miércoles, 23 de mayo de 2018

EL GATO DE LA BRUJA de HELENA COSANO



EL GATO DE LA BRUJA de HELENA COSANO

Una buena amiga me pide que lea y reseñe su nuevo libro y rompo mi silencio de dos años, salgo por unos minutos de mi retiro como reseñista, para expresar mi opinión en esta reseña sobre su recién estrenada obra; una mágica historia, en principio, con vocación de cuento infantil pero que, como los buenos libros, puede ser disfrutado por igual por adultos que conserven todavía, al pasar de los años, esa mirada de curiosidad, siempre abierta al asombro que poseen los niños.

El libro se llama "El gato de la bruja" (Edebé Ediciones, abril 2018), y ha sido escrito, ideado, planeado, imaginado por Helena Cosano, mujer inquieta, dueña y señora de un universo propio, producto de una intensa experiencia vital, cultural, emocional y espiritual, que aparece siempre reflejado en sus escritos a través de lo que piensan, reflexionan o dicen sus personajes o a través de las peripecias, conflictos y odiseas personales que estos deben sortear. En ese sentido, ha abordado el cuento breve de raíz simbólica en "Mariposas" y "Almas brujas"; la novela satírica o de humor combinada con la novela de aprendizaje en "Cándida diplomática" y "El viento de Viena"; o la biografía novelada a modo de autoconfesión o testamento final de una mística en "Teresa, la mujer"; novelas o trabajos muy diferentes unos de otros pero cuyo nexo común es la enorme riqueza tanto cultural como filosófica y un sentido religioso o espiritual de la existencia vital que evidencia Helena, reflejo de su profunda y exquisita sensibilidad. 

Esta forma especial de sentir las cosas se ve reflejada también en "El gato de la bruja" en donde aparecen todas las constantes de su mundo interior, personal y vital: aparecen el concepto de <<Alma-Bruja>>; el simbolismo de las mariposas; su visión de la relación entre las personas y los animales (ellos son los que nos eligen a nosotros); la comunión / comunicación con la naturaleza como respuesta al ruido exterior e interior; la búsqueda del equilibrio espiritual y emocional para sobrevivir  en un mundo agitado o siempre con prisas; la imposibilidad de una vida en pareja plena, de percibir a la persona amada tal y como es y no tal como nos imaginamos que es; lo que se traduce en hombres primarios, incapaces de entender un <<alma-bruja>>, en oposición a la amistad de las amigas cuyas almas parecen estar más en sintonía.

 Semejante cúmulo de ideas, pensamientos y emociones personales se conjugan en un cuento muy original y sorprendente. A partir del título "El gato de la Bruja", uno espera algo diferente a lo que finalmente nos ofrece Helena, lo que me provoca más sorpresa que decepción, ya que ésta aborda un cuento de brujas y gatos desde un punto de vista nuevo y diferente. 

Cassandra, la brujita co- protagonista y dueña de Trasto, el gato, verdadero protagonista del cuento, no es fea y ni malvada, no monta en escoba, ni tiene una enorme nariz llena de verrugas, sino que es muy hermosa, sabia, filosofa, vegana, sensible, amante de los animales y de la naturaleza. Tampoco vive en una cabaña de chocolate en el bosque ni se come a los niños, sino que reside en el último piso de un alto edificio con vistas al campo. Además, estudia en la Universidad "una carrera aburrida", aunque mantenga en incógnito su naturaleza mágica. 

Cassandra no usa la magia para realizar embrujos sino de manera más práctica y poética.  En ese sentido, a lo largo de la trama la magia no se produce en acontecimientos fantásticos o asombrosos sino en pequeños sucesos de la vida cotidiana o más concretamente cuando las brujas se comunican con la naturaleza: un árbol, los gatos, una tortuga, etc... Y es Trasto, el gato de la bruja, quien recibe un curso intensivo de esta magia, sin ocultar su estupor y en muchos casos sin entender demasiado bien las experiencias, situaciones o conflictos por las que va pasando. Que su nombre sea Trasto no es casual, caprichoso o gratuito, ya que tiene especial capacidad para meterse en líos, debido a su enorme curiosidad, sus ganas siempre de explorar o investigar. La relación que ambos mantienen en muy especial, de auténtica comunión entre dos.

En "El gato de la bruja", para Cassandra la magia tiene más que ver con un modo espiritual y emocional de enfocar la existencia humana y su propia experiencia vital. Así, magia es sinónimo de alta sensibilidad, de profundo amor a la vida y a las cosas humanas. 

JOSEPH B MACGREGOR