domingo, 22 de julio de 2018

EL CIEGO DE DELOS de Jorge Fernández Bustos



En el siglo VI antes de nuestra era, Pisístrato, tirano de Atenas, declaró que nadie podía nacer ni morir en la isla de Delos y, a la larga, tampoco habitar por considerarla sagrada, al haber visto en ella la primera luz Apolo y Artemisa. El ciego de Delos cuenta los avatares de los supuestos últimos pobladores de ese pequeño punto de tierra en el Egeo. En un mundo mítico, donde los dioses todavía ostentan el poder supremo, un artesano de la piedra, con ceguera adquirida, desde que partió su hijo a la guerra, espera con ansia su regreso antes de tener que abandonar definitivamente el lugar donde habita. (Argumento de contraportada: Uno Editorial).


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR


"El ciego de Delos" se enfoca, en primer lugar, como una suerte de homenaje a la literatura de la Grecia Clásica, tanto en el ámbito de la épica homérica, como a la lírica griega arcaica; los dramas teatrales de Esquilo, Sofocles y Eurípides; las comedias de Aristófanes; los himnos homéricos; los tratados científicos o zoológicos de Aristóteles; las crónicas históricas de Heródoto, Jenofonte o Tucídides; y en fin, a las leyendas más célebres de la antigüedad clásica en las que mortales y dioses entraban en conflicto o protagonizaban apasionantes peripecias como la aventura de Jason y los Argonautas, Teseo y el Minotauro o el frustrado vuelo de Ícaro.

Para conseguir que este ejercicio de homenaje a la Grecia Clásica se presente ante el lector de manera convincente, sin pedantería,  el autor Jorge Fernández Bustos ha optado por narrar la historia utilizando el estilo, lenguaje, vocabulario, usos y maneras de estos autores clásicos, aspecto éste quizá más sorprendente de todos, ya que exige un esfuerzo por su parte tanto en el ámbito de la redacción del texto, como en el narrativo y, sobre todo, en el de documentación pero también para aquellos lectores acostumbrados a textos más ligeros o fáciles de asimilar.

 Aunque todo gira en torno al deseo del Ciego de Delos por que Eliacim, su hijo adoptivo, regrese a la isla, el argumento aparece salpicado de pequeñas historias que funcionan casi como cuentos breves, como es el caso, por ejemplo, de los capítulos dedicados a "El Gordo Baquílides" o "Glicera de Corinto". La mayoría de estos capítulos son contados por un único narrador, Escamandrónimo, el pescador, habitante fortuito de la isla, superviviente tras un naufragio junto a Teodotos, el apicultor , quien se expresa como Homero en "La Odisea" o como cualquier autor de la Grecia Clásica. Sin embargo, la narración es muy variada y aparecen otras alternativas: por ejemplo, inesperadamente se decide cambiar de género y la narración adopta la estructura de una obra teatral - en la que los Dioses discuten sobre la suerte de los mortales que protagonizan la historia - o ésta se interrumpe por curiosas e insólitas definiciones de animales que parecen extraídas de la "Historia de los animales" de Arístóteles. También resulta bastante chocante que se cite o se haga alusión a personajes literarios,escritores o sucesos históricos posteriores a los hechos narrados como Los Hermanos Kamarazov, Camilo José Cela, Nietzsche o la pasión y crucifixión de Cristo por citar tan solo algunos ejemplos de los muchos que aparecen citados a lo largo de la historia; referencias a personajes o hechos que los personajes o narradores afirman sucederán en el futuro y sin embargo conocen misteriosamente. La historia está repleta de curiosos e intencionados anacronismos.

 Fernández Bustos nos ofrece, gracias a esta ingente labor de elaboración e investigación previa, y a una estructura narrativa repleta de cambios y sorpresas, un trama, variada, sólida y veraz, tanto en lo que se refiere a escenarios o paisajes en donde se desarrollan la acción, como en la manera de expresarse y de pensar de los personajes, o en aquellos aspectos que tienen que ver con la vida cotidiana (ritos, oficios, costumbres) de estos. Este conjunto se traduce en una obra convincente, en la que enseguida conoces y te encariñas con los personajes, te interesas por  su suerte y peripecias, y que avanza de manera lenta y precisa pero segura.


JOSEPH B MACGREGOR

Reseña de "Septimiode Iliberís" para "Mundo Macgregoriano"

sábado, 21 de julio de 2018

EL RASTRO DEL LOBO de JOSÉ LUIS MUÑOZ






OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

José Luis Muñoz vuelve de nuevo a tocar en "El rastro del lobo", el tema del genocidio nazi, tal y como ya hizo en el año 2008 con la publicación de "El mal absoluto"  , novela con la que posee algunos puntos de contacto ya que ambas giran en torno a dos criminales de guerra nazi; en la historia que nos ocupa se trata de un personaje real: 

<<Aribert Ferdinand Heim, conocido como el Carnicero de Mauthausen o el Doctor Muerte, fue uno de los mayores criminales de guerra nazis. Al igual que su colega el doctor Mengele, escapó de la justicia al finalizar la Segunda Guerra Mundial y durante las décadas siguientes protagonizó una interminable lucha para escapar de la acción de la justicia. Joachim Schoöck, un solitario policía de Stuttgart cuyo misterioso pasado se hunde en la tragedia alemana de la guerra, dedicará su vida a seguir el rastro de ese lobo solitario. Heim, destacado como oficial médico en los campos de exterminio, fue un hombre de una crueldad extrema, obsesionado por establecer los límites del dolor físico; un criminal que dejó falsas pistas por medio mundo, murió varias veces, y tuvo una infinidad de identidades ayudado por los miembros de Odessa. Algunas de sus víctimas continuarán presentes en su vida y la recordarán continuamente los años en que reinaba con total impunidad sobre la vida de las decenas de miles de personas encerradas en los campos de concentración>> (ARGUMENTO CONTRAPORTADA: EDICIONES TRASPIÉS )


De nuevo, tal y como sucedía en "El mal absoluto", Muñoz nos ofrece una trama en la que mezcla el thriller con elementos históricos o reales, apoyado con una sólida labor de investigación previa. Se alternan así capítulos en los que se nos narran las peripecias del policía Joachim Schoöck por atrapar al escurridizo criminal nazi con otros en los que se aportan datos y anécdotas en un tono divulgativo, semejante al de un documental biográfico del personaje en cuestión. Ambos puntos de vista no chirrían en ningún momento, sino que se complementan y enriquecen, aportando suspense e intriga a la acción. De igual modo, en otros capítulos se describen con todo lujo de detalles los crueles, terribles y desagradables "experimentos" - torturas más bien - realizados por Heim en Mauthausen con algunos prisioneros del campo de concentración, así como la extraña relación amorosa que mantiene con una de las prisioneras, con ecos de "El Portero de Noche" film del año 1974 de Liliana Caviani, que narraba la relación sadomasoquista que se establece entre un torturador nazi (Dick Bogarde) y su torturada (Charlotte Rampling). 

Lo más interesante, sin duda, es la figura de Heim, un sujeto que parece haber fallecido en varias ocasiones, en años diferentes y lugares muy dispares, y que el policía alemán se empeña en encontrar sin saber realmente si, en realidad, está persiguiendo a un fantasma. Con ayuda de la organización Odessa - que sirvió como eje central de la célebre novela del mismo título de Frederick Forsyth en 1972 y adaptada al cine en 1974 por Ronald Neame - Heim irá adoptando distintas personalidades y lugares de residencia por lo que  nunca quedará del todo demostrado en cuál de estas falsas identidades se esconde realmente el verdadero Doctor Muerte. Se trata, en ese sentido, de una novela apasionante, que se sigue con sumo interés y perfectamente dosificada y equilibrada en ritmo, suspense, intriga y divulgación.

Joseph B Macgregor