martes, 24 de septiembre de 2013

EL LIBRO DE LOS PEQUEÑOS MILAGROS de Juan Jacinto Muñoz Rengel






En “El Libro de los Pequeños Milagros”, el joven autor malagueño Juan Jacinto Muñoz Rengel abandona la narración de gran extensión (“El asesino hipocondríaco”, “El sueño del otro”, publicados por Plaza & Janés), que tan buenos resultados le ha dado en los últimos años, y regresa en esta ocasión al relato muy breve y el micro-relato, formato con el que, por otro lado, siempre se ha sentido muy cómodo y que ha abordado anteriormente (“De mecánica y alquimia”, Salto de Página, 2009) con probada soltura y brillantez. Nos enfrentamos, por tanto, a una colección de pequeñas (en ocasiones, casi diminutas) narraciones, incluidas en tres grandes bloques, Urbi, Orbe y Extramundi. Esta división no es mero capricho, sino que los textos aparecen agrupados bajo un criterio común.

En la primera parte (Urbi) se recogen narraciones ambientadas por lo general en escenarios urbanos o protagonizadas por urbanitas, y en los que el autor intenta reflejar su visión del mundo que le rodea así como de las relaciones que mantenemos entre nosotros; la familia está muy presente, por ejemplo, así como los caprichosos o extraños vínculos que a veces mantenemos con los demás.

En la segunda (Orbe) reúne textos de temática más general o universal: en unos, reflexiona sobre la relación del hombre con la ciencia o con el progreso; en otros, sobre la vinculación con Dios con el Mundo y viceversa o sobre las contradicciones, paradojas o absurdos de la Religión, pero siempre de manera desenfadada y sorprendente.

En Urbi se incluyen además algunos curiosos y divertidos experimentos narrativos como los Backwards, surrealistas regresiones temporales que protagonizan diferentes personajes en las que la acción progresa de atrás hacia delante; estos textos no son exclusivos de este bloque pero en Urbi es en donde se concentra un mayor número de ellos. En Orbe aparecen también  otros juegos meta-literarios de igual naturaleza y que se engloban bajo el título de Historias Cruzadas, una serie de relatos en los que Rengel mezcla los argumentos de diferentes libros o películas de manera lúcida e ingeniosa.

Por último, Extramundi reúne textos cuya temática se acerca a la ciencia-ficción; historias que suceden en planetas lejanos, en el espacio exterior o que están protagonizados por especies animales de extraña naturaleza o por insólitas civilizaciones extraterrestres que a veces nos invaden, otras nos observan o simplemente coexisten o sobreviven en entornos extraordinarios o asombrosos (aunque en realidad todo no sea más que una cuestión de perspectiva o de relatividad); relatos de gran solidez y personalidad, en los que se mezclan humorismo y reflexión, crítica mordaz y tramas fabulosas, y de clara raíz simbólica que me evocaron irremediablemente la ciencia-ficción abstracta, filosófica y satírica cultivada por el polaco Stanislaw Lem.(“Diarios de las estrellas”, “Ciberiada”)


A estas tres partes  el autor añade al final, a modo de corolario o breve apéndice, una suerte de Bestiario o índice de los extraños monstruos, - la mayoría de ellos de naturaleza simbólica o abstracta -  que aparecen en algunos de los relatos incluidos (nombre de la criatura, título del texto y página en la que podemos encontrarlo).

Rengel posee un universo personal y propio que refleja en todas sus creaciones, independientemente del formato adoptado, y que por supuesto está también presente en “El Libro de los Pequeños Milagros”,  relatos cortos, salvo alguna excepción de no más de una página y conformados por párrafos breves, en los que se mezclan a partes iguales: surrealismo, esperpento, mundos oníricos, espejos y espejismos, crueldad, terror, la tremenda soledad del ser humano, extraños bichos, los juegos meta-literarios y un peculiar sentido del humor, con el que resulta fácil conectar. Semejante batiburrillo se traduce en una suerte de crónica de pequeños milagros cotidianos;  situaciones paradójicas, algunas de ellas con un alto grado de abstracción, con claras influencias de Cortázar (Una ciudad invadida por “Spoilers”) o de Borges (“La segunda Babel”, “Ejecuciones en serie”, “Josephisaismo”) y que pueden provocar tanto la inmediata complicidad como una sobrecogedora inquietud.


Libro de lectura fácil, ágil y amena, de acceso nada complicado y que no exige grandes esfuerzos por parte del lector (aunque, con frecuencia, la mayor parte de los relatos inviten a la reflexión), conformado por textos por lo general bastante originales y sorprendentes, que buscan crear un efecto en éste, tanto de asombro como de sobrecogimiento, dibujar en su rostro tanto la sonrisa cómplice con la mueca helada; singular breviario además de nuestras obsesiones y miedos, de nuestros monstruos personales o más íntimos o de nuestras insólitas tragedias cotidianas, que confluyen en una colección de pequeñas joyas literarias, de lectura obligatoria para lectores inquietos o curiosos.



JOSEPH B MACGREGOR

viernes, 20 de septiembre de 2013

INFERNO de DAN BROWN


En “Inferno”, Dan Brown nos plantea un thriller, que sigue en parte la línea de sus anteriores novelas. Se trata por tanto de una especie de batiburrillo en la que se mezclan elementos de la novela policíaca, de misterio e investigación con la novela de espionaje, añadiendo además unas gotas de investigación histórica, erudición y esoterismo, lo que desemboca inevitablemente en la “Teoría de la Conspiración”. Todas ellas suelen estar centradas, como suele ser habitual, en un documento o una obra artística cuyos elementos simbólicos conviene desvelar para conseguir así la solución al enigma planteado. En el caso de “El Código Da Vinci”, su obra más popular, esa simbología iba implícita en algunas de las pinturas de Leonardo Da Vinci, y fueron incluidas por el propio Leonardo de manera intencionada. Sin embargo, en “Inferno”, “La Divina Comedia” de Dante es un texto al que Robert Langdon, profesor de iconología y simbología religiosa en la Universidad de Harvard, debe acudir para intentar encontrar el lugar de la Tierra en la que se encuentra oculta una amenaza en forma de virus, que de extenderse podría provocar graves consecuencias en la población mundial. Es decir, aquí las supuestas interpretaciones que se pueden hacer de la obra en cuestión no están relacionadas con aspectos de la vida secreta, religiosa o íntima de Dante Alighieri. Más bien, los versos originales del Infierno Dantesco funcionan como una suerte de motor que impulsa la acción y los movimientos de los personajes de la trama, a modo de enigmáticos acertijos de naturaleza poética, que se deben descifrar para hacer avanzar la investigación y descubrir la ubicación concreta del virus.



En ese sentido, la sexta novela de Dan Brown me evoca a aquellos dos thrillers setenteros de Stanley Donen, “Charada” y “Arasbesco”; del primero de ellos (Charada), me quedo con que en la obra de Brown nadie es quién parece ser; casi todos los personajes ocultan alguna sorpresa o provocan un giro argumental, una suerte de vuelta de tuerca, tal y como sucedía en el film mencionado; del segundo (Arabesco), porque al igual que éste, en “Inferno” nos enfrentamos a un maldito embrollo que llevará a Robert Langdon a viajar por varias ciudades (Florencia, Venecia, Estambul, etc.) siempre en tiempo record; cada estancia le servirá para añadir una pista más sobre la situación geográfica del virus amenazante.

Nos enfrentamos, por tanto, con una novela entretenida y muy eficaz, que presenta personajes bastante interesantes y atractivos (especialmente el de Sienna Brooks o Bertrand Zobrist) y que no pierde fuelle ni decae de interés en ningún momento.



Sin embargo, lo más curioso de todo es que aún siendo una novela de lectura fácil y por lo tanto presuntamente pueril e intrascendente, lo cierto es que se plantea cuestiones tan interesantes como inquietantes. Éstas tienen que ver en primer lugar, con la ingeniería genética, sobre cuáles deben ser sus límites morales o éticos. En segundo lugar, y como consecuencia inmediata de lo anterior, se plantea un tema preocupante: la población de la Tierra aumenta a ritmo agigantado, por lo que habrá un momento en qué no haya sitio ni trabajo, ni vivienda, ni nada en absoluto para tantas personas. Partiendo de esta premisa ¿Sería ético crear métodos para hacer disminuir la población mundial? Y en caso positivo, ¿De qué naturaleza? ¿Qué límites se podrían rebasar a ese respecto? Por último, aparece uno de los temas preferidos de Brown, la existencia de organizaciones secretas, religiosas o gubernamentales  – en este caso, La OMS – que tienen potestad para decidir sobre estos temas, sin pedir permiso a la población, aunque en este caso sea por “el bien de la humanidad”.

Me llama mucho la atención (y sin querer desvelar demasiado), en ese sentido, el desenlace tan ambiguo de la novela. Nos queda finalmente la duda de sí Bertrand Zobrist, el creador de la inquietante amenaza vírica, es un terrorista, un alucinado o un benefactor de la sociedad.


JOSEPH B MACGREGOR








viernes, 13 de septiembre de 2013

NOLI ME TANGERE de José Rizal





Este libro que tiene el lector en sus manos le ha costado la vida a su autor, José Rizal, que fue fusilado por los españoles en Filipinas en 1896. Se trata de una novela profundamente anticlerical que refleja con dramatismo pero también con humor e ironía la vida provinciana y opresiva de aquella colonia en el pasado siglo XIX. Apenas dos años después de la ejecución de Rizal, España perdería sus posesiones de ultramar. El joven heredero filipino Crisóstomo Ibarra, regresa al archipiélago tras unos años de formación en Europa, habiendo pasado algún tiempo en Suiza y en España. La muerte de su padre en la cárcel y las circunstancias de su entierro despertarán en el hijo un sentimiento de odio hacia el omnipotente padre Damián que acabarán por acarrear su perdición. Una historia sorprendentemente parecida a la del propio Rizal.

El héroe nacional filipino José Rizal nació en Calambá en 1861 en el seno de una familia ilustrada. Estudió en los jesuitas de Manila y a continuación Filosofía y Letras en la Universidad de Santo Tomás, de la misma capital. Cuando su madre comienza a perder la vista toma la decisión de estudiar también oftalmología, licenciándose en Madrid. Tras unos meses en París, se establece en Alemania, donde ejerce la medicina ocular. En ese país publica en el año 1886 "Noli me tangere", que es inmediatamente prohibida en Filipinas. En 1888 regresa Rizal al archipiélago con algunos ejemplares de la novela prohibida. En años sucesivos vive en Japón, España y Bélgica, y en 1892 regresa a su patria desde donde es exiliado a Mindanao. Tras vinculársele al movimiento independentista Katipunan en un juicio injusto, fue ejecutado el 30 de diciembre de 1896. En capilla, se casa con la joven belga Josephine Braecken y concluye su poema “Mi último adiós”.

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

En "Noli Me Tangere", el filipino José Rizal realiza una profunda y atinada disección de un microcosmos social dominado por la hipocresía, el racismo, la superstición religiosa y la desigualdad social. Aunque el joven Crisóstomo Ibarra adquiere un protagonismo estelar en la historia, lo cierto es que podíamos considerar a "Noli Me Tangere" como una novela coral en la que los usos y costumbres de una pequeña localidad filipina finisecular evidencian una importancia trascendental a lo largo de la narración.

En todo momento, está muy presente el eterno conflicto entre progreso y tradición. Ibarra piensa que gracias al progreso y la innovación se conseguirá una sociedad mejor y más justa. De igual modo, defiende la idea de que apoyando y fomentando la educación y la cultura, se formarán personas capaces de transformar el mundo y acabar con las desigualdades sociales. Por el contrario, la burguesía y el clero representan todo lo contrario: el inmovilismo, el culto a la apariencia y el esnobismo, la superstición y el dogma o el desprecio absoluto por el desarrollo del pensamiento o la reflexión.

En ese sentido, la novela me recuerda a "La Regenta" de Leopoldo Alas Clarín, no sólo porque el escenario en el cuál se desarrolla la acción argumental se me antoja como una suerte de Vetusta filipina, sino por la especial maestría que demuestra el autor a la hora de caricaturizar o satirizar a algunos personajes. Como sucedía en la Vetusta de Ana Ozores, el clero se evidencia como el Primer Poder local hasta el punto de que sus opiniones o decisiones podían invalidar acuerdos tomados en la alcaldía. También eran capaces de ensuciar la reputación de aquel que no era de su agrado mediante la excomunión y la vejación pública, tal y como le sucede a Ibarra en un segmento de la novela. En definitiva, la presencia de los personajes eclesiásticos resulta fundamental a lo largo de la narración que se presentan - en especial el Padre Dámaso .  como  auténticos "Amos de Títeres", capaces de mover todos los hilos para que las cosas sucedan como ellos desean, sin tener en cuenta los sentimientos o el perjuicio que sus turbios manejos pueden ocasionar en los implicados (Ibarra y María Clara). Existe también una turbia relación sentimental entre el Padre Dámaso y María Clara pero que no adquiere la profundidad psicológica de la mantenida por Fermín de Pas y Ana Ozores.

Con respecto al estilo narrativo, Rizal aparece como un escritor descriptivo, hábil entomólogo, eficaz satírico, escrupuloso diseccionador de una realidad social injusta e inhumana que conocía de cerca y que sufrió en sus propias carnes. Sin embargo, esgrime un estilo que visto ahora resulta algo arcaico y barroco, con caídas y subidas en cuanto a ritmo e interés. Se implica en lo que cuenta y en los temas que aborda o denuncia pero, desde mi punto de vista, describe con cierto distanciamiento y frialdad, por lo que con frecuencia me resultó bastante complicado empatizar con los personajes o llegar a conmoverme o emocionarme cuando la situación o el conflicto así lo requería.

JOSEPH B MACGREGOR