domingo, 21 de octubre de 2012

El Arte de escribir sin arte



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR 

 El Arte de escribir sin arte es uno de esos raros casos en los que es más importante el personaje que el texto; la extraordinaria e insólita personalidad de Felipe Alaiz sobresale por encima del presunto interés que puedan tener (y que de hecho tienen) sus reseñas literarias o sus particulares opiniones sobre los autores más celebrados y reputados de la Literatura Española, y sin duda es lo que más destaca en un ensayo demoledor (y hasta un poco cruel) valiente y arriesgado, aunque en el momento de su publicación apenas tuviera la más mínima repercusión. Ácrata radical, personaje insólito de biografía turbulenta, propia de un sujeto inquieto y de gran personalidad, en El Arte de escribir sin arte, Alaiz nos ofrece su particular visión de lo que debe ser considerado literatura o lo que no. Desde su punto de vista, igual que no existen dos personas que se expresan o hablan de igual manera así deberían ser los libros: personales y únicos, narrados sin adornos ni ambages, buscando la pureza literaria en lo simple, en los que se escuche la auténtica voz del autor. En ese sentido, abomina de lo recargado y barroco, lo sentimental y lo cursi, lo descriptivo y decimonónico; vicios de la literatura española de todos los tiempos; autores que parecen que escriben para sí mismos o para ser leídos por sus amigos.

Sin embargo, sus dardos envenenados no van dirigidos tan solo a los géneros clásicos o populares sino sobre todo a aquellos autores considerados como fundamentales (Bécquer, Lorca, Azorín, Valle-Inclán, Benavente, etc.). Pocos se salvan de la quema; tan sólo encuentra verdaderos valores en Baroja, pero porque no escribe como un español sino como un autor europeo. Sus análisis son corrosivos pero también muy atinados y divertidos, llenos de ingenio y lucidez. Pero como afirma el escritor Juan Bonilla en el interesante epílogo del libro, a través de sus reseñas Alaiz no sólo nos ofrece su particular visión de los autores reseñados sino que esto no es más que una excusa, un punto de partida, para arremeter contra la cursilería y el pobre nivel cultural de un país que tiene los autores que se merece; por ejemplo cuando habla de Benavente y analiza una de sus obras de teatro, la crítica burlona que Alaiz realiza de los protagonistas le sirve también para hablarnos del lamentable sentido de la moral burguesa de aquellos días y de paso arremete contra el público que aplaude lo que considera un auténtico despropósito. En sus ensayos siempre está presente en mayor o menor medida su rechazo hacia lo burgués, una clase social que considera retrograda, inmovilista y culpable de muchos de los males de España.

 JOSEPH B MACGREGOR

Cine Chino: Breve mirada histórica


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

 Realmente muy interesante y bastante clarificador este breve manual sobre la historia del cine chino, muy completo, de lectura ágil y amena. Los autores de Cine chino, breve mirada histórica, reconocen su vocación de manual de urgencia y la dificultad de sintetizar en unas pocas páginas la larga evolución de la cinematografía china, repleta de más autores importantes o dignos de reseñar de lo que parece; sin embargo, en este caso sincretismo no es sinónimo de superficialidad sino que el repaso cronológico por las diversas etapas o generaciones cinematográficas resulta bastante completo y eficaz. 

 Tampoco se da prioridad a unos géneros por encima de otros ni tampoco se considera más reseñables aquellas obras de autor que las que surgieron con una vocación más comercial. En ese sentido, se trata de una historia del cinema chino muy honesta y objetiva en la que prima la información sobre la opinión o la crítica cinematográfica; es un texto que nace con vocación de ilustrar pero obvia, por lo general, el análisis crítico de las películas o los directores reseñados. 

 Entre los aspectos más curiosos que se exponen en el libro destacaría la creación de un cine neo-realista chino varios años del italiano o la aportación de personalidades de origen español en los inicios del cine mudo del dicho país. De igual modo, los diferentes cambios políticos que ha sufrido China a lo largo de la historia, en la que ha estado muy presente el comunismo maoista y por lo tanto el cine de propaganda del régimen, una censura feroz de temas, el encarcelamiento de cineastas considerados "peligrosos" o traidores a la patria, y el direccionismo estatal contrario a cualquier atisbo de creatividad (la propia esposa de Mao era la encargada de dar el visto bueno a los guiones que se presentaban); censura que aún ahora, en pleno siglo XXI, siguen sufriendo la mayor parte de los cineastas del país. 

 El texto se completa con una serie de entrevistas a directores chinos actuales muy interesantes tanto en cuanto nos iluminan sobre la difícil y heroica labor de estos cineastas que tienen que hacer frente a la falta de libertad para expresarse tal y como quisieran, al monopolio de la cinematografía estadounidense que copa todas las salas y la falta de apoyo comercial a sus proyectos. Quizá habría sido más interesante que hablaran un poco más de sus películas, de su estilo y de los temas que les preocupan o les gusta tratar; sin embargo, estas entrevistas resultan un buen remate a un meritorio texto que puede servir como inicio a una cinematografía- salvo por dos o tres realizadores más o menos celebrados o por el cine de karatekas o de fantasía épica - bastante desconocida en Occidente. 

 JOSEPH B MACGREGOR

NOVEDADES THULE EDICIONES SEPTIEMBRE 2012

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

En esta ocasión, Thule Ediciones nos ofrece una serie de libros en formato cómic para todas las edades y para todos los gustos, muy bien diseñados y editados como viene siendo costumbre en esta editorial.

Así, para los más pequeños de la casa, que aún no saben leer, las aventuras de Buh el buhito  (Lecciones de vuelo y Un poco tristón) resultarán, sin duda, un divertido y estimulante entretenimiento. Las dos historias están contadas en forma de tbo, con viñetas en blanco y negro. Los personajes conversan a través de símbolos icónicos que expresan acciones o estados de animo, por lo que niños /as que todavía no saben leer podrán seguir la historia sin problemas. 

Los argumentos combinan el cuidado por la naturaleza y por los animales con los buenos sentimientos tales como la amistad, la cooperación, el compañerismo así como el ingenio para resolver los conflictos que van surgiendo a lo largo de la aventura. 



La caracterización de los protagonistas de los dos libros me parece excelente ya que están diseñados muy inteligentemente de tal modo que los pequeños simpatizan enseguida con ellos. De igual modo, los argumentos me parecen muy bien ideados ya que consiguen que los pequeños lectores enganchen de inmediato con las peripecias que deben sortear Buh y su amiga la oruga.



Para los lectores a partir de seis años, Thule Ediciones nos ofrece Chupetes en la luna, un breve cómic, esta vez en color, y con un diseño más cercano a álbum ilustrado  que se nos antoja como un original y bonito cuento que combina chupetes, viajes a la luna y astronautas en forma de un divertido y entrañable cuento protagonizado por un bebé que se resiste a abandonar definitivamente su chupete. Las viñetas son de gran tamaño, los personajes muy simpáticos y en resumen podríamos definirlo como un cómic con mucho colorido y de gran originalidad que no defraudara ni a grandes ni a pequeños. José Urriola y  Javier Velasco  han hecho un trabajo excelente.



Por último,  para los lectores adolescentes y adultos, En el parque combina el look del álbum ilustrado con el lenguaje del cómic, ofreciendo varias historias guionizadas por  Olalla H. Ranz e  ilustradas por varios autores - ( Josune Urrutia (“El escondite”), Livia Cives (“¿Jugamos a las casitas?”), Cristina Pérez Navarro (“Corre que te pillo”), Miguel B. Núñez (“El balón”), Diego Fermín (“Los clones”), Riki Blanco (“Las canicas”), Dani Sanchis (cubierta) - ; semejante propuesta se traduce una álbum variopinto, que combina varios estilos de ilustración a cuál más interesante, muy diferentes las unas de las otras, contrapuestas pero a la vez complementarias. 

Las cinco historias combinan lo fantástico e imaginativo con el terror siendo la cara oculta de un parque el nexo común de todas ellas. Aunque en este caso las cinco están firmadas por la misma autora, ésta consigue aunar lo poético y entrañable con lo onírico y terrorífico, pero también con lo naif o lo ingenuo. El resultado final es de una impresionante belleza que seguro no dejará indiferente a nadie.

JOSEPH B MACGREGOR

LA TIERRA DIVIDIDA

LA TIERRA DIVIDIDA
Autor: Muñoz, Ramón 
Colección Histórica 
448 Pag. 
ISBN 978-84-96952-99-7 
Rústica 15 x 23cm 
Leer primer capítulo online 


A mediados del siglo IX, la península ibérica se balancea en un frágil equilibrio de poder. Por un lado, el Emirato cordobés mantiene gran parte del territorio bajo su gobierno, aunque las riendas de su dominación se debilitan. Por otro, al norte, los cristianos comienzan a organizarse, adquiriendo mayor empuje. Y finalmente, en el valle del Ebro, Mūsa ibn Mūsa, patriarca del clan Banu Qasi, feroz militar y político experimentado, ha logrado aumentar sus dominios hasta erigirse, de facto, en un tercer rey. Pero dos personajes, sin saberlo, serán los responsables de destruir esa precaria estabilidad: Fortunio de Monforte, que tras pasar gran parte de su vida como monje recorriendo la península en busca de reliquias, es reclamado por Ordoño, rey de Asturias, para llevar a cabo una importante misión diplomática en la corte de García Íñiguez, señor de Pamplona. Y Njall Haraldsson, que acaba de embarcarse, casi contra su voluntad, en una poderosa expedición vikinga, comandada por dos temibles guerreros, Björn Costilla de Hierro y Hastein el Astuto, cuyas intenciones son saquear las costas del mediterráneo. Las vidas de todos ellos confluirán en un desenlace sorprendente, una gesta de audacia sin igual, que hará que tiemblen los cimientos de la Tierra Dividida.

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

La Tierra Dividida es una obra de ambientación histórica que mezcla la novela de aventura épica con una serie de tramas de índole político; el equilibrio argumental me parece bastante conseguido aunque me resultaron mucho más motivadores los momentos más épicos (las peripecias de los vikingos, las batallas por la conquista del territorio, etc.) que aquellos que se ocupan en narrar las diferentes luchas de poder o conspiraciones de los tres reyes enfrentados, basados en diálogos y conversaciones o en hechos que son narrados por terceras personas. En ese sentido. me causó más emoción todo lo que novela tiene de acción y aventura que la narración de esta suerte de "juego de tronos" peninsular.

Con esto no quiero decir que La Tierra Divida me parezca una novela irregular; por el contrario, nos encontramos con una obra sólida, muy bien contada y bastante verosímil  incluso en aquellos momentos en los que el autor echa mano de su imaginación para dar coherencia a lo que nos está contado o describiendo. En ese sentido, la aparición de personajes históricos reales que conviven e interactúan con otros de ficción no chirría en ningún momento sino que resulta muy convincente y apropiada. De igual modo, tanto unos como otros me parecieron muy atractivos e interesantes, especialmente  Njall Haraldsson, el guerrero vikingo, sin duda el más conseguido de todos por lo que tiene de anti-héroe y de superviviente.

En definitiva, una buena muestra de lo que se puede hacer cuando lo histórico y lo épico conviven en perfecto equilibrio y armonía, evidenciado en una novela excelentemente contada, con un elevado grado de convicción y que nos regala además grandes momentos repletos de aventuras y emoción.

JOSEPH B MAGREGOR

jueves, 11 de octubre de 2012

LAS BALADAS DEL AJO de MO YAN



LAS BALADAS DEL AJO
 (T''ien-t ang suan t'ai chich ko) 
Mo Yan Editorial Kailas 
Colección Ficción 
Traducción de Carlos Ossés 
Primera edición: abril de 2008 
Género: Literatura Asiática / Narrativa
 ISBN: 978-84-89624-42-9 
489 Páginas 


 Argumento

 “Las baladas de Ajo” narra las graves consecuencias que tuvieron para los campesinos chinos, las reformas iniciadas por Deng Xiaoping a finales de 1978. El gobierno comunista anima a los campesinos del Condado Paraíso, una aldea rural anclada en la tradición y el inmovilismo, al cultivo intensivo del ajo en grandes extensiones de terreno. Los campesinos se ven obligados a recorrer enormes distancias con sus cosechas, a pagar altísimos impuestos y cultivar grandes cantidades de ajo que luego no pueden vender. Sucede que la producción ha superado cualquier tipo de expectativa, creando un grave excedente del producto que el gobierno no sabe cómo dar salida alguna ya que la oferta es mayor que la demanda. Las cosechas se echan a perder y la ruina afecta a la mayor parte de las familias de la aldea. Los aldeanos organizan revueltas de protesta que son reprimidas dura y cruelmente por los funcionarios políticos y algunos incluso llegan a ser encarcelados. Los protagonistas principales son Gao Yang y Gao Ma cultivadores de ajo sin conciencia de clase a los que sólo la pobreza y un amor fracasado conseguirán hacerlos salir de su inconformismo. Gao Ma se enamorará perdidamente de Crisantemo Dorado, pero un indisoluble contrato de matrimonio impide que el idilio lleve a buen puerto y la fuerza de su amor es la que le impulsará a salir de su letargo.  

Opinión de Joseph B. Macgregor

 Mo Yan (Shandong, China, 1955) es un apodo – su verdadero nombre es Guan Moye - que significa No hables /Silencio, irónico “homenaje” a los muchos años que el escritor pasó en silencio. "Cuando era pequeño, mis padres me aconsejaron que no hablara porque cualquier palabra que pudiera decir en mal momento o lugar podía hacer mucho daño, a ti y a tu familia", aclara. "Así que cuando empecé a escribir, no paré. Tenía dentro mucho que decir", precisa.

 En novelas anteriores, Mo Yan optó por hacer un poco de historia. Así en La familia (que fue llevada al cine en 1987 por Zhang Yimou con el título Sorgo Rojo), el autor ambientaba su narración en la China de los años 30, describiendo los nefastos efectos en el país de la guerra civil y de la invasión japonesa, sucesos que acontecieron casi simultáneamente. En Grandes pechos, amplias caderas (1996) en cambio eran las mujeres chinas de las zonas rurales las protagonistas de la saga familiar, realizando un recorrido cronológico a través de un largo periodo que comienza con la caída de la dinastía Ming (pasando por la invasión japonesa, la guerra civil, la instauración y desarrollo del régimen comunista…) hasta los años 90. 

 Sin embargo, aunque “Las baladas del ajo” sucede en un pasado mucho más reciente, aparecen de nuevo la mayor parte de los temas que son una constante en sus novelas: la violencia producida por el abuso de poder, la corrupción del funcionariado del gobierno, el enorme peso de la tradición y la familia en la sociedad china y el maltrato y la represión de las mujeres, básicamente en los entornos rurales. Se trata por tanto de una novelística marcadamente política porque a través de esta obra – y de las otras – podemos comprobar que en China hay corrupción, nulo respeto a los derechos humanos, no hay libertad de expresión y sí mucha censura, pero sobre todo es la China tradicional, la China profunda, tampoco parece estar demasiado dispuesta a dar paso a la modernidad. 

 “Las baladas del ajo” es una novela coral de una profunda belleza que sabe conjugar lirismo con épica. Narrada en un estilo claro y accesible pero rotundo y lleno de fuerza, nos regala momentos de sobrecogedora emoción, muy hermosos. 

 Pero lo que más me llama la atención de Mo Yan es esa capacidad tan envidiable que tiene para narrar manteniendo la distancia adecuada, tratando con el máximo respeto y cariño a sus personajes pero sin implicarse, con objetividad y sin caer en falsos maniqueísmos; narrando con sencillez pero diciendo verdades como puños; abordando asuntos que aunque puedan parecer localistas o que se refieren tan sólo a China pueden ser extrapolables a otros países o culturas, porque habla de sentimientos universales, fácilmente reconocibles tanto en España como en Burkina Faso. 

 Joseph B Macgregor

Reseña anteriormente publicada en ANIKA ENTRE LIBROS

GRANDES PECHOS, AMPLIAS CADERAS de MO YAN



GRANDES PECHOS, AMPLIAS CADERAS (Feng ru fei tun)
 Mo Yan 
 Editorial Kailas Editorial 
Colección: Kailas Ficción 
Traducción de Mariano Peyrou 
Año de publicación: año 1996 
Género: Drama ISBN 13: 978-84-89624-26-9 
836 Páginas 

Argumento 

 La historia comienza a comienzos del siglo XX en una pequeña aldea china. Es el final de la dinastía Ming, por lo que los intentos por parte de los tíos de Xuan'er de que su sobrina consiga tenga los pies pequeños (manteniéndolos permanentemente vendados), resultan ya bastante desfasados y fuera de lugar. Cuando Xuan'er se casa con el herrero, se convierte en Shangguan Lu. Presionada por su insoportable suegra, la joven recién casada se siente con la obligación de quedarse embarazada. Aunque lo intenta una y otra vez sus esfuerzos resultan del todo baldíos ya que su marido, Shangguan Shouxi es estéril. Sin embargo, Lu consigue dar a luz a ocho hijas y a un niño, sin que su esposo intervenga para nada en el asunto. De sus relaciones con su tío el Gran Zarpa nacen las dos primeras (Laidi y Zhaodi). El resto de hermanas son producto de sus breves encuentros con un buhonero (Lingdi, la tercera), con un curandero ambulante (la cuarta, Xiangdi), con un carnicero de perros (la quinta, Pandi), con un monje (la sexta, Niandi), con cuatro soldados desertores (la séptima, Qiudi) y con el Pastor Malory, un misionero sueco (la octava, Yunü y Jintong, su único hijo; ambos nacieron a la vez). Cada una de estas mujeres resultan ser muy diferentes en carácter y en personalidad, en inquietudes, en pensamiento político, en suerte o destino. En lo único que las ocho hermanas parecen coincidir es en que todas tienen grandes pechos y amplias caderas. Jintong es también un chico bastante peculiar. Toda su existencia está marcada por una extraña e inexplicable adición por la leche materna. Encuentra un insólito placer en succionar el pecho de su madre (o de cualquier mujer) hasta vaciarlo, hasta el punto que le resulta imposible alimentarse de otra cosa. Cualquier otro alimento le causa repugnancia y nada consigue excitarle o motivarle más que la visión del pecho de una mujer, pero no sólo por puro morbo sino por que inmediatamente desea chuparlo. Además será quien nos narre la historia de supervivencia de su madre, de sus ochos hermanas y de él mismo, a través de un largo periodo que comienza con la caída de la dinastía Ming (pasando por la invasión japonesa, la guerra civil, la instauración y desarrollo del régimen comunista…) hasta los años 90. 

Opinión de Joseph B. Macgregor 

 Las más de ochocientas páginas de esta tan ambiciosa como excesiva novela se pueden resumir con una sola palabra: Supervivencia. Este pienso que es el gran tema de "Grandes pechos, amplias caderas". Pero si nos quedáramos tan sólo en esto, la cosa tendría un interés limitado. Sería otra novela más centrada en la narración de los avatares de un familia durante en un largo periodo histórico y político y de sus esfuerzos de sobrevivir al hambre, a la guerra, a la pobreza, a la muerte… no tendría por tanto nada de especial. Muchas otros libros trataron el asunto con mayor o menor fortuna (se me vienen en estos momentos a la cabeza "Lo que el viento se llevó" o "Cien años de soledad"). 

 La originalidad de esta novela reside, pienso yo, en el modo en el cual Mo Yan nos cuenta la historia. Siendo una narración cuyo tema central es la supervivencia, no resulta excesivamente triste (aunque sí bastante amarga), sino más bien "divertida". Pongo lo de divertida entre comillas porque pienso que es un sentido del humor que exige una complicidad previa por parte del lector. En ese sentido, Mo Yan me parece una suerte de hermano oriental de Tarantino, porque lo cómico surge de lo grotesco, de lo absurdo de la vida. Un enterramiento en vida puede ser divertido y angustioso a la vez según como se cuente. El modo como los personajes resuelven sus conflictos (empezando por la madre) siempre lleva aparejado una reacción exageradamente agresiva, muy violenta (como en aquellos vídeos aficionados chinos): golpes, manotazos, tortazos, apuñalamientos, etc. que sin dejar de ser cruel, también resulta casi siempre bastante hilarante. 

 En ese sentido, Mo Yan no se casa con nadie: tan absurdos son los japoneses como los soldados chinos que luchan contra ellos; tan inútiles e injustos los combatientes de ambos lados de la guerra civil. Su mirada sobre el "milagro" comunista no puede ser más sarcástica, irónica (¿una fábula anti-comunista?). Y en general, la VIDA no deja de ser un absurdo en sí misma. 

 Más que surrealismo, hablaría de hiper-realismo. Un ejemplo claro lo tenemos en todo el capítulo VII de la primera parte en el que se nos describe la explosión de un puente y todos los daños personales y materiales que produce el atentado. La descripción de la escena (que ocupa todo el capítulo) es absolutamente dantesca pero en muchas ocasiones se "pasa" de real (en el buen sentido de la palabra). Es un fragmento de la novela que me pareció impresionante; un lujo. Y la novela está repleta de momentos como éste: el enterramiento en vida de Pequeño León, la inundación, la tortura de los miembros de la familia (les hacen creer que van a ser ahorcados)… Pero también de otros en los que el "realismo mágico" es tomado un tanto a sorna. Me refiero a toda la parte protagonizada por Lingdi, la Tercera Hermana, el hada-pájaro, que resulta tan poética como divertida. 

 Sin embargo, donde Mo Yan parece que pone toda la carne en el asador es en el personaje Jintong, este hombre que no puede superar su obsesión por chupar pechos de mujer para beber su leche. Pienso que él es realmente el protagonista de la historia (que en realidad, es bastante coral). Con toda razón, el autor ha sido considerado por los entendidos como el Kafka chino, porque la tragedia personal de este tipo sólo puede considerarse de kafkiana. Sus intentos por conseguir la "normalidad" tanto a nivel social como sexual resultan siempre infructuosos. Y lo bueno del asunto es que en ningún momento se busca una justificación a su comportamiento, ni una explicación psicológica… Nada de complejos de Edipo o similares. Jintong no sabe porque sufre tan extraña adicción y nosotros, los lectores, tampoco. No importan los motivos; lo que realmente tiene peso en la narración es la crónica de un inadaptado, de un sujeto que no consigue integrarse y que pasa por la vida sin implicarse, sin "mojarse". Los pechos de mujer son su refugio pero también el signo de su absoluta incapacidad para convertirse en un miembro plenamente integrado en la sociedad. Por eso señalaba antes que la novela puede resultar tan divertida como amarga. Una mezcla extraña que me ha provocado muchisimo interés, pero cuyo resultado final no ha llegado a llenarme del todo, no ha llegado a satisfacerme por completo, aunque sí lo suficiente para que me haya valido la pena leerla.  

JOSEPH B MACGREGOR

Esta reseña fue publicada anteriormente en ANIKA ENTRE LIBROS