lunes, 29 de abril de 2013

La reina de la costa negra y otros relatos de Conan





OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Cátedra continúa con su encomiable labor de recuperación de autores de género en su colección Letras Populares, publicados en una cuidada edición. En esta ocasión le toca el turno al narrador norteamericano Robert E. Howard, creador entre otros del célebre Conan. En “La reina de la costa negra y otros relatos de Conan” se reúnen por primera vez, y a partir de las publicaciones originales de Howard en «Weird Tales», cinco aventuras de Conan, consideradas como clásicas e por los aficionados al género y los fans del personaje. Estas son: “El Fénix de la Espada”, “La Torre del Elefante”, “La Reina de la Costa Negra”, “Más allá del Río Negro” y “Clavos Rojos”.

Pero hablemos un poco del autor; una personalidad tan peculiar como inquietante, repleta de luces y sombras, turbulenta y atormentada. En una carta a H.P. Lovecraft, autor de «En las montañas de la locura», Robert E. Howard se autodefinió de la siguiente manera: “No soy erudito ni sofisticado. Prefiero el jazz a la música clásica, el musical cómico a la tragedia griega, un Conan Doyle a un Balzac, los versos de Bob Service a la escritura de Santayana, un buen combate a una obra de arte”. Fue también Lovecraft quien le puso a Howard el apelativo de Bob Two-Gun (dos pistolas Bob). La ingente pero corta carrera de Howard como narrador está íntimamente relacionada con «pulp», y especialmente a una publicación señera del género como fue «Weird Tales»; allí aparecieron por primeras vez personajes tan increíbles, potentes e inolvidables como Solomon Kane, Kull, Bran Mak Morn o Conan. Pronto, algunos de ellos serían adaptados de inmediato al cómic por los mejores dibujantes y guionistas. Con el tiempo su espectacular influencia se fue ampliando a otros formatos como el cine, el juego de rol, el videojuego o todo tipo de merchandising, convirtiéndose, en el caso de Conan, durante más de ocho décadas en todo un icono para muchos aficionados al género. Su magnífica labor como narrador quedó truncada por un oscuro suicido, cuyas causas o motivos todavía no están del todo claros. Se considera que muchos de los relatos de Conan tienen mucho de autobiográfico y que reflejan a la perfección la personalidad y el pensamiento de Howard hasta el punto que el Cimerio adquiere carácter de alter-ego perfecto de su creador.


Muchos consideran a Howard como el escritor que inició el género de Espada y Brujería con la creación de Kull, rey bárbaro y guerrero, exiliado del continente perdido de la Atlántida, usurpador del trono de Valusia y hombre de acción que resulta además un precedente claro de Conan. Éste rey guerrero protagoniza su primera aventura bajo el título “The Shadow Kingdom” (1929) y posee todos los elementos de lo que posteriormente se conocería como literatura de Espada y Brujería y asentaría las bases para la creación de Conan, su personaje más inmortal. De hecho, la primera historia del personaje que apareció publicada en «Weird Tales», surgió a partir de una aventura inédita del Rey Kull (By This Axe I Rule!) que Howard tenía en borrador y que transformó en “El Fénix de la Espada”(1932), relato que supuso el debut del Cimerio en dicha publicación y que aparece en este libro como introducción a la antología. También se incluye, “Clavos Rojos”, que supone el fin de la serie, publicado póstumamente.

Aunque la publicación de las aventuras de Conan en diversos formatos abarca más de ochenta años, lo cierto es que Howard sólo escribió 21 historias (20 relatos y una novela, “The Hour of the Dragon”), de las cuáles sólo publicó 17 (incluida la novela) en «Weird Tales».
Aunque la mayor parte de los relatos incluidos en esta edición han aparecido publicadas anteriormente por otras editoriales, es la primera vez que estas historias aparecen sin añadidos ni manipulaciones posteriores realizadas sin el consentimiento de Howard por escritores de segunda fila, mostrando así a un Conan más auténtico y más fiel al pensado e ideado por su creador. Uno de los principales responsables de la imagen desvirtuada que se nos ha ofrecido de Conan, fue el escritor de fantasía y ciencia-ficción, que ejercía labores también de editor, Lyon Sprague de Camp (1907-2000), el cuál en la década de los 50 cambió y reestructuró caprichosamente los relatos originales de Howard, volviendo a escribir textos completos y completando párrafos inconclusos. Así consiguió reeditar la mayor parte de los cuentos de Conan acompañados de pastiches propios y de otros autores de segunda fila. De igual modo, publicó las primeras recopilaciones de cuentos de Howard e inició una campaña de desprestigio crítico hacia la figura del creador original de Conan, que perjudicó a Howard enormemente; imagen negativa que fue potenciada por una biografía del autor firmada por el propio De Camp, repleta de falsedades y erróneos juicios de valor.

Aunque es cierto que la labor de Lyon Sprague De Camp como difusor de Conan resultó esencial para la posterior transformación de éste en el mito universal en el que se ha convertido en la actualidad, no lo es menos que modificó en exceso el significado original de la serie hasta extremos alarmantes. El Conan de Howard era un guerrero inteligente, que habla varios idiomas, hábil estratega, gran amante, hombre libre e independiente, quien incluso con frecuencia se deja invadir por una poética melancolía; sin embargo el reinventado por De Camp es poco más que un bruto sin cerebro, fascista y supersticioso. Muchas de estos relatos adulterados han sido traducidos por otras editoriales (Bruguera y Timun Mas) en colecciones presuntamente originales de Howard, por lo que la publicación de “La Reina de la Costa Negra y otros relatos de Conan” resulta todo un acontecimiento ya que nos permite disfrutar por primera vez de las aventuras del Cimerio tal y como las imaginó su creador.




JOSEPH B MACGREGOR

BUDA Y CRISTO: LA ENSEÑANZA UNIVERSAL de Federico Sánchez




OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Editorial Arcopress publica “Buda y Cristo. La enseñanza universal un interesante ensayo de investigación en el que Federico Sánchez, humanista experto en temas relacionados con el espíritu, la filosofía y la búsqueda interior nos desvela las conexiones religiosas esenciales entre Budismo y el Cristianismo.




En “Buda y Cristo. La enseñanza universal” (Arcopress 2013) Federico Sánchez conecta el legado de estas dos figuras religiosas, esenciales en el desarrollo espiritual y en el pensamiento religioso, ético y filosófico de la Humanidad. Capítulo a capítulo, el autor nos va descubriendo las bases en las que se asientan Cristianismo y Budismo e intenta acercarnos además a los rasgos comunes que las unen pero también sus diferencias o puntos de divergencia. Y lo hace a través no de largas parrafadas o farragosas reflexiones sino a través de las palabras originales de Buda y Cristo, aquellas que aparecen en sus textos más representativos. En ese sentido, el principal valor radica en la que estas personalidades pueden decir al hombre actual, mensajes que todavía tienen validez y que servirían si se siguieran al pie de la letra como solución a los conflictos y problemas del mundo, pero también a los problemas del día a día, nuestros bloqueos emocionales o nuestras malas rachas.





Federico Sánchez es uno de los especialistas más acreditados en España en salud emocional. De hecho, durante más de veinticinco años ha ejercido de conferenciante, impartiendo cursos sobre bienestar emocional, espiritualidad, desarrollo personal y calidad de vida. Por eso, el autor sabe combinar con mano maestro lo divulgativo con lo espiritual.

No se trata por tanto de un ensayo biográfico sobre Buda y Cristo – aunque sí aparecen interesantes y profundas semblanzas de ambos - sino un texto sumamente motivador, ágil y ameno, en el que además de informar, el autor intenta extraer lo mejor del pensamiento de Buda y Cristo para que nos sirva en nuestra vida, profundizando en aquellos aspectos que el autor considera más representativo del mensaje de cada uno de ellos.

Se trata por tanto de un libro de intención claramente práctica, es decir tiene algo de amable ensayo de auto-ayuda. Para conseguir una mayor comunión con el lector y garantizarse que éste recibe su mensaje o su consejo, Sánchez utiliza una prosa sencilla pero a la vez de gran profundidad, que invita en todo momento a la reflexión pero también a la acción, no a la pasividad. De igual modo, al presentar dos pensamientos que aunque coincidentes pueden presentar también bastante diferentes, al reproducir sus textos y reflexionar sobre ellos, se permite al lector escoger en todo momento aquel pensamiento que conecte más con su forma de pensar o de ver la vida.

JOSEPH B MACGREGOR

Poesía, pop y contracultura en España de Antonio Orihuela



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

La Editorial Berenice presenta “Poesía, pop y contracultura en España” de Antonio Orihuela, un suculento e interesantísimo ensayo que aporta las claves fundamentales en la que se basó la contracultura española desde el tardofranquismo hasta la movida.

Poesía, pop y contracultura en España es un ameno y profundo ensayo firmado por el poeta, ensayista y articulista Antonio Orihuela, en el que éste, a través de cuatro artículos, nos ilustra con gran profusión de datos y teorías subjetivas sobre las formas culturales, sociales y musicales más importantes y representativas, adoptadas por la contracultura en España desde finales del franquismo hasta La Movida (1962-1982). Cuatro interesantes y bien fundamentados artículos, muy completos en los que aparecen desglosados o citados en su totalidad aquellos nombres y movimientos contraculturales que se sucedieron en nuestro país, y que abarcan desde la poesía visual al flamenco-rock pasando por el cómic underground, el cine experimental, los fanzines, las tribus urbanas, los conciertos masivos de rock, el Rollo, La Movida, el movimiento transexual o las artes plásticas. Los textos vienen apoyados en las páginas centrales del libro con una profusa documentación fotográfica con imágenes de aquellos actos, recitales, exposiciones, publicaciones, fanzines, revistas, conciertos o movidas contraculturales que fueron más representativos de la Contracultura Española.







Así, el autor nos ilustra sobre los diferentes grupos contraculturales que en mayor o menor medida intentaban, a veces infructuosamente, luchar contra el sistema capitalista o la dictadura del General Franco. De este modo, Orihuela realiza un recorrido integral por las tendencias que se desarrollaron en nuestro país (desde el Pop domesticado e inofensivo de los 60 hasta “La Movida” de los 80, promovida y auspiciada de manera interesada por el Ayuntamiento de Madrid), llegando siempre a la misma y trágica conclusión: aunque todas ellas surgieron como reacción a un sistema con el que no comulgaban, proponiendo una cultura diferente y unas maneras de vivir, pensar, sentir y vestir alternativas o rompedoras, lo cierto es que finalmente fueron fagotizadas por el modelo económico que intentaban derribar. Así, esas peculiaridades se convirtieron pronto en producto de consumo, en modas pasajeras de las que el sistema capitalista extrajo todo su beneficio. De igual modo, el sistema más que reprimirlos o castigarlos, los toleraba y fomentaba.





En el caso de las tribus urbanas el modo de combatirlas era criminalizarlas, asociándolas con los problemas de desorden público, tachando a sus integrantes de delincuentes y drogadictos. De ese modo, se convertían en marginados, en excluidos de la sociedad y por lo tanto en un problema menor, casi inexistente por su calidad de invisibles.

Aunque quizá la teoría más escalofriante que formula Orihuela tiene que ver con la moda del consumo de “caballo” que surgió a finales de los 70 y se extendió por la década de los 80, destruyendo la vida de muchos adictos a la heroína. En opinión del autor, fue el propio gobierno quién fomentó su consumo en la sociedad española mediante anuncios en contra que provocaban en la juventud justo el efecto contrario. También fueron nuestros gobernantes, apoyados por la Guardia Civil o la policía quienes se encargaban de distribuir la heroína en el país para de este modo, utilizarla como un método eficaz de acabar con la disidencia, de destruir vidas humanas sin necesidad de utilizar métodos represivos o violentos, tal y como sucedió en la Norteamérica de Nixon.



JOSEPH B MACGREGOR



OSELITO EN RUSIA de Andrés Martínez de León


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Con motivo del XVIII aniversario de la Revolución Comunista, el célebre ilustrador, pintor, humorista y escritor español Andrés Martínez de León (Coria del Río, Sevilla, 1895 – Madrid, 1978) publicó en forma de novela gráfica sus impresiones personales y experiencias de un reciente viaje a Rusia, organizado por la Oficina de Propaganda Soviética en 1935. Y lo hace a través de Oselito, peculiar personaje de marcado acento andaluz, protagonista de la mayor parte de sus viñetas o textos de humor. Así nace “Oselito en Rusia”, narración ilustrada de humor, que convierte a su autor en uno de los más representativos pioneros de la novela gráfica en nuestro país. El formato del texto así nos lo indica: más de doscientas viñetas que acompañan y apoyan una narración en las que Martínez León demuestra su ingenio y saber hacer. Es Oselito el que nos cuenta a modo de diario personal o cuaderno de viaje sus experiencias en la Rusia Comunista, sin ocultar ni su acento ni su “idiosincrasia andaluza”. En uno de los momentos más divertidos e impagables el propio Oselito intenta convencer a Stalin de la importancia de los toros para hacer la Revolución e incluso le enseña a hablar “en andaluz”. Sin embargo, el autor no cae en el pintoresquismo folklorista o el tópico, practicado por ejemplo en la dramaturgia de los Hermanos Álvarez Quintero. Es a través del humor sano e inteligente y de las ingeniosas sentencias del personaje como el autor nos ofrece sus propias opiniones personales o reflexiones que resultan siempre de gran profundidad y bastante atinadas de su experiencia en la Rusia Comunista.




Su labor como pionero de la novela gráfica española queda bien patente además en su ingente producción como ilustrador o historietista. En los años veinte trabaja como dibujante de viñetas humorísticas e ilustrador taurino en varios periódicos o diarios sevillanos. Posteriormente, publica sus Historietas sevillanas (1926) en donde aparecen ya los primeros apuntes o bocetos del personaje, todavía sin perfilar ni definir del todo. No será hasta la aparición en el año 1937 de las primeras aventuras de Oselito (Los amigos del toro o la parte sana de la afición, Oselito en Rusia, Oselito extranjero en su tierra), que el personaje irá cobrando poco a poco forma y adquiriendo aquella personalidad y esa peculiaridad tan especial y entrañable que le hicieron tan famoso y querido en su época, como si de un personaje real se tratara. Oselito viste un traje campero con chaquetilla torera y sombrero flamenco y hace gala siempre de una personalidad independiente y optimista; observa y opina sobre el absurdo que le rodea con un sano estoicismo y una filosofía positiva de la vida que no le impide ver en toda su crudeza la triste realidad de la que es testigo.

En los años 50, Martínez León recupera su labor como ilustrador taurino, costumbrista y deportivo, colaborando además con en el semanario humorístico Don José. En esa década precisamente, aparecerá una edición revisada de Los amigos del toro y cuatro años más tarde Oselito nos ilustrará acerca de la Historia del Real Betis Balompié.

Como anexo esta excelente edición publicada por Editorial Almuzara, se añade otra aventura del genial personaje, “Oselito extranjero en su tierra”, que adopta el formato de historieta integral, ya que está narrada básicamente con ilustraciones apoyadas por un pequeño texto en la parte inferior; es decir una narración más cercana al tbo o al cómic. Este título se reedita por primera vez desde su primera publicación en 1938.

En esta ocasión, Oselito se traslada en autobús al frente porque siente curiosidad por conocer cómo se vive por allí. Oselito se pasea por diversos escenarios de la línea del frente, observando lo que allí sucede, burlándose de los italianos de Mussolini, los fascistas alemanes, los portugueses, los moros e incluso la iglesia. Más que seguir una trama lineal o una aventura con planteamiento, nudo y desenlace, el cómic funciona como una sucesión de secuencias humorísticas cortas que sí poseen ese planteamiento; como una serie de chistes sobre la guerra hilvanados por la figura de Oselito que lo mismo se ríe de los de un lado que los del otro. Así, éste irá protagonizando una serie de peripecias de corte absurdo y de alto contenido satírico o paródico. La historieta funciona como una eficaz y divertida parodia de la Guerra Civil Española, que no deja títere sin cabeza y de la que no se salva ni siquiera Queipo de Llano.


Prueba de lo tremendamente mordaz y acido que resultaba su humor en aquellos años que al término de la Guerra Civil, Martínez de León fue condenado a 20 años de prisión acusado de “propaganda marxista”, aunque en gracias a las influencias de algunos amigos, conseguirá ser puesto en libertad e indultado.

Por otro lado, el libro nos ofrece además tres suculentos y motivadores complementos a esta magnífica e interesante edición: un prólogo inédito firmado por propio Martínez de León en el que nos narra con todo lujo de detalles la génesis de Oselito, y varios apéndices: “Entrevista a Oselito” (publicada originalmente en el diario La Voz, el 16 de enero de 1934), “Oselito en Rusia” (reproducción facsímil de “recortes” del diario La Voz que reproducen algunos capítulos) y “Oselito en los carteles de la Guerra” (realizados para las campañas de Socorro Rojo de España en 1937 y para el Comisariado del Ejercito de Levante en 1939). Estos documentos reflejan el profundo compromiso político de Martínez León con la causa republicana que queda bien patente no sólo a través de sus trabajos como humorista o historietista sino también de forma activa en su vida personal.

JOSEPH B MACGREGOR


viernes, 26 de abril de 2013

Almuzara recupera las mejores novelas del Oeste, de Marcial Lafuente Estefanía.



Editorial Almuzara recupera las mejores novelas del Oeste, de Marcial Lafuente Estefanía.(Toledo, 1903 - Madrid, 1984), iniciando así una colección conmemorativa que pretende reivindicar la obra del  que fue ( junto Corín Tellado) el escritor de novelas de evasión más popular y más leído en nuestro país desde la posguerra española hasta mediados de los años 80, años en los que este tipo de libros dejaron de publicarse y reeditarse.



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR
 
 


La hora de las hogueras” y “Los visitantes de la madrugada” son las dos primeras novelas de Marcial Lafuente Estefanía (Toledo, 1903 - Madrid, 1984), que la editorial Almuzara ha reeditado, iniciando así una colección conmemorativa que pretende recuperar las historias más celebradas del célebre autor de novelas “baratas” del Oeste.

Lafuente Estefanía publicó su primera novela del oeste, “La mascota de la pradera” (Ediciones Maisal: Biblioteca Aventuras, núm.78), en 1943. Sin embargo, gran parte de su producción literaria – aproximadamente 3.000 títulos - fue publicada por Editorial Bruguera. Al principio, firmó sus historias con los pseudónimos de "Tony Spring" o "Arizona", pero posteriormente alternó el uso de su nombre real con las siglas “M. L. Estefanía”.

 
Junto a Corin Tellado se le puede considerar como el escritor de novelas de evasión más popular y más leído en nuestro país desde la posguerra española hasta mediados de los años 80; años en  los que este tipo de libros dejaron de publicarse y reeditarse ( y que coinciden con el fallecimiento del autor). Sin embargo, la rapidez con que estos autores tenían que escribir sus textos y las exigencias de las propias editoriales, que les exigían historias cortas, de no más de cien páginas, de lectura rápida y ágil, son las razones, entre otras, por las que este tipo de novelas fueron consideradas como mala literatura, rechazadas por intelectuales o críticos literarios. Sin embargo, gracias a la labor de escritores de la generación de los 60 como Vázquez Montalbán, Paco Umbral o Terenci Moix, autores populares como Lafuente Estefanía, Corín Tellado o Silver Kane (seudónimo del escritor de novela negra Francisco González Ledesma) fueron reivindicados y valorados por su labor como “entretenedores” de varias generaciones de españolitos que sufríamos una terrible dictadura.

 
Actualmente, tanto en cine como en literatura estamos asistiendo desde hace varios años a un nuevo proceso reivindicativo de lo popular. Directores como Quentin Tarantino realizan películas que intentar funcionar como homenajes a sub-géneros cinematográficos; carne de video-club o de cine de barrio, films que saben conectar masivamente y de manera inmediata con el gran público. De igual modo, algunas editoriales publican en formato de lujo novelas, tanto en género romántico o erótico como en el terreno del thriller o la novela policiaca, que no poseen gran calidad literaria pero que sirven de consuelo y evasión a muchos lectores que buscan entretenerse o pasar el rato. Curiosamente, algunas de ellas se convierten no sólo en un espectacular éxito de  ventas sino en todo un fenómeno mediático. Muchos blogs creadores por lectores y lectoras se ocupan básicamente de estos géneros literarios; en un alto porcentaje se dedican a la novela romántica, a la novela negra o la fantasía juvenil o de magia y espada.

Sin embargo, la novela del Oeste prácticamente ha desaparecido de las estanterías de las librerías desde hace muchos años. Ignoro sí en Estados Unidos se siguen publicando o escribiendo novelas del Far-West, pero sí fuera así desde luego serán de consumo interno porque aquí desde luego no llegan. También en cine ha sucedido así: se realiza algún film de vez en cuando pero comparada con la producción que en los años dorados de Hollywood, la realización de películas del Oeste es prácticamente nula o muy escasa. ¿Ha dejado de interesar al gran público este tipo de historias? ¿Ha sido, quizá un género demasiado explotado en el que resulta difícil o complicado ser original?

 
Sea como sea, lo cierto es que la lectura de estas dos novelas de Marcial Lafuente Estefanía,  La hora de las hogueras” y “Los visitantes de la madrugada”, resulta una experiencia, como mínimo, curiosa pero también muy chocante. Por ejemplo, resulta muy curioso (y chocante) que en “Los visitantes de la madrugada”, Lafuente Estefanía se atreva a mezclar la típica trama de venganza, propia de gran parte de las novelas y films del Oeste, con un maldito embrollo - en el que intervienen apostadores de carreras de caballos (en realidad ventajistas, tramposos y estafadores)- , que parece inspirado más bien en una historia de policiaca o de gánsters.


Tanto en esta novela como en “La hora de las hogueras”, la narración resulta ágil y rápida ya que los párrafos son muy breves, más informativos que descriptivos. La acción avanza a través de diálogos y gracias al uso de elipsis instantáneas que permiten a los personajes que viajen de un escenario a otro en una misma página. Por ejemplo, en un fragmento los personajes están hablando en la oficina del sheriff y en unos segundos se encuentran en un rancho; la transición de una escena a otra se produce tan sólo con una breve frase. 

En ambas, se añaden sub-tramas algo superfluas, que no añaden nada al argumento esencial y que se resuelven en pocos capítulos, presumiblemente para conseguir la extensión de páginas exigida por la editorial. Los personajes, héroes y villanos, son los típicos del Oeste y cumplen férreamente con su rol: el que busca venganza se vengará, el malvado se las ingeniará de mil maneras e infructuosamente para perjudicar al forastero honesto, rápido con los puños, misterioso e inteligente; la chica será rebelde e impetuosa, podemos confiarle todos nuestros secretos a la madura y experimentada dueña del hotel y el gran propietario de tierras será un ganadero entrañable y bonachón. Todos cumplen su labor a la perfección.

JOSEPH B MACGREGOR

sábado, 20 de abril de 2013

Primer capítulo de Ojos azules en Kabul de ANABEL BOTELLA


Primer capítulo de Ojos azules en Kabul de ANABEL BOTELLA





A Saira nunca le ha gustado su aspecto. Es rubia, tiene los ojos azules y todos la llaman kharami, o lo que es lo mismo, bastarda. Vive en Afganistán con su hermana, su madre y su abuelo, y cree tener ocho años.

Cuando Ramin −un hombre cruel y fiel seguidor de los talibanes− entra en su vida, la desgracia se cierne sobre su familia para siempre. Pero no todo está perdido para Saira. La pequeña logra viajar a Valencia gracias a las tropas españolas y crece envuelta en el cariño de su familia de acogida, aunque las pesadillas de su pasado no dejan de visitarla.

Cuando Pablo le ofrezca la posibilidad de abrirse al amor, ¿conseguirá sanar las heridas de su niñez y empezar a ser feliz?


De la novela han dicho:

«ADVERTENCIA: Este libro te hará sentir; odiarás, desearás, soñarás, llorarás... y al fi nal, sonreirás. Con Ojos azules en Kabul, Anabel Botella nos abre una pequeña pero profunda herida en el corazón para regalarnos, finalmente, una esperanza.»
Anika Lillo, administradora de Anika Entre Libros

«Emocionante, desgarradora y brillante. Anabel Botella nos muestra los peores sentimientos de los humanos, y como un sol resplandeciente Saira los destruye con la voz de miles de mujeres a las que se les roba la valentía cada día.»
Daniel Ojeda, responsable de literatura juvenil en Fantasymundo

«Hay historias que se cuentan con palabras; Anabel Botella decidió contar la suya con el corazón. Acompaña a Saira en esta entrañable aventura que demuestra que, pese a todo, las segundas oportunidades son posibles.»
Sergio Rodríguez, administrador de El Creador de Sueños

Primer capítulo AQUÍ

Para comprar la novela AQUÍ

 
 
 
 
 


viernes, 19 de abril de 2013

La Puerta de Bronce y otros relatos de Raymond Chandler

La editorial Cátedra, a través de su colección LETRAS POPULARES, recupera para los lectores españoles tres curiosos e interesantes cuentos de género fantástico, hasta hoy inéditos en nuestro país, firmados por el autor estadounidense Raymond Chandler, maestro de la novela negra.




Muy curiosa este breve muestra de narrativa breve de género fantástico firmada por el autor estadounidense Raymond Chandler (Chicago, 22 de julio de 1888 - 26 de marzo de 1959, La Jolla, California); curiosa porque es considerado, junto a Dashiell Hammett  (27 de mayo de 1894 – 10 de enero de 1961)  y  Ross Macdonald (Los Gatos, California, 13 de diciembre de 1915 - Santa Bárbara, California, 11 de julio de 1983), como uno de los precursores fundamentales de la novela pulp (o novela policial barata), y por lo tanto su acercamiento a otros géneros se me antoja, por no ser tan conocida, como mínimo insólito o raro. ¿Tres relatos cortos de corte fantástico escritos por un autor que abordó como nadie y casi en exclusiva el género negro?; no cabe duda que resulta chocante pero también sumamente motivador.



En una carta que Chandler envió en cierta ocasión a uno de sus editores, realizaba esta sorprendente afirmación: “Si quieres saber lo que realmente me gustaría escribir, te diré que historias fantásticas. Y no me refiero a ciencia ficción. Una docena o así han estado rondando en mi cabeza durante muchos años, implorando por ser puestas en papel”. Este libro reúne tres historias que, sin dar de lado del todo la trama criminal, son una buena muestra del modo como Chandler abordó la literatura de corte fantástico: «La puerta de bronce», «El rapé del profesor Bingo» y  «Verano inglés». Y aunque sí es cierto que al menos los dos primeros sí que poseen aspectos o elementos esencialmente fantásticos (no tanto el tercero), no lo es menos que una parte importante de la trama de los tres lo ocupan un crimen y una investigación policial. De igual modo, aparecen algunas de las marcas características de Chandler - y que forman parte esencial de su peculiar personalidad como narrador de historias de género criminal – como son los diálogos contundentes y sólidos, un evidente misoginia en el tratamiento de los personajes femeninos y una especial inclinación por las comparaciones “imposibles” (y muy divertidas, también)  que sin embargo no chirrían ni resultan indigestas. De igual modo, en alguno de ellos el narrador interviene en la historia como una suerte de voz en off de tono hard-boiled, más propia del género negro que del fantástico.


Pese a todo, la adscripción de «La puerta de bronce» y  «El rapé del profesor Bingo» al ámbito del relato sobrenatural o asombroso resulta adecuada y justa. En ambos, aparece un objeto mágico que manifiesta un extraño e inquietante poder que el protagonista utilizará en beneficio propio pero que, como suele suceder en este tipo de historias, terminará volviéndose en contra de él. En ese sentido, los dos textos podían haber servido de inspiración argumental para cualquier episodio de series clásicas de televisión creadas por Rod Serling como The Twilight Zone (La dimensión desconocida), Night Gallery (Galería Nocturna) o incluso para Alfred Hitchcock Presenta…




Desde mi punto de vista, los dos relatos funcionan bastante bien y resultan bastante amenos e interesantes aunque opino que «La puerta de bronce» parece estar contado con mayor agilidad y denota además un mejor acabado que «El rapé del profesor Bingo» cuya trama policial termina perjudicándole un poco, en cuanto al ritmo y al resultado final. En «La puerta de bronce» por el contrario la conjunción de diferentes géneros resulta, en mi opinión, mucho más ajustada y equilibrada. De hecho, se podría definir como una historia criminal con elementos fantásticos, en el que adquiere más interés la trama policial que se introduce a mitad del relato, sobre todo por la caracterización tan conseguida del policía investigador.

Curiosamente el elemento fantástico me parece que está mucho más conseguido en «El rapé del profesor Bingo», la historia de un polvo de rape que proporciona la invisibilidad al protagonista cuando lo inhala por la nariz. El texto alcanza grandes dosis de interés cuando se nos describe las sensaciones o los conflictos que éste debe ir eludiendo por el hecho de ser invisible. En ese sentido, pienso que el tratamiento del personaje resulta más realista y humano que el ofrecido por H. G. Wells en «El hombre Invisible»,  ya que consigue que el lector empatice fácilmente con la  angustia creciente que va experimentando el protagonista a lo largo de su peripecia de manera más coherente y verosímil; cualquiera de nosotros si tuviera la facultad de poder transformarse en invisible, sentiría y experimentaría la invisibilidad de similar manera al protagonista de la narración.




En la tercera de las historias, «Verano inglés» se nos narra una historia extraña pero en la que no interviene ningún elemento mágico; ni siquiera los personajes protagonizan ningún suceso de corte sobrenatural. Sin embargo, aparece una mujer enigmática – amazona rubia y ricachona con fusta incluida – y una mansión decadente, elementos de planteamiento prometedor pero a los que pienso que Chandler no potencia lo suficiente ni saca el partido que se merecen. La narración en principio denota un cierto suspense y ofrece un atmósfera sombría y misteriosa pero lo cierto es que termina derivando en una decepcionante y tópica trama, con ecos lejanos de James M. Cain, y que, desde mi punto de vista, resulta  floja y poco consistente. Mantiene el interés por el estilo arrebatador de Chandler pero argumentalmente se me antoja como una obra menor, por debajo de la media.

Así que en líneas generales, el balance resulta bastante positivo. Chandler demuestra ser un narrador potente, hábil y eficaz en un género poco o casi nada habitual en él. Historias entretenidas y amenas, muy bien contadas, más o menos originales e imaginativas. Aplaudimos, por tanto, la recuperación de estos tres cuentos, hasta este momento inéditos en nuestro país, por parte de Cátedra que, a través de su colección Letras Populares, está publicando autores y textos de género que durante fueron tachados de menores pero que actualmente están consiguiendo su justa revalorización.

JOSEPH B MACGREGOR



martes, 9 de abril de 2013

LA MALDICIÓN DE TUTANKAMON


OPINIÓN DE JOSEPH B MACREGOR



La maldición de Tutankamon (Tutankhamen: The Search for an Egyptian Kinges un competente y ameno ensayo histórico firmado por Joyce Tyldesley, egiptóloga británica que es además doctora en Arqueología de la Prehistoria por la Universidad de Oxford y ejerce también como profesora de egiptología en la Universidad de Manchester y en el KNH Centre de egiptología biomédica.  Reputada especialista en temas egipcios, colabora habitualmente en programas de radio y televisión sobre dicha temática. Aparte de La Maldición de Tutankamon (Tutankhamen: The Search for an Egyptian King), ha firmado sendas y atinadas biografías de Ramsés II el Grande, Hatshepsut, Nefertiti  y Cleopatra (Ariel, 2008).



Ensayo sólido, muy bien fundamentado, cuyo título en castellano puede llevar a engaño a algunos lectores despistados ya que el tema de la maldición de la tumba de Tutankamon ocupa muy poco texto, y a modo de anécdota. Joyce Tyldesley no ha escrito un libro esotérico ni le preocupan los aspectos más o menos parasicológicos del tema, sino que su afán es divulgativo: a través de los restos y objetos hallados en la tumba, se trata de reconstruir aquellos aspectos más destacables de la personalidad y la biografía de Tutankamon.


De igual modo, un grueso importante del ensayo (gran parte de los primeros capítulos) se ocupa de narrar la apasionante historia del descubrimiento de la tumba perdida de Tutankamon en el Valle de los Reyes por parte de Howard Carter y su equipo; suceso que acaeció en noviembre de 1922, es decir más de un siglo después de la localización de la primera tumba; hallazgo que no sólo resultó fundamental para conocer mucho mejor aspectos, hasta entonces, bastante difusos o ignorados, sobre la civilización egipcia, sino que además motivo el interés del hombre medio por la egiptología, convirtiéndose en una moda o en algo sobre lo que había que hablar para estar al día. En ese sentido, el descubrimiento de Carter tuvo un alcance mediático insospechado e increíble en para la época. Como si una novela se tratará, Joyce Tyldesley narra con gran lujo de detalle y una sorprendente capacidad para convertir la odisea de Carter en una peripecia apasionante, repleta de suculentas anécdotas, apoyada por un importante archivo fotográfico en las páginas centrales.


El resto del ensayo aborda aspectos relacionados con la leyenda de la maldición de la tumba que, gran parte, son desenmascarados o desvelados por la autora, exponiendo siempre una explicación razonada y razonable. Como señalé anteriormente, este apartado ocupa una parte mínima del texto y resulta curioso e interesante, sobre todo cuando aborda la influencia del tema de la maldición en la literatura o en la mítica popular.



En el texto, Joyce Tyldesley  resulta tan culta como convincente; sus argumentos aparecen perfectamente fundamentados, primando la objetividad por encima de opiniones personales o innecesarios juicios de valor que poco o nada pueden aportar en un texto de este calibre. De igual modo, existe en la autora un afán desmitificador sobre la personalidad de Tutankamon, aportando tanto aciertos como errores, cualidades pero también defectos. Amena y ágil, en algún caso irónica e incluso divertida, nos plantea un ensayo histórico que resulta de todo menos denso o aburrido.

JOSEPH B MACGREGOR