miércoles, 15 de mayo de 2013

LA HEREDERA de ELENA GARQUIN



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

La Heredera se nos aparece como una novela de género bastante sólida, bien contada, de prosa cuidada y muy honesta que viene a demostrar que en nuestro país también existen autoras competentes de literatura romántica. En el caso de Elena Garquín me atrevo a afirmar que esta primera novela, publicada en la recién inaugurada colección Phoebe de Ediciones Pàmies, sobresale por su excelente acabado, por encima de muchos productos similares que nos llegan de otros países o firmados por autores de otras nacionalidades.

Se nos ofrece una historia ambientada en Andalucía en el año 1881, en una época que ha sido bastante explotada o abordada tanto en cine como en literatura: La España de Carmen La de Ronda, José María “El Tempranillo” o Curro Jiménez. En este escenario, se desarrolla las peripecias de Elena Robles, joven heredera que se debate entre el amor apasionado por dos hombres, Diego de Casanueva, próspero terrateniente, que se las da de golfo y vividor, y El Marqués, una suerte de héroe enmascarado que se dedica a favorecer a los más pobres y a liberar a bandoleros encarcelados. En medio de este laberinto de pasiones, Elena tendrá que enfrentarse también a su tutor legal, Juan Lomana, que pretende despojarle de su legado empleando todas sus malas artes. A estos personajes principales, hay que añadir un amplio abanico de secundarios en los que destacan, la típica aya o criada que la crío de pequeña, la prima díscola y caprichosa, los bandoleros nobles, el guardia civil inflexible y cruel, e incluso un agitador social, que lucha por defender los derechos de los empleados del cortijo y empecinado en denunciar los abusos de Juan Lomana, compañero de juegos infantiles de la joven heredera.

Elena Robles se nos muestra como una heroína intrépida y rebelde, muy apasionada, inteligente y resuelta. Por supuesto, es una joven bellísima que despierta pasiones allá por donde va. De igual modo, sus dos enamorados, independientemente que representa las dos caras de una misma moneda, también podrían pasar perfectamente un casting de “Mujeres, hombres y Viceversa”, algo que parece de obligado cumplimiento en toda novela romántica.
Con respecto, al erotismo presente y de presencia obligada en este tipo de novelas de género, la autora no entra en escenas erótico-festivas de golpe, sino que las va ofreciendo en dosis pequeñas, aumentando la intensidad conforme vamos avanzando en la lectura de la novela. En ese sentido, resulta eficaz sin aparecer, en ningún momento, pacata, cursi o relamida.

Por otro, es importante destacar la descripción y el uso de los escenarios, en los cuales se desarrolla la acción, ya que se nos antojan bastante verosímiles y muy adecuados así como la ambientación de la época, muy convincente también.

Lo mejor de La Heredera, sin embargo, reside en la excelente y equilibrada combinación de romanticismo de alto calibre con una trama novelesca y de serial ad hoc que resulta, en líneas generales, entretenida e intrigante, pese a que los misterios o enigmas planteados al comienzo se nos antojen finalmente bastante previsibles o esperados.

En definitiva, un título más que recomendable y de lectura obligada para fans impenitentes del género romántico.

JOSEPH B MACGREGOR



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