domingo, 29 de julio de 2012

EL PSIQUIATRA de Arno Strobel



FICHA TÉCNICA de EDICIONES PÀIMES

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

El psiquiatra de Arno Strobel adopta el formato de la novela policíaca clásico - mezclando misterio, psicología y acción -  a través de una narración ágil, amena y sobre todo muy intrigante: hasta el final de la historia no conoceremos la solución al enigma planteado. 

Arno Strobel posee, desde mi punto de vista, una gran habilidad para llevarnos por donde quiere, jugando al despiste en todo momento y consiguiendo, cuando lo considera oportuno, que cambiemos nuestra opinión sobre los personajes o sobre las distintas posibilidades que no se nos ofrecen de resolución del misterio. Curiosamente, conforme se avanza en la lectura de la novela es posible que muchos lectores tengan la sensación de que  es fácil descubrir al verdadero culpable de las muertes (o desapariciones) de las niñas y que por lo tanto que todo es muy previsible. Sin embargo, el mérito de Strobel consiste precisamente en eso: en hacernos creer que somos más listos que los agentes encargados de la investigación.

Para ello, el autor nos ofrece una complicada y emocionante trama - la cual se desarrolla en capítulos alternos  ambientada en dos épocas diferentes -  a la que constantemente va añadiendo novedades, giros insospechados, sorpresas, etc., tal modo que nunca sabemos que pensar sobre los personajes, sobre su grado de culpabilidad en los sucesos o sobre sus motivaciones reales. 

Otro aspecto interesante y digno de reseñar (relacionado directamente con el anterior) es la ambigüedad moral de la mayor parte de los implicados en la trama; no se nos antojan   personajes planos sino muy complejos y con enjundia. El que no sepamos hasta que punto nos podemos fiar de unos y de otros (de los aparentemente "buenos" y de los que son presentados como "malvados") añade un elemento más que potencia el misterio y el suspense de la historia ya que, de este modo, el lector en muchas ocasiones no sabe a que carta quedarse. 

Todo estos aspectos dan como resultado una novela apasionante, adictiva, que no pierde interés y que sin duda gustará mucho - tal y como me ha sucedido a mí - a los aficionados al género.

JOSEPH B MACGREGOR


jueves, 26 de julio de 2012

LA LITERATURA EXPLICADA A LOS ASNOS



Ficha de Planeta de Libros - Editorial Ariel

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR


En el prólogo del libro, José Ángel Mañas explica la génesis de este ensayo divulgativo: su editor le propone que escriba un texto de lectura rápida - para leer en tres días (SIC) - en el que aparezcan comentadas aquellas obras de la Literatura Nacional que, según su criterio, merece la pena rescatar del olvido, más o menos reivindicables; en definitiva, una suerte de Breve Historia de la Literatura Española accesible para todos los públicos y que sirva para acercar estas obras al lector de hoy y despierte su interés por conocerlas o empezar a leerlas sin prejuicios. En ese sentido, la intención del autor sería ofrecer un ensayo de fácil lectura, claro y despojado de excesiva erudición, objetivos que, desde mi punto de vista, Mañas cumple a la perfección en LA LITERATURA EXPLICADA A LOS ASNOS.

Para una mejor accesibilidad, Mañas divide los capítulos del libro por géneros literarios y en cada uno de ellos comenta aquellas obras o autores que considera más representativos del género en cuestión. La elección me parece muy acertada y amplísima ya que no se limita a tratar los más típicos y tópicos de la literatura como pueden ser la poesía, la novela, el cuento, el teatro o el ensayo sino que también se ocupa de otros considerados menores (los diarios, la literatura epistolar, las fábulas, etc.) más algunos quizá más insólitos o sorprendentes como los guiones de cine, los aforismos, la literatura posmoderna, los blogs de reseñas o los artículos de opinión. De igual modo, sorprende como en el apartado de poesía incluye la poesía rockera de Sabina o Fito o el rap de Nach, considerados por muchos entendidos como sub-géneros o incluso para algunos ni siquiera dignos de ser reseñados o apreciados; pero Mañas nos demuestra que estos últimos están completamente equivocados.

Como la selección de obras y autores está hecha a criterio de Mañas quizá algunos lectores encuentren a faltar algunos referentes o puedan disentir de sus opiniones (algo normal y natural dadas las características del ensayo en cuestión), pero por otro lado pienso que nos ofrece una Historia de La Literatura Española muy sui generis, para nada conformista; por ejemplo, en un momento dado puede reivindicar El Lazarillo de Tormes  y considerarlo más importante y eficaz que El Quijote, algo que no todo el mundo es capaz de afirmar pero que, por otro lado, siempre he pensado. En ese sentido, es de agradecer en Mañas su sinceridad y honestidad brutal. 

Consigue además una gran cercanía con el lector porque en ningún momento va de enteraillo o de entendido, sino que simplemente expresa lo que piensa o nos describe su experiencia personal con cada libro concreto o con con cada autor que a veces puede resultarle muy gratificante  y en otras más penosa, pero es capaz incluso en esas circunstancias de apreciar su valor dentro de la evolución de nuestra literatura. Ese tono del que ha leído mucho pero que no nos avasalla de erudición consigue, desde mi punto de vista, que no se pierda el interés; que lo que nos cuenta no se nos antoje como un rollo que alguien nos suelta y qué ahí se queda, sin capacidad de trasmitir nada o contagiar el menos interés por acercarse a la obra o al autor reseñado.

Se aprecia, en muchos casos, su afán por rescatar del olvido nacional a autores como Julio Camba, Jardiel Poncela, González Ruano, Umbral, Eugenio D'ors, Ortega y Gasset etc. ; pero también de colocar a lo más célebres en el lugar que realmente les corresponde según su criterio personal: por ejemplo de Azorín destaca sus artículos pero le convence menos en otros géneros; lo mismo sucede con Unamuno o con Cervantes; De Lorca, destaca la importancia de Poeta en Nueva York, pero el resto de su poesía no le interesa y cuando se ocupa del teatro ni siquiera lo nombra. Así, Mañas realiza un repaso literario nada conformista y en algunos casos sorprendente; cuando tiene que dar fuerte da fuerte como por ejemplo a Unamuno en su faceta como ensayista filosófico o cuando trata el espinoso tema de los blogs literarios que, al parecer, no le gustan nada al considerarlos en muchos casos muy superficiales o que sirven para saldar cuentas pendientes entre críticos y autor. 

En mi caso, La Literatura Explicada a los Asnos, me ha parecido un texto apasionante y muy adictivo que he leído con la misma motivación que una novela de misterio. Es cierto, que los libros de esta temática cuentan con un interés previo por mi parte pero aprecio muy mucho cuando el autor me habla con claridad y sencillez pero sin parecer superficial, banal o fútil. Profundidad o amplios conocimientos no tienen porque estar reñidos con la amenidad y la capacidad de trasmitir interés en el lector por lo que se está describiendo o analizando, algo que el libro de Mañas consigue con nota alta.

JOSEPH B MACGREGOR


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Con este libro aproximamos la literatura a todos los públicos, especialmente a los más jóvenes.

lunes, 23 de julio de 2012

NAPOLEÓN de Jean Tulard





Ficha de Planeta de Libros - Editorial Crítica


Opinión de Joseph B Macgregor 


 El título original de este ensayo histórico - Napoléon, ou le mythe du sauveur (Napoleón o el mito del salvador) - nos da una idea más exacta y concreta sobre la esencia del libro, que no es otro que explicar cómo consiguió Napoleón Bonaparte salvar la República que , tras la caída del Directorio, parecía estar en serio peligro de subsistencia. En ese sentido, Jean Tulard, se nos muestra como lo qué es: uno de los más importantes y mejores especialistas de la figura de Napoleón, algo que se evidencia en la escrupulosa exhaustividad del texto, en el cuál no deja ningún aspecto sin tratar, consiguiendo así un ensayo objetivo y que busca el consenso más adecuado cuando un suceso o acontecimiento es narrado de diferente manera según la fuente consultada. 

 De igual modo, apunta, cuando lo considera oportuno, el carácter apócrífico de alguno de ellos, intentando no caer en la fácil apología del personaje en cuestión. En ese sentido, desea mostrarnos una visión de Napoleón lo más exacta posible a la real, describiendo sus logros y cualidades pero también sus errores y fracasos, sus momentos lúcidos pero también los más oscuros o nebulosos. En pro de una mayor objetividad o por sí el lector desea profundizar más en el tema, al final de cada capítulo, ofrece los distintos "debates abiertos" que surgen en torno a los acontecimientos tratados y sobre sus protagonistas. En este apartado, aporta bibliografía abundante, demostrando así que Tulard lo ha leído prácticamente todo no sólo sobre Napoleón sino también sobre los personajes que le rodearon o sobre la época en cuestión. 

Nos ofrece además un amplio anexo al final del libro en el que incluye mapas, notas o bibliografía de cada capítulo. No se trata por tanto de una biografía al uso, sino más bien la narración de una serie de hechos y acontecimientos relacionados con la figura de Napoleón como gran salvador de la República Francesa, tanto los anteriores al golpe de estado como los posteriores. De los primeros, lo más destacados tienen que ver con el orgullo corso que siempre manifestó Napoleón, apoyando al Nacionalista Paoli en su lucha por conseguir la independencia de Córcega y con sus primeros logros militares en Europa más el fracaso relativo de la Campaña en Egipto; sucesos que fueron engrandeciendo su figura ante la opinión pública. Pero no sólo Napoleón se convirtió para los franceses en una suerte de héroe nacional por su habilidad como estratega o por sus triunfos militares sino también porque Bonaparte supo utilizar a la prensa como recurso fundamental para hacerse propaganda y fortalecer así su leyenda que, como el propio Tulard indica en varias ocasiones, está repleta de anécdotas falsas, exageradas o claramente apócrificas. 

 El autor nos muestra a Bonaparte como un hombre astuto y ladino, capaz de aprovechar bien las oportunidades que se le van brindando en su propio beneficio, manipulador y estratega, inteligente pero también triste y torturado. De igual modo, escribía no sólo textos políticos o panfletos sino también pequeños relatos románticos o poemas. También le gustaba leer, aunque desconocía la obra de los principales pensadores ilustrado, excepto la de Rousseau, el cuál se convirtió en su autor de cabecera y al que consideró durante mucho tiempo como su punto de referencia.

 En cuanto al texto en cuestión, encuentro que el lector debe tener unos conocimientos previos del tema - sobre la Revolución Francesa, principalmente - ya que a veces es difícil no perderse ante tal caudal de información y de nombres. Tulard narra de manera ágil pero a veces tiende a la descripción de hechos casi telegráfica, considerando quizá que el lector posee los suficientes conocimientos sobre el tema para no detenerse o profundizar más en el suceso en cuestión. Así, por un lado elude la narración farragosa o excesivamente densa, ofreciendo a cambio agilidad y concreción, pero por otro lado se olvida del lector no iniciado que quiere empezar a profundizar en la figura de Napoleón o en la historia de la Francia Revolucionaria. No obstante, el ensayo en líneas generales se lee bien. Exige una lectura lenta, reposada y atenta. Nos descubre además aspectos insólitos del personaje así como del periodo histórico en el cuál se desarrolla la acción, demostrando una vez más que en toda revolución popular quién sale perdiendo precisamente es el pueblo y los más beneficiados son siempre los especuladores o los que manejan el capital; de alguna manera, sean reyes o nobles, grandes propietarios o burgueses el poder siempre lo han detentado los mismos. 

 JOSEPH B MACGREGOR

domingo, 22 de julio de 2012

EL ASESINO HIPOCONDRÍACO


FICHA DE "ME GUSTA LEER"

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

El Asesino Hipocondríaco me ha parecido una novela sorprendente e insólita, divertida y a la vez interesante, muy entretenida y en muchos momentos apasionante. Desde mi punto de vista, Muñoz Rengel consigue una historia que rebosa originalidad y buen hacer,  protagonizada por un peculiar asesino a sueldo - mezcla de Willie el Coyote y un personaje de Franz Kafka -  que captó enseguida mi interés y con quien empaticé desde las primeras páginas. 

Narrada en primera persona por éste, El Asesino (El señor Y.) nos cuenta sus infructuosas  tentativas de asesinar señor Blaisten, que siempre se saldan con el fracaso debido a las múltiples, extrañas y extravagantes enfermedades que éste asegura padecer; en ese sentido, sus intentos homicidas me parecen descritos con una eficaz mezcla de ternura, humor y patetismo. El recurso de la primera persona me parece muy adecuado y para nada gratuito. Al principio de la narración éste nos hace creer que efectivamente sufre esas enfermedades tan raras; sin embargo, llega un momento, en que parece increíble que padezca tantos síndromes extraordinarios o repugnantes malformaciones como efecto de dichas dolencias y que nadie se aterrorice al verlo caminar por la calle, por lo que todo hace suponer que éstas son producto de su imaginación o simples exageraciones. Por eso, el adjetivo Hipocondríaco me parece justo y exacto para calificarlo: un sujeto que hace del "estar enfermo" un modo de vida para superar su angustia existencial. Por eso, considero esencial que la trama se cuente desde el punto de vista del señor Y.

Pero lo más curioso del caso es que cada una de las enfermedades que dice padecer son las mismas que en su día sufrieron grandes escritores o pensadores como Lord Byron, Poe, Proust, Voltaire o Descartes; e incluso de Freaks míticos como el célebre John Merrick, El Hombre Elefante. Se alternan así capítulos que narran las peripecias del protagonista con otros que cuentan, a modo de breve ensayo, la relación de las distintas personalidades con la enfermedad o con la hipocondría ya que tampoco queda claro sí realmente estuvieron en realidad tan enfermos como aseguraban o aquellas dolencias nacían por su naturaleza genial, por su intensa sensibilidad o por su extraordinaria imaginación.

En los últimos capítulos, la historia da un pequeño giro y se nos ofrece una breve trama policíaca de fácil resolución pero que ponen en contacto a víctima y homicida; nos demuestra además hasta que punto el señor Y. vive en un mundo de fantasía como única puerta de salida para superar los miedos y ansiedades que le provocan el desempeño de su oficio. 

Por lo tanto, una novela más que recomendable que se lee de un tirón pero que no se me antoja como un simple pasatiempo sino que me parece profunda y muy inteligente.

JOSEPH B MACGREGOR

LAS OBRAS ESENCIALES DE LA FILOSOFÍA





Opinión de Joseph B Macgregor


Las obras esenciales de la Filosofía recoge una serie de dieciséis ensayos, firmados por el catedrático de Filosofía Robert Zimmer en los que, con afán divulgativo, intenta acercar al lector común o poco familiarizado con la Filosofía, a aquellos pensadores que considera fundamentales en la evolución de dicha disciplina. Y para ello, dedica cada uno de los capítulos del ensayo a desgranar, de manera clara, ágil y amena, los títulos más representativos de cada uno de ellos.
La relación de obras analizadas siguen un orden cronológico para que ese modo podamos comprender mucho mejor la evolución del pensamiento filosófico a lo largo de la Historia. De igual manera, Zimmer ha escogido aquellos libros que abordan una temática concreta, un concepto que puede ser de carácter político, religioso, económico, ético, social, lógico, etc. y de que modo lo abordó el autor en cuestión. Además, cuando lo considera oportuno o necesario, nos explica la relación entre vida y obra de cada pensador ya que en muchas ocasiones su biografía personal se nos muestra íntimamente ligada con sus reflexiones o argumentos filosóficos. 

Desde mi punto de vista, cada uno de los ensayos incluidos en Las Obras Esenciales de la Filosofía me resultaron muy accesibles y entretenidos, nada densos o difíciles de entender; cada uno de los libros analizados los aprecié como muy cercanos; que estos pensadores nos pueden seguir diciendo cosas muy importantes y dignas de tener en consideración en los tiempos actuales. La Filosofía se nos muestra entonces como una disciplina que bien decodificada resulta todavía de una gran vigencia y utilidad; no algo que interesa conocer sólo para adquirir mayor cultura sino que Zimmer resalta además los aspectos más pragmáticos de cada una de las teorías filosóficas expuestas en cada uno de los capítulos del libro, señalando además los aspectos que, desde su punto de vista, resultan más discutibles o polémicos.

Como ya adelanté al principio de la reseña, el estilo de Zimmer me parece claro, ameno, accesible y siempre interesante; un libro que puede servir como excelente punto de partida para iniciarse en una disciplina, como la Filosofía, que a priori se nos antoja como inaccesible, densa o aburrida y por lo tanto poco o nada apetecible.

JOSEPH B MACGREGOR

Para más información, FICHA DE PLANETA DE LIBROS- EDITORIAL ARIEL


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16 capítulos dedicados a las principales obras filosóficas de la historia. Ha sido un éxito de ventas en Alemania, además se ha traducido a 16 idiomas entre los que se incluye el coreano, holandés, árabe y francés.

martes, 17 de julio de 2012

Pasión Bereber de Gema Samaro


FICHA DE  PASIÓN MANDERLAY

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

PASIÓN  BEREBER es una amena novela romántica enmarcada en un entorno histórico, la España del siglo XVI, y que como tal cumple con todos los requisitos del género en cuestión; en este caso, se nos narra la historia de amor entre Brianda de Valdivia, joven duquesa de Encinares, y Jusuf, un hermoso joven de raza árabe que ejerce labores de mozo de cuadras en su hacienda. Por lo tanto, la narración contiene todos los elementos típicos y tópicos de este tipo de novelas, cumpliendo a la perfección con las expectativas de sus lector@s. 

En ese sentido, Gema Samaro realiza, desde mi punto de vista, un trabajo muy digno y que pienso que debe ser considerado por aquell@s aficionad@s al género romántico ya que Pasión Bereber les sorprenderá gratamente. Samaro nos ofrece una novela muy entretenida, narrada con agilidad y que sabe mezclar con buen equilibrio situaciones dramáticas o sentimentales con otras humorísticas o satíricas. 

Los personajes me parece muy conseguidos, en especial el de la joven duquesa Brianda, una mujer de armas tomar, que se rebela contra su condición de mujer-florero y que lucha por conseguir no sólo el amor de un hombre de otra raza, sino también que es capaz por sí sola de administrar excelentemente su condado y hacerlo progresar y crecer, en una sociedad - la de la España del siglo XVI - en la que la mujer de la nobleza lo tenía especialmente difícil. Brianda me recuerda a esas heroínas típicas de las obras de teatro de Lope de Vega, ambiciosa y emprendedoras, inteligentes y ladinas, abiertas siempre al enredo para conseguir sus propósitos. 

 La ambientación histórica me parece adecuada, así como los diálogos que los personajes mantienen entre ellos, aunque en ocasiones se alternen expresiones propias de la época con otras más contemporáneas. En ese sentido, el escenario en el cuál se desarrolla la acción me parece descrito con convicción, sin anacronismos y autenticidad; muy cuidado. 

 La novela se lee con interés ya que la trama no se ocupa sólo de la turbulenta y complicada historia de amor entre los dos protagonistas sino que también se centra principalmente en una serie de enredos que tienen que ver con la administración y desarrollo de la hacienda de Brianda, la cual es objeto de codicia de su primo y que hará cualquier cosa por desacreditarla y conseguir apoderarse de su patrimonio. De igual modo, gran parte de la narración describe los intentos por parte de la Duquesa de rebelarse contra un matrimonio concertado con un hombre al que detesta y una vez viuda, por conseguir demostrar que puede valerse por sí sola sin necesidad de estar casada en contra de su voluntad. 

 Desde mi punto de vista, quizá el desenlace se produce de manera apresurada, planteando demasiado conflictos que se resuelven en cuestión de segundos. Por un lado, Samaro demuestra su habilidad para resumir o concentrar un gran número de sucesos en pocas páginas pero por otro lado deja al lector con la sensación de que se lo podría haber sacado más partido a cada uno de ellos, dotando así a la narración de una mayor emoción, aventura y suspense. Salvo ese pequeño detalle, Pasión Bereber pienso que no defraudará a aquell@s lector@s que deseen evadirse de los problemas cotidianos con una novela amena y de lectura fácil, divertida y muy agradable. 

JOSEPH B MACGREGOR

viernes, 13 de julio de 2012

Canon Heterodoxo


Más información en EDITORIAL BERENICE

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR


Canón Heterodoxo es un extenso y complejo ensayo en el cuál Antonio Enrique, su autor, nos ofrece una visión personal sobre aquellos libros de nuestra literatura que, desde su punto de vista, debieran formar parte esencial de la lista de textos imprescindibles y esenciales para conocer más profundamente nuestro país. Pero no se trata de ensayo exclusivamente literario o metaliterario sino que Antonio Enrique abarca muchos aspectos (históricos, sociales, políticos, religiosos, etc.) que se evidencian como perfectamente conectados con los textos en cuestión; cuanto mejor y más profundamente conozcamos estos factores con mayor facilidad podremos comprenderlos y disfrutarlos.

Así, Antonio Enrique realiza un recorrido histórico, social, político y religioso que toma como punto de partida la España de Felipe II o del Barroco - aunque en ocasiones pueda remontarse a épocas anteriores - ; explicando los principales sucesos o acontecimientos o describiendo usos y costumbres de cada época concreta y que nos sirven para entender mucho mejor obras como por ejemplo El libro del Buen Amor, La Celestina, El Lazarillo de Tormes, El Quijote o la poética de Garcilaso, Góngora o Quevedo, fundamentales, desde su punto de vista, para nuestra formación no sólo literaria sino cultural. 

A través de los distintos bloques en los estructura el ensayo, Enrique realiza un repaso por las diversas tendencias o generaciones literarias y poéticas que se han dado desde la Edad Media hasta nuestros días, destacando los aspectos antes señalados y expresando su opinión sobre la importancia o trascendencia real de muchos autores, considerados como de lectura obligada por el Canón Ortodoxo (Oficialista), desmontando "falsos" mitos y rescatando del silencio (oficial) a otros. En ese sentido, su opiniones o afirmaciones pueden resultar polémicas o discutibles ya que, desde su punto de vista, en nuestro país sólo se ha considerado como Literatura la de aquellos libros escritos por autores marxistas o de izquierdas, mientras que se han ocultado o no se han trasmitido con la misma intensidad en los programas de lecturas escolares, a aquellos que se declararon contrarios a La República, adeptos al Régimen, pero también a muchos que nunca se mostraron claramente a favor de un bando o de otro. La lista de escritores, poetas o dramaturgos que salva de la quema no es demasiado amplia, mostrando, sobre todo, una especial predilección por obras clásicas por delante de más actuales o contemporáneas. 

Enrique defiende una concepción de creación literaria pura, la escritura como artesanía en la que el autor debe preocuparse de narrar, de contar historias y no intentar hacer aquello que el público o el mercado le demanda. Tampoco está de acuerdo con aquella literatura combativa, de carácter marxista, ya que piensa que el autor desde escribir "en su casa". Especialmente significativa resulta la última parte del libro en el cuál denuncia la situación de la literatura española actual en la que sólo aparece a la luz pública aquel autor mimado por el PSOE o el Grupo Prisa, que escribe columnas de opinión sobre política o problemas sociales, cuyas novelas le resultan claramente partidistas, escritas todas con un estilo periodístico y rápido, fáciles de leer, pero que poco tienen que ver con el escritor como artesano de las letras. 

De igual modo, pone especial énfasis en denunciar como los libros se han convertido en producto de consumo, de usar y olvidar, y como resultado muchos autores se ven obligados a escribir lo que las editoriales o el público le demandan pero no lo que a ellos les gustaría hacer en realidad; además se muestra especialmente combativo con los (falsos) autores de novela histórica, mostrado algunos de ellos como unos embaucadores que ni siquiera se han preocupado por leer algún libro relacionado con la época o los personajes históricos que aparecen en su novela. 

 En ese sentido, creo que Antonio Enrique aborda un ensayo demasiado ambicioso, que intenta abarcar demasiados temas, y que no siempre lo hace con esa agilidad y amenidad de los ensayos divulgativos para todos los públicos a los que las editoriales nos tienen (mal)acostumbrados, sino que es un texto que requiere una lectura lenta y reflexiva por parte del lector... y cómplice; un libro que convencerá más o menos cuánto más cerca o menos próximos nos sintamos a las ideas y opiniones expuestas por el autor. Enrique habla alto y claro y sabe que expresa opiniones tan discutibles como discutidas y que sin duda no dejarán indiferente al lector tanto sí se muestra a favor como en contra de sus (polémicas) argumentaciones. 

 JOSEPH B MACGREGOR

EL BUEN LIBRO: UNA BIBLIA HUMANISTA



Ficha de Planeta de Libros - Ariel Editorial

Opinión de Joseph B Macgregor

El Buen Libro de A. C. Crayling se nos ofrece como una Biblia de corte humanista en oposición a la Biblia tradicional judeo-cristiana. Imita de ésta, la división en grandes libros cuyos textos se subdividen a su vez en versículos numerados y la narración en tono poético y sencillo ,es decir, su vocación de hacer reflexionar al "creyente" y guiarle en su camino. Pero en El Buen Libro las temáticas de estos son diferentes, no existe presencia de Dios alguna ni los sucesos son causados por su acción. 

En la narración del Génesis, por ejemplo, el creacionismo original deja paso al evolucionismo así como a las diversas teorías sobre el origen del universo en la que están presentes la causalidad y todo es producto de un mecanismo perfecto en lo que cada cosa está conectada una con otra y surge de un fluir continuo y constante. Sin embargo, la narración se presenta en un tono poético y sencillo, que huye del didactismo o de la aridez cientificista, expuesto como un hermoso cuento que nos hace vibrar y sentir de pura belleza. En el Génesis de El Buen Libro, el árbol de la Ciencia  y la manzana no son el origen de pecado y de la condena eterna del hombre sino de La Ley de la Gravitación Universal que explica en gran parte el origen del Universo y porque existimos, A través del pensamiento y la reflexión nos hacemos libres no esclavos ni pecadores.

Los libros referentes que tienen que ver con el judaísmo y su historia (Éxodo, Jueces, etc.) así como los relacionados con sus diversos códigos legislativos (Levítico, Deuteronomio, etc.) e incluso los más poéticos (Salmos, El cantar de los Cantares, etc.) se eliminan o son sustituidos por otros de título similar pero de vocación más universal. De igual modo, no hay referencia alguna a los textos del Nuevo Testamento ni se considera a Jesucristo como un pensador cuyas reflexiones, parábolas o consejos sean dignos de ser reseñados. En ellos están presentes textos o reflexiones que proceden de varios de cientos de autores de Oriente y Occidente (historiadores clásicos, filósofos, científicos, legisladores, pensadores, escritores, etc.) así como de colecciones  y textos anónimos. De la larga lista de autores presentes en cada uno de los libros contenidos: Aristóteles, Plutarco, Cicerón, Lucrecio, Séneca, Confuncio, Newton, Voltaire, Locke, Mencio o Hazif. 

El objetivo: elaborar una Biblia Laica en la que estén presentes los hechos históricos más trascendentales de la Humanidad, las principales teorías científicas que explican su desarrollo y evolución, los hallazgos más sobresalientes en relación al pensamiento filosófico así como todos aquellos textos que tienen un marcado carácter moral o ético y puede hacernos mejores personas sin necesidad de recibir un castigo divino sí nos los cumplimos y que fueron formulados por pensadores laicos tanto de Occidente como de Oriente. Aunque no tengo reparo alguno en declararme no creyente, sí por educación y en mi formación estuvieron muy presentes la Biblia tradicional y sobre todo los cuatro evangelios. Por ese motivo, considero un error eliminar cualquier rastro de las palabras de Cristo ya que sí se incluyen referencias a Confucio o a otros tipos de doctrinas orientales; pienso que despojadas de su conexión con el cristianismo o la religiosidad el que nos amemos los unos a los otros o algunas de las conclusiones éticas y morales que podemos extraer de sus parábolas (que en El Buen Libro son sustituidas por relatos a modo de fábula de autores clásicos) sí que podían haberse visto reflejadas en el texto.

Pese a todo, el resultado final es, desde mi punto de vista, muy interesante y sobre todo de una gran belleza formal consiguiendo, eso sí, un libro de esos que uno puede abrir al azar por cualquier página y que siempre nos dirá algo que nos tocará en lo más profundo o nos motivará a la reflexión y lo hará con sencillez y claridad, sin necesidad de largos parlamentos o aburridas exposiciones sino mediante un sentido de la poética muy especial ante la que no podemos mantenernos indiferentes.

JOSEPH B MACGREGOR


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El buen libro es una obra ambiciosa, escrita por un sabio con la intención de recopilar todo el conocimiento humanista de la historia en un solo volumen.

lunes, 9 de julio de 2012

Aún te quedan ratones por cazar




Una de las cosas que más me sorprenden de Aún te queda ratones por cazar (IX Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil) es como Blanca Álvarez, su autora, ha sabido contar una historia en la que contenido y forma aparecen en perfecto equilibrio y correspondencia. Así, la trama se desarrolla en Nagasaki (Japón), durante la 2º Guerra Mundial y ésta se cuenta siempre desde el punto de vista de Ryo, un niño que se encuentra ese difícil periodo de transición entre la infancia y la adolescencia. 

Quizá el argumento pueda parecernos demasiado duro, sobre todo en su desenlace, pero en general la narración alterna momentos sombríos y tristes con otros más poéticos o sentimentales y estos se nos ofrecen bien dosificados a lo largo de la trama. Ésta se centra principalmente en la relación entre Ryo y su padre, piloto de aviación que ha abandonado Nagasaki para defender a su país en guerra. Un tanto por cierto importante de la historia está conformado por los recuerdos que el chico tiene de éste; evocaciones que aparecen en forma de anécdotas, consejos o conversaciones que para el crío resultan importantes e inolvidables, pero que para él son una forma de tenerlo siempre presente. Ryo desea que su padre regrese a casa y se nos muestra sus esfuerzos para que este milagro suceda. 

Pero Aún te quedan ratones para cazar es también una historia de crecimiento personal, de como un niño se convierte en hombre y de todos los cambios que se van produciendo en él, sobre todo en pensamientos y actitudes. En ese sentido, adquiere un papel primordial los sentimientos de amor que siente por Reyko, un amiga de la que está perdidamente enamorado. Lo más destacado es que nos creemos perfectamente la historia, empatizamos fácilmente con sus dudas, inquietudes y conflictos interiores y esto se consigue porque la novela parece escrita por una autora japonesa. Blanca Álvarez consigue narrar la historia con un estilo oriental que se hace patente en el uso de frases cortas, en un sentido de la poética que mezcla sencillez con reflexión y una estupenda capacidad de síntesis; demostrando además un profundo conocimiento de la cultura japonesa pero también de sus creencias, su forma de pensar y de expresarse. 

De igual modo, hay una presencia importante en la trama de sus mitos y leyendas, usos y costumbres, consiguiendo así que nos creamos la historia y los personajes se nos antojen de carne y hueso, muy humanos y auténticos. No menos importante es la labor de Laura Catalán como ilustradora que, al igual que Blanca Álvarez, ha buscado una conexión entre contenido y forma, consiguiendo unas imágenes pictóricas de trazo y coloreado marcadamente oriental, muy acordes con la historia.

 JOSEPH B MACGREGOR

sábado, 7 de julio de 2012

EL INVITADO DE DRÁCULA







OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Como se explica en el prefacio del libro (firmado por su mujer,  Florence Balcombe) y en la contraportada del mismo, El Invitado de Drácula reúne una selección de cuentos de terror o de temática sobrenatural que fueron publicados dos años después de la muerte de Bram Stoker, por expreso deseo del propio autor. 

El relato que da título a la recopilación - El invitado de Drácula - ha aparecido con frecuencia a modo de texto apócrifo en la mayor parte de las últimas ediciones en español publicadas de Drácula, la novela, ofrecida como introducción a la narración y sin conexión con el resto de la historia; por lo que para algunos fans del libro - como es mi caso - su lectura no resultará demasiado novedosa. Lo que sí me parece más interesante es la reunión de todos estos cuentos en un sólo volumen y tal como lo concibió el autor, ya que algunos de ellos han sido publicados anteriormente por otras editoriales o en colecciones de libros de terror de manera caprichosa y desordenada, como es el caso de LA CASA DEL JUEZ, EL INVITADO DE DRÁCULA o EL ENTIERRO DE LAS RATAS, aparecidas en forma de libros de relatos o adaptadas  al formato de cómic o novela gráfica.

De El INVITADO DE DRÁCULA (relato), cada destacar su condición de "escena eliminada por el director", es decir fue un texto concebido como primer capítulo de la novela pero que finalmente fue descartado por que resultaba demasiado largo. Contado en primera persona por un narrador anónimo, pero que bien podría ser Jonathan Harker, se nos describe su turbulenta y angustiosa travesía nocturna a través de un bosque tenebroso, a bordo de un carruaje, dirigido por un asustado y temeroso cochero alemán que no hace más que repetir que es muy peligroso seguir adelante porque es la Noche de Walpurgis. La historia tiene algunos puntos de contacto con el primer capítulo de Drácula, sobre todo por la presencia constante de los lobos y por el avance del carruaje a través de un paisaje inhóspito y amenazador; sin embargo, observamos también algunas notables diferencias: el cochero no es un sujeto misterioso y siniestro sino un hombre nervioso y cobarde, muy de carne y hueso; también el conflicto al que se enfrenta el protagonista es diferente, así como el desenlace de la historia. Sin desvelar demasiado, simplemente señalar que la conclusión del relato deja una puerta abierta a una continuación o a una segunda parte, por lo que no termina de funcionar como narración cerrada ya que no nos ofrece un final convincente, sino que te deja con ganas de más. 

Sin embargo, tanto El Invitado de Drácula como la mayor parte de los cuentos incluidos en la antología, funcionan perfectamente a la hora de describir situaciones de angustia o pánico a la que deben enfrentarse los personajes. Para ello, Bram Stoker los introduce  en escenarios o paisajes muy inquietantes, tenebrosos o asfixiantes (viejas mansiones abandonadas, pantanos, bosques, noches tormentosas, etc. ). De igual modo, da una enorme importancia a los  objetos (retratos, la cuerda de una campana, un hacha ensangrentada, un viejo reloj de pared, etc.) o a los animales (lobos y ratas principalmente y una espeluznante gata vengadora); aspectos que aportan una mayor tensión, suspense o angustia a las terroríficas situaciones vividas por estos. En ese sentido, resultan absolutamente magistrales La Casa del Juez, El entierro de las ratas (un precedente de La Matanza de Texas o Las Colinas tienen ojos, aunque lógicamente menos gore), La Squaw (con ecos de El Gato Negro de Poe) o Las arenas de Croocken

No todos los cuentos pueden ser calificados como puramente de terror, sino que la mayoría se nos ofrecen como historias dramáticas o humorísticas a las que se les da una solución o respuesta de tipo sobrenatural. En ese sentido, algunos de ellos adoptan la forma de cuento moral, ya que los protagonistas realizan un acto reprobable y finalmente reciben su castigo: como producto del vaticinio de una gitana (La profecía de la gitana), mediante una pesadilla obsesiva y terrible que se repite todas las noches (El sueño de las manos ensangrentadas), por la acción de las "misteriosas" fuerzas de la naturaleza o como resultado del ataque de animales furiosos, hambrientos o diabólicos.

JOSEPH B MACGREGOR


Azulín Azulado


Más información en Thule Ediciones

Opinión de Joseph B Macgregor

Es verdad que a veces la soledad permite que descuidemos el jardín de nuestra casa, permitiendo que crezcan hierbajos y enredaderas que nos impiden ver el exterior o el paisaje que nos rodea y que en ocasiones a uno no le queda más remedio que mantener conversaciones con su propia sombra. 

Pero no menos cierto es que a veces las palabras Compañía, Alegría y Simpatía llaman a nuestra puerta y es aconsejable y beneficioso dejarlas pasar, que se acomoden en el lugar más confortable y más cómodo. De igual modo, el arte, cualquier disciplina artística (música, poesía, novela, pintura, etc.) puede ayudarnos a salir de nosotros mismos y servir de desahogo, de apoyo o de respiro.

Una vez que la Compañía, la Alegría y la Simpatía se han acostumbrado a formar parte de nuestra vida es momento de volver a cuidar nuestro jardín, arrancar las malas hierbas que nos impedían que la luz del sol iluminará nuestras ventanas y comunicarnos con el exterior, disfrutar del paisaje, sentirnos vivos y felices de estarlo.

Pues de todo esto nos habla Azulín Azulado,  este bonito álbum ilustrado, realizado por Raquel Díaz Reguera tanto en lo que se refiere al texto como a las ilustraciones. El esquema de la narración es la de aquellos cuentos clásicos - como La Ratita Presumida, por ejemplo - que funcionan por repetición y por acumulación de personajes. Hay un estribillo que se repite al final de cada capítulo a modo de canción y es un texto sencillo, ameno, ágil y profundo que puede gustar a niños /as y a mayores tanto por lo que cuenta como por las hermosas imágenes que acompañan y apoyan la historia. 

Pura artesanía.

JOSEPH B MACGREGOR

miércoles, 4 de julio de 2012

HUELLA JONDA DEL HÉROE


Texto de la contraportada

Barcos fantasmales, batallas imposibles de ganar que sin embargo fueron animosamente libradas, oscuros sonidos de eco negro, ventanas abiertas a los paisajes de sal, los dioses de la mitología y el dios del deseo fundiéndose para contar las huellas de Hércules por el sur de nuestra geografía o de toda geografía... 

Huella jonda del héroe es un viaje físico, histórico y místico por el universo del flamenco, donde secruzan viajeros de la ficción y la leyenda como Hércules o el Diablo con viajeros de la vida real; Camarón de la Isla, el cantaor Rancapino, el pintor Ceesepe, el fotógrafo Alberto García-Alix o el propio narrador. 

Montero Glez traza las fronteras y recorre los territorios de una suerte de mapa imaginario del alma del flamenco. Huella jonda del héroe visita Cadiz, La Línea, Chiclana o Sevilla, pero es ante todo una representación invisible, conceptual y mágica narrada con la poesía, la pasión y el humor que definen el estilo de inimitable autor.

Imagine Ediciones. Premio Llanes de Viajes 2012.

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Hay libros que leo por curiosidad, otros porque alguien cita algún fragmento en las redes sociales y me impresiona por razones varias, o porque están de moda, o por entretenerme, o por superar un enigma... pero los que prefiero por encima de todos son aquellos que los experimento como una suerte de rescate emocional, como un viaje sensorial; libros que te llegan muy hondo / jondo como la nueva obra del siempre original Montero Glez, Huella Jonda del Héroe.

Mezcla de cuaderno de notas, tratado sobre flamencología, narración de leyendas mitológicas, semblanzas, anécdotas o evocaciones, y reportaje de denuncia social, el texto escapa a cualquier tipo de clasificación, eludiendo en todo momento su adscripción a cualquier tipo de género literario o compartimento estanco, evidenciando que Huella Jonda del Héroe es algo más que un libro de viajes al uso sino una profunda experiencia sensorial que el lector con inquietudes, no pasivo, le resulta imposible recibir con indiferencia.

Partiendo de los más destacados Trabajos de Hércules, personaje mitológico, responsable de la separación entre Europa y África (o lo que es lo mismo de la creación del Estrecho de Gibraltar), Montero Glez va siguiendo las huellas del héroe a través de la Andalucía Occidental (La Línea, Cádiz, San Fernando, Jérez, Sevilla, Córdoba...) y el territorio africano (Tánger y Marruecos); viaje desordenado y algo caótico, que Montero Glez ofrece tal y como surge o aparece en los laberintos de su memoria. 

Semejante ejercicio no sólo le sirve al autor para a partir de las localizaciones actuales de los diferentes escenarios de cada uno de los Trabajos hablar sobre las ciudades o localidades en concreto sino también para evocar a aquellos héroes que forman parte ya por derecho propio de la mitología popular (Camarón de la Isla, Manuel de Falla, Los hermanos Amador y Kiko Veneno, el cantaor Rancapino, Fernando Villalón, el guitarrista Diego del Gastor, el escritor Paul Bowles, el pintor Ceesepe, el fotógrafo Alberto García-Alix), personalidades homéricas siempre en eterna huida de sí mismos. 

 En su viaje, Montero Glez narra viejas leyendas como si fueran nuevas, nos ofrece interesantes testimonios, a modo de reportaje, sobre emigrantes en pateras o contrabandistas del litoral (por citar tan sólo dos ejemplos), nos regala jugosas evocaciones sobre artistas del flamenco, de la música o de lo alternativo; mezclando lo verídico con embustes y fantasías, imprescindibles en un texto de ficción. Y por encima de todo, su sello personal en cada uno de los capítulos que conforman la travesía, presente sobre toda en la mirada especial y diferente que Montero Glez pone en cada paisaje vivido, en cada rincón evocado, en cada personaje rescatado. 

 JOSEPH B MACGREGOR

martes, 3 de julio de 2012

Puentes y Sombras de Fernando De Cea



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Puentes y sombras, primera novela de Fernando de Cea, me ha parecido una novela policíaca muy digna, entretenida y bien contada pero sobre todo muy acorde con las modas o con el tipo de thrillers de misterio que suelen estar en las listas de los más vendidos; es decir, que nada tiene que envidiar a las novelas de autores escandinavos, suecos o alemanes que en estos momentos son los que se copan el mercado internacional o que despiertan mayor interés y entusiasmo entre los aficionados al género. Incluso la estructura que adopta la narración tiene mucho que ver este tipo de historias en la que no sólo importa el que los investigadores descubran al asesino sino que también se nos muestran sus vidas personales, problemas, inquietudes o conflictos. Gran parte de Puentes y sombras se preocupa en contarnos los problemas o asuntos íntimos a los que se enfrentan los personajes participantes en la trama; sus pequeñas historias que avanzan en paralelo con los diferentes enigmas detectivescos que se van planteando o van surgiendo a lo largo de la narración.

 La historia se desarrolla en Sevilla, ciudad que se convierte en un personaje más debido a la potente presencia que tiene a lo largo de la narración; aunque - según expone el propio autor al final del libro - se nos muestra una Sevilla de ficción ya que De Cea por exigencias dramáticas ha tenido que inventar algunas localizaciones que no existen en la ciudad real, cambiar el nombre de algunos barrios o ajustar el entorno del lugar para que algunos conflictos se desarrollen de manera convincente para el lector. De hecho, si no conoces demasiado bien Sevilla y el autor no lo señalará al final del libro, la Sevilla de Puentes y Sombras da el pego completamente; todo el ambiente de hampa, proxenetismo y prostitución, tráfico de drogas, relaciones entre clanes gitanos, yonkis... se nos muestra con gran veracidad, sin exageraciones o sin caer en fáciles tópicos, teniendo en cuenta, eso sí, que nos encontramos con una novela de género policíaco cuyas reglas De Cea cumple y respeta a la perfección.

 En realidad, toda la acción pivota en torno a un único caso: las sucesivas muertes de varias mujeres que son asfixiadas con un cinturón, por lo que todo hace pensar en un asesino en serie como autor de los homicidios. De la investigación se ocupan principalmente el inspector Hidalgo y la subinspectora Sam Torres, aunque aparecen otros personajes como El Gabacho, un yonki, que se ve salpicado por el asunto y por la muerte de Charlie, un camello del barrio, o la reportera novata de La Voz de Hispalis, periódico local, que investiga un turbio asunto entre dos clanes gitanos que residen en las 3000 viviendas. Como señalé anteriormente, de cada uno de ellos conocemos además sus problemas sentimentales o conyugales, cuentas pendientes con el pasado que deben saldar o problemas familiares a los que se deben de enfrentar. De igual modo, el día a día de una comisaría de distrito o de un periódico local se nos describe con gran autenticidad y poder de convicción.

En ese sentido, los personajes se nos aparecen como de carne y hueso, están muy conseguidos, muy bien caracterizados, por lo que consiguen pronto la complicidad y empatía con el lector; resultan atractivos y por eso el interés de la trama no decae en ningún momento. En cuanto al enfoque o punto de vista, el autor opta en un tanto por ciento importante por la tercera persona, aunque introduce cada capítulo con la narración en primera persona de uno de los personajes y en una ocasión describe la huida y persecución de un sospechoso en segunda persona, algo que resulta un tanto chocante y que pienso rompe un poco con el ritmo narrativo.

Esta claro que la intención del autor es que nos pongamos en la piel del perseguido pero creo que en ese caso el uso de la segunda persona chirría bastante, ya que además el autor no la vuelve a utilizar más a lo largo del resto de la historia. Por último, en cuanto al desenlace, de influencias claramente hitchcockianas (aunque la referencia más directa nos lleva a algunos giallos de Dario Argento como Rojo Oscuro o incluso a Hasta que llegó su hora, western psicológico de Sergio Leone), pienso que se nos dan suficientes pistas a lo largo de la novela como para que la resolución del enigma no resulte tan sorprendente como pretende De Cea, sino más o menos previsible; sin embargo, sí me gustaría destacar la capacidad del autor para cerrar cada uno de los frentes abiertos sin flecos, resolviendo cada una de las tramas y conflictos planteados a lo largo de la narración con la perfección de un mecanismo de relojería, aunque la conclusión de alguno de ellos (en concreto el que se refiere a la subinspectora Sam) no haya sido del todo de mi agrado.

 Joseph B Macgregor 

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