lunes, 30 de marzo de 2015

Jaque al Azar: el destino no está escrito por Sonia Tomás Cañadas



OPINIÓN DE JOSEPH B MACREGOR

La joven escritora  Sonia Tomás Cañadas nos ofrece en Jaque al azar: el destino no está escrito, un trepidante thriller, narrado con rapidez, ritmo y eficacia, centrado en las peripecias del ex-empleado de un gran casino que, tras una injusta condena penal, se une a una banda de estafadores, especializados en casinos y liderada por un atractiva y enigmática mujer llamada Sofía. Sin embargo, debajo de su aparente afán de ganar dinero gratis se esconde una calculada y meditada venganza contra los responsables de su encarcelamiento.





Sonia Tomás adopta un estilo cinematográfico, muy visual y con gran capacidad de síntesis en cuya narración todo sucede muy deprisa. La trama está narrada en primera persona por el protagonista estelar de la historia, el vengativo crupier, y resulta de lectura fácil, nada indigesta.



Al igual que en los films centrados en estafadores, tipo Ocean's Eleven, lo que caracteriza a este tipo de thrillers es el gusto por incluir a lo largo de la trama mil y un vueltas de tuerca argumentales, en la que cada sorpresa lleva aparejada otra más y otra más. En Jaque al azar: el destino no está escrito, también sucede ya que la autora plantea una historia sobre el juego con una evidente vocación lúdica y de puro entretenimiento. Así, como novela de evasión el libro de Sonia Tomás cumple a la perfección su objetivo, presentando una historia interesante y muy adictiva.



viernes, 27 de marzo de 2015

EL VAGABUNDO QUE SE CREÍA SHERLOCK HOLMES (MI QUERIDO GUASÓN Nº 1) de Felipe Santa-Cruz


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Con EL VAGABUNDO QUE SE CREÍA SHERLOCK HOLMES (MI QUERIDO GUASÓN Nº 1), el joven autor Felipe Santa-Cruz parece continuar con su gusto por la literatura de humor de corte costumbrista que ya evidencia en Rutinas , su anterior libro de relatos cortos. Ésta novela supone el primer título de una serie, de la que hasta el momento sólo se han publicado dos. Además, de alguna manera, supone también una continuación de aquellos cuentos breves, ya que muchos de los peculiares personajes que pululan por la novela fueron protagonistas estelares de aquellos originales y divertidos relatos. 





La ciudad de Sevilla más típica y popular se convierte en escenario fundamental en la que se mueven los personajes de la novela en la que se mezcla el humor más delirante con la investigación detectivesca que inicia este "Guasón" en compañía de un sacerdote, centrada en la extraña muerte de un joven poeta sevillano. En ese sentido, Santa-Cruz parece inspirarse en el ciclo de novelas firmadas por Eduardo Mendoza e iniciada con El misterio de la cripta embrujada, en las que el interno de un manicomio se convierte en improvisado investigador, a las órdenes del Inspector Flores, protagonizando situaciones esperpénticas e hilarantes. Tanto el loco, creado por Mendoza, como el de Santa-Cruz poseen una personalidad peculiar y además evidencian una percepción de la realidad caprichosa y muy sui-generis




Aparte de esta mezcla entre costumbrismo surreal y humor, Santa-Cruz ofrece un especial interés por los personajes más prototípicos y populares, cada cuál con su manía y con su historia, que pululan por un bar sevillano, trianero hasta la médula, y que parecen extraídos de la realidad más cercana, debido al grado de humanidad y autenticidad que desprenden. En ese sentido, el autor esgrime una especial habilidad para dibujar personajes de carne y hueso pero sin perder por ello su esencia caricaturesca. Un punto fuerte, por tanto, de El vagabundo que se creía Sherlock Holmes son los personajes, no sólo Guasón, el jorobado que se cree la encarnación del célebre detective británico, sino todos los que forman parte del largo elenco de freaks sevillanos que frecuentan el bar. 




Consigue así una narración entretenida y bastante divertida, que no se olvida tampoco que para que una novela de misterio funcione debe cuidarse además el suspense y la intriga, algo que también tiene en cuenta Santa-Cruz. Así, El Vagabundo que se creía Sherlock Holmes funciona tanto en el ámbito de la comedia como en el género de misterio, consiguiendo un eficaz equilibrio narrativo, algo que siempre agradece el lector.





JOSEPH B MACGREGOR


BOOK- TRAILER DE LA NOVELA




miércoles, 25 de marzo de 2015

SEPTIMIO DE ILÍBERIS de Jorge Fernández Bustos



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR



"Septimio de ILíberis" es el resultado de un escrupuloso cuidado por la forma y estética del texto en el que cada palabra está expresamente escogida; ardua labor la de Jorge Fernández Bustos, teniendo en cuenta además que la historia se ubica en la España / Andalucía Visigoda, durante el periodo en que el arrianismo y el cristianismo pugnaban por conseguir un papel preponderante envla Península Ibérica como única religión. Cercano estaba la celebración del III Concilio de Toledo en el cuál se reconocería al cristianismo como única religión verdadera. Semejante escenario histórico, invita al autor a optar por utilizar palabras y un tipo de narrativa, intencionadamente rebuscada, acordes con la época en la que ambienta la narración, con resultados más que sobresalientes, sin parecer por ello pedante ni demasiado denso. Sí es cierto que nos enfrentamos con un texto de lectura lenta y atenta pero que sin embargo resulta entretenido y sumamente motivador.





Aunque hay un especial interés por reflejar la época de la España / Andalucía visigoda (escenarios, usos y costumbres, acontecimientos y personajes históricos) lo cierto que se nos ofrece una novela de género histórico bastante peculiar, a la que semejante calificativo se le queda bastante estrecho ya que también hay lugar para la fantasía, la magia, lo surreal y absurdo, el humor, lo increíble y lo asombroso. Podríamos hablar entonces de una suerte de Realismo Mágico, pero no al estilo de García Márquez sino que más bien nos evoca la célebre Trilogía "Nuestros antepasados", creada por Italo Calvino, compuesta por "El barón Rampante", "El Vizconde Demediado" y "El Caballero Inexistente", fábulas maravillosas con las que "Septimio de ILíberis" posee más de un punto en común: el protagonista de la historia es un joven que, por una serie de circunstancias, se ve obligado a cargar con su propia cabeza, desprendida de su cuerpo, en compañía de personajes más que peculiares, a través de una peregrinación hacia ninguna parte de Sur a Norte de Hispania, a través de la Vía de la Plata, en un periodo histórico concreto. Finalmente, sus pasos le llevaran a ser testigo de la celebración del III Concilio de Toledo en compañía de Serenus, un monje filósofo, interesado por la Teología.




El personaje de Septimio, protagonista de la historia, me pareció realmente muy conseguido, provocando enseguida la complicidad y simpatía en el lector. Por su nobleza e ingenuidad nos evoca al "Cándido" de Voltaire, no sólo por su carácter de optimismo infatigable sino también por lo surrealistas y absurdas peripecias de las que es testigo o protagoniza.



Lo mágico y surreal acontece desde los primeros capítulos, centrados en narrar y describir las peripecias de la peculiar familia de Septimio y se desarrolla a través de la peregrinación de Septimio por la Vía de la Plata, a lo largo de la cual tanto éste como sus compañeros de fatiga protagonizaran acontecimientos de estas características. La lectura por tanto resulta en líneas generales bastante entretenida y a la vez profundamente clarificadora sobre el periodo histórico en el cuál se ubica la acción. Posee por tanto las cualidades de una buena novela histórica – la divulgación de una serie de personajes y hechos históricos concretos, así como los usos y costumbres de la época en cuestión – y por otro de la literatura fantástica. Semejante mezcolanza se produce sin que se noten las costuras, con el equilibrio perfecto y sin que chirrie ni salidas de tono. El sentido del humor con el que autor narra la novela es otra de los aspectos que convierten a "Septimio de ILíberis" en un libro de lectura amena y muy placentera.





JOSEPH B MACGREGOR

domingo, 8 de marzo de 2015

EL VIENTO DE VIENA por HELENA COSANO

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Hay veces que, y en contadas ocasiones, leer una novela te produce un placer inusitado, se convierte en un experiencia sumamente gratificante y enriquecedora por su originalidad y frescura, porque no se parece a ningún otro libro que has leído antes, porque es diferente y sus personajes son todos entrañables, dibujados por sumo cariño y comprensión por, en esta caso, su autora. Cuando se cumplen todas estas premisas, leer una novela como El Viento de Viena de Helena Cosano, me provoca una profunda y conmovedora emoción tanto por la sensibilidad como la autora narra su historia como por el difícil equilibrio que consigue entre la parodia o la caricatura y la profundidad de los temas que aborda. 



Helena Cosano, mujer de fuertes creencias espirituales, de gran cultura, infatigable viajera, comprometida hasta la médula con la defensa de los animales y cuya vida está repleta de  grandes experiencias personales y emocionales, nos presenta a una chica como Eleonor, -una joven estudiante universitaria de psiquiatría que decide realizar sus estudios en la ciudad de Viena, - que resulta ser más que su alter-ego, su reverso (¿la mujer que fue en el pasado quizá?); ella sólo cree en lo que ve, atea y racionalista al máximo pero que sin embargo a lo largo de la novela intenta creer en algo, buscar un sentido a su vida y tratar de encontrar alguna prueba de que existe un mundo más allá de la realidad palpable. Sin embargo, siempre se muestra escéptica ante las experiencias esotéricas que dicen vivir algunos personajes de la novela o con las que experimenta ella misma en su propia piel como por ejemplo las vividas en una presunta escuela de Tantra o en la secta de los Luciferinos.






Por eso, a lo largo de la novela su camino hacia la espiritualidad estará lleno de baches y de malas experiencias que lejos de hacerla avanzar en su proceso, la volverán cada vez más racional y escéptica. Eleonor en su búsqueda de la felicidad pasará por diversas organizaciones o sectas espiritualistas y algunas de ellas resultarán ser un fraude. Por otro lado, su personalidad cuadriculada le impide conectar, comprender o empatizar con los postulados de otras por la que sale bastante decepcionada. De igual modo, vive varias experiencias sentimentales que le resultan algo frustrantes o que no llegan a llenarla lo suficiente. 






 Aunque la mayor parte de la historia se ubica en la ciudad de Viena, existen otros escenarios como el desierto de Israel al que viajan Liubka, su amiga de alma, y Eleonor al principio de la novela.





Durante gran parte de la trama, Eleonor acapara todo el protagonismo de la historia que parece girar en torno a sus peripecias personales. Sin embargo, a mitad de la narración otros personajes (casi todos mujeres), que en un principio parecían poseer tan sólo un carácter adyacente a la protagonista, comienzan a adquirir también voz propia, transformandose entonces en una historia coral en la que las experiencias de cada uno de estos personajes adquieren gran importancia dentro de la trama. Se nos muestran entonces otras mujeres muy diferentes unas de otras; Liubka,una chica convicciones tradicionales (cree en "el amor, fundar una familia, tener hijos felices"),compañera de fatigas de Eleonor; Susi, una loca maravillosa  que encuentra en el sexo la razón de su existencia y sus tres hijas: Sarah, una chica introvertida y espiritual, Salomé, que comparte con su madre su afición por "follar" y Samantha (gemela de Salomé), quién piensa que lo más importante en la vida es tener dinero para gastar en lujos o en ropa de marca y que está a punto de pescar a un millonario. Aparte de ellas, nos encontramos con Ariel, un joven israelita que dice ver y hablar con los espíritus de los muertos y que experimenta una curiosa historia de amor con Sarah a través de los sueños que ambos comparten, y que resulta ser el único hombre que posee un mayor protagonismo a lo largo de la trama. Otros, como el psiquiatra Raffi, David, hermano de Ariel, Paolo, amigo íntimo de Liubka, o Alfonso, el novio "oficial" de Eleonor, evidencian, sin embargo, una presencia más anecdótica o pasajera.



 Y es que aunque la peripecia personal de Eleonor parece ser el eje central sobre el que pivota toda la trama, lo cierto es que en realidad tanto ella como el resto de personajes están al servicio de la tesis que intenta trasmitir la autora a lo largo de toda la novela: la cordura no existe y por lo tanto todos estamos de alguna manera locos. En opinión de Helena Cosano, cuerdo sería toda aquella persona que consiguiera captar la Realidad en su totalidad, algo que sólo está reservado a  muy pocos, al Gran Maestro Espiritual que  es el único que puede abarcar la Realidad Absoluta y a la Divinidad (léase Dios u otra potencia divina). 



Por eso, cada uno de ellos denotan un grado de locura que tiene que ver con su forma de vivir la existencia humana, sus creencias, sus apetencias o adicciones. Todos estamos locos porque de alguna manera somos producto de una sociedad enferma y caótica, donde todo se vive muy deprisa, debe conseguirse de inmediato y que nos convierte muchas veces en títeres de un tenebroso gran teatro de marionetas. El Viento de Viena nos hace reflexionar de cuánto estamos de alienados o manipulados y lo infelices que somos en realidad, buscando quizá en un mundo más allá del real o la espiritualidad respuestas a nuestras preguntas o una tabla de salvación que no permita escapar un rato de una realidad fea, deprimente, surrealista y/o absurda. 

JOSEPH B MACGREGOR