sábado, 28 de mayo de 2016

BERMUDILLO de Thom Roep / Piet Wijn



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR


Bermudillo, el genio del hatillo (Douwe Dabbert, en el original holandés) es una colección de historietas holandesas de corte fantástico, ambientadas en una época indeterminada e ideadas por el guionista Thom Roep y el ilustrador Piet Wijn. Bermudillo es un intrépido anciano, con apariencia de gnomo, que viaja sin rumbo concreto, protagonizando una serie de peripecias, en las que la magia, el mundo de los cuentos infantiles o leyendas clásicas están muy presentes o resultan el leitmotiv de cada historia. En sus aventuras conocerá reinos ficticios o se encontrará con curiosos animales antropomórficos.





Posee además un hatillo mágico - similar al bolsillo de <<Doraemon, el Gato Cósmico>> -del que saca objetos de cualquier naturaleza o tamaño, que le ayudan a superar conflictos o situaciones de peligro. Existen además una serie de personajes recurrentes, que aparecen en varias aventuras: la bruja Wredulia (Vredulia en la traducción española), los ladrones Ludo Lafhart y Knudde (Ludovico de Malaespina y Canuto, en la versión española)  o los marineros Berendsz y Knielsen, que intentarán robarle el hatillo en una de las historias, del lado de los antagonistas; El Pájaro Dodo,  Pief el aprendiz de brujo y los sobrinos de éste Domoli y Kijfje y La Princesa Paulina, caprichosa y consentida, del lado de sus compañeros de fatiga.




Las peripecias de Bermundillo fueron publicadas originalmente en Holanda, en forma de serial  o de historia cortas en la versión holandesa de la publicación infantil Donald Duck desde  el año 1975. Casi todas las historietas fueron guionizadas por Thom Roep e ilustradas por Piet Wijn,  a excepción del tomo veintitrés del cual se ocupo en parte Dick Matena, por problemas de salud del ilustrador original, el cuál falleció en el año 2010. Las aventuras de este simpático gnomo viajero se publicaron en mucho países - incluyendo España - por ejemplo, en Dinamarca (Gammelpot) o incluso en Indonesia (Pak Janggut).









En España, fue la mítica Editorial Bruguera la que se ocupó de editar en los años 1981 y 1982 sólo los siete primeros álbumes - en Holanda, se publicaron veintitrés -  de manera serializada en publicaciones diversas como Revista Zipi y Zape Especial y Pulgarcito, o como álbum ilustrado dentro de la colección ¡Bravo!La princesa rebelde, El reino secreto de los animales, El médico malvado, La puerta de oriente, El monstruo del lago, Un túnel hacia el Polo Norte y El camino hacia el Oeste. 

Este segundo tomo - publicado por Dolmen Editorial - incluye las aventuras: La puerta hacia el Este, El monstruo del lago nebuloso y El túnel hacia el Norte. Éstas se publican por primera vez de manera integral en nuestro país, ya que cuando fueron editadas por Bruguera, llegaron a suprimir hasta ocho páginas de una historia original (en concreto de La Puerta hacia el Este publicada como La Puerta de Oriente) no por cuestiones de censura sino para ahorrar papel y abaratar los costes.


Con respecto a las tres historias incluidas en este segundo tomo, sorprende sobre todo el hecho de que el guionista Thom Roep trabajase de manera improvisada cada aventura, sin saber como iba a seguir cada episodio y desconociendo el desenlace. Y sorprende porque al leer las historias parece justo lo contrario ya que se nos ofrece una narración coherente, solida y con mucho ritmo. 




En cuanto al ilustrador, Piet Wijn, realiza un trabajo excepcional, sobre todo a la hora de combinar un personaje como El Duende del Hatillo, de rasgos caricaturescos, con otros que presentan rasgos humanizados (La Bruja Vredulia, Ludovico de Malaespina y Canuto, los personajes secundarios).





De igual modo, los escenarios se evidencian realizados con un cuidado exquisito, además de un gusto especial por el detalle y muy acordes con la historia que se cuenta. Piet Wijn es capaz de representar  con convicción desde la ciudad de Las Mil y Una Noches que ambienta la aventura de La Puerta hacia el Este, pasando por el paisaje antártico de El Túnel hacia el Este o el pequeño pueblo escoces de El monstruo del Lago Nebuloso, . También resulta especialmente imaginativo cuando dibuja animales mágicos como el Pájaro Dodo que acompaña a Bermudillo en su viaje por El Túnel hacia el Este o el dragón que aparece en El monstruo del Lago Nebuloso, una suerte de émulo del mítico <<Monstruo del Lago Ness>>.







Así que tanto por las historias como la puesta en escena, las aventuras de Bermudillo resultan de lo más estimulantes, emocionantes y entretenidas, recuperando la magia de esos cuentos de toda la vida que nos contaban nuestras madres o nuestros abuelos.


JOSEPH B MACGREGOR

sábado, 21 de mayo de 2016

CABEZÓN DE ACERO de Enrique V. Vegas



OPINIÓN JOSEPH B MACGREGOR

Desde finales de los años 90, el madrileño Enrique V. Vegas, ha sido capaz de crear un universo paródico propio dentro del cómic español, inspirado en grandes éxitos del cine, en cómics norteamericanos o películas de género fantástico y de ciencia-ficción. Sí los yanquis han sabido explotar, sacar partido y hacer famoso en todo el mundo el <<Universo Marvel>> y el <<Universo DC>>, Vegas ha hecho algo parecido, aunque un ámbito más de culto, creando el <<Universo Cabezón>>, del cual la trilogía de “Cabezón de Acero”, es sólo uno más de un amplio elenco de parodias de superhéroes o películas de género, en las que el autor e ilustrador madrileño combina grandes dosis de humor con pequeños guiños y homenajes, fácilmente reconocibles por cualquier friki que se precie de serlo.



Otros títulos de Vivas (publicados primero por Dude Comics y ahora por Dolmen Editorial) dan buena muestra de ello: Vlade, Julk, La Patrulla XL, Jellboy, la Trilogía Matris, Espiderman, Bill Kill, La trilogía de los Cabezones de las Galaxias, Residente Vil, Bull Dam City, Los Cabezones del Caribe, Punicher, la trilogía de Cabezón Jones, Capitán Cabezón, Thorr, 600, Arma XI, Soy Leyendón, Cabezón de los anillos, El 8º Cabezón, Cabezones Reunidos o El Cabezón Oscuro: Vuelve. La trilogía de “Cabezón de Acero” se inspira básicamente en el film El Hombre de Acero (Man of Steel, Zack Snyder, USA, 2013), aunque aparecen también referencias claras a la más reciente “Batman V Superman: El Amanecer de la Justicia” (Batman v. Superman: Dawn of Justice Zack Snyder, USA, 2016) e incluso a los títulos clásicos de Christopher Reeve, especialmente Superman II: La aventura continúa (1980) de Richard Lester.



Comparado con otros acercamientos españoles al mítico Superman, como el siempre genial <<SuperLópez>> de Jan (seudónimo de Juan López Fernández), este “Cabezón de Acero” resulta menos agresivo y gamberro, y sí más naif (en el buen sentido de la palabra) e inofensivo. De hecho, los protagonistas del universo Cabezón poseen todos idénticas señas identificativas: son una suerte de bebés de grandes ojos, traviesos y siempre sonrientes de enorme cabeza. En el caso de esta parodia de Superman, se trata además de un superhéroe despistado, caradura y bastante desastre. Le gusta gastarle bromas pesadas al “Cabezón Oscuro”, personaje inspirado en <<Batman, el caballero oscuro>>, y tiene una novia periodista que se llama Luisa López. El matrimonio Kent, padres adoptivos de Superman, son sustituidos por el matrimonio de campesinos Cascorro; el padre está caracterizado como el célebre <<Elmer Gruñón>> (Elmer Fudd en inglés) y la madre es experta en cocinar platos asquerosos que Cristóbal (la otra personalidad de este “Cabezón de Acero”) evita tener que comer. En esta ocasión, debe enfrentarse a la constante invasión del malvado Zoff y de su vengativo hijo, que desea devolverlo a su planeta de origen, todo contado con muchísimo sentido del humor y con una narración ágil y amena, no exenta de ritmo y acción sin fin.



A lo largo de las viñetas aparecen además referencias a series de televisión (Los Teleñecos), films de humor (Aterriza como puedas) o personajes de tebeo o películas de animación (Los Minions, Angry Birds o Cars), con lo que el guiño <<freak>> es constante y muy agradecido.



JOSEPH B MACGREGOR


domingo, 1 de mayo de 2016

AMORFOSIS de Ángela Sayago Martínez



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

La ilustración que se muestra en la portada de Amorfosis (Ediciones Oblicuas, enero de 2016), firmada por Adolfo Arauz, nos da algunas pistas sobre la naturaleza de este extraordinario poemario de la joven poetisa, nacida Zafra pero afincada en Madrid, Ángela Sayago Martínez. En ella, observamos el retrato deformado de una mujer, presumiblemente joven, de ojos grandes y tristes, con el torso desnudo y el corazón a flor de piel. Y eso es Amorfosis, ni más ni menos: una colección de poemas que funcionan como pequeños trozos de un espejo roto, en lo que la autora refleja sentimientos, sensaciones, reflexiones e inquietudes, en una suerte de autobiografía emocional en la que se nos muestra, como la mujer del retrato, sin armaduras ni corazas, despojada de artificios y maquillajes, con el corazón al descubierto.



Sin embargo, semejante condición, es decir el hecho de que quien firma los textos, refleje sus sentimientos en el papel, no implica necesariamente que éstos puedan considerarse poemas o al autor, un poeta. Para eso es imprescindible además que éste consiga a través de sus versos que sensaciones tan exclusivas y personales transciendan de lo particular a lo universal; que el lector se sienta identificado y conmovido por lo que el poeta transmite en sus poemas; prueba que Ängela Sayago supera con nota alta.




No sólo nos ofrece una colección de poemas, que destilan autenticidad por los cuatro costados, sino que además denotan una cuidadosa elaboración; estos no surgen de la mera improvisación. Consigue así, imágenes de una belleza estética arrebatadora, de impactante profundidad en las que la poetisa vomita, en una suerte de diario emocional, todo lo que guarda en su interior: tristeza, soledad, ausencia del amor, monotonía, nihilismo, pero también sentimientos apasionados, en los que la muerte y la vida bailan una danza macabra que no parece tener fin. 





Poemas oscuros, de una mujer introvertida, que se mueve en un escenario en los que abundan las sombras, con un rico mundo interior, pero cuya experiencia vital se basa en una constante búsqueda de sí misma y del Otro; versos simbólicos en los que combina metáforas de innegable fuerza, pero que también transmiten secretismo y misterio, que los convierte en aún más hermosos y auténticos. 

En definitiva, una experiencia única y enriquecedora, que no deja indiferente.






JOSEPH B MACGREGOR