sábado, 28 de mayo de 2016

BERMUDILLO de Thom Roep / Piet Wijn



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR


Bermudillo, el genio del hatillo (Douwe Dabbert, en el original holandés) es una colección de historietas holandesas de corte fantástico, ambientadas en una época indeterminada e ideadas por el guionista Thom Roep y el ilustrador Piet Wijn. Bermudillo es un intrépido anciano, con apariencia de gnomo, que viaja sin rumbo concreto, protagonizando una serie de peripecias, en las que la magia, el mundo de los cuentos infantiles o leyendas clásicas están muy presentes o resultan el leitmotiv de cada historia. En sus aventuras conocerá reinos ficticios o se encontrará con curiosos animales antropomórficos.





Posee además un hatillo mágico - similar al bolsillo de <<Doraemon, el Gato Cósmico>> -del que saca objetos de cualquier naturaleza o tamaño, que le ayudan a superar conflictos o situaciones de peligro. Existen además una serie de personajes recurrentes, que aparecen en varias aventuras: la bruja Wredulia (Vredulia en la traducción española), los ladrones Ludo Lafhart y Knudde (Ludovico de Malaespina y Canuto, en la versión española)  o los marineros Berendsz y Knielsen, que intentarán robarle el hatillo en una de las historias, del lado de los antagonistas; El Pájaro Dodo,  Pief el aprendiz de brujo y los sobrinos de éste Domoli y Kijfje y La Princesa Paulina, caprichosa y consentida, del lado de sus compañeros de fatiga.




Las peripecias de Bermundillo fueron publicadas originalmente en Holanda, en forma de serial  o de historia cortas en la versión holandesa de la publicación infantil Donald Duck desde  el año 1975. Casi todas las historietas fueron guionizadas por Thom Roep e ilustradas por Piet Wijn,  a excepción del tomo veintitrés del cual se ocupo en parte Dick Matena, por problemas de salud del ilustrador original, el cuál falleció en el año 2010. Las aventuras de este simpático gnomo viajero se publicaron en mucho países - incluyendo España - por ejemplo, en Dinamarca (Gammelpot) o incluso en Indonesia (Pak Janggut).









En España, fue la mítica Editorial Bruguera la que se ocupó de editar en los años 1981 y 1982 sólo los siete primeros álbumes - en Holanda, se publicaron veintitrés -  de manera serializada en publicaciones diversas como Revista Zipi y Zape Especial y Pulgarcito, o como álbum ilustrado dentro de la colección ¡Bravo!La princesa rebelde, El reino secreto de los animales, El médico malvado, La puerta de oriente, El monstruo del lago, Un túnel hacia el Polo Norte y El camino hacia el Oeste. 

Este segundo tomo - publicado por Dolmen Editorial - incluye las aventuras: La puerta hacia el Este, El monstruo del lago nebuloso y El túnel hacia el Norte. Éstas se publican por primera vez de manera integral en nuestro país, ya que cuando fueron editadas por Bruguera, llegaron a suprimir hasta ocho páginas de una historia original (en concreto de La Puerta hacia el Este publicada como La Puerta de Oriente) no por cuestiones de censura sino para ahorrar papel y abaratar los costes.


Con respecto a las tres historias incluidas en este segundo tomo, sorprende sobre todo el hecho de que el guionista Thom Roep trabajase de manera improvisada cada aventura, sin saber como iba a seguir cada episodio y desconociendo el desenlace. Y sorprende porque al leer las historias parece justo lo contrario ya que se nos ofrece una narración coherente, solida y con mucho ritmo. 




En cuanto al ilustrador, Piet Wijn, realiza un trabajo excepcional, sobre todo a la hora de combinar un personaje como El Duende del Hatillo, de rasgos caricaturescos, con otros que presentan rasgos humanizados (La Bruja Vredulia, Ludovico de Malaespina y Canuto, los personajes secundarios).





De igual modo, los escenarios se evidencian realizados con un cuidado exquisito, además de un gusto especial por el detalle y muy acordes con la historia que se cuenta. Piet Wijn es capaz de representar  con convicción desde la ciudad de Las Mil y Una Noches que ambienta la aventura de La Puerta hacia el Este, pasando por el paisaje antártico de El Túnel hacia el Este o el pequeño pueblo escoces de El monstruo del Lago Nebuloso, . También resulta especialmente imaginativo cuando dibuja animales mágicos como el Pájaro Dodo que acompaña a Bermudillo en su viaje por El Túnel hacia el Este o el dragón que aparece en El monstruo del Lago Nebuloso, una suerte de émulo del mítico <<Monstruo del Lago Ness>>.







Así que tanto por las historias como la puesta en escena, las aventuras de Bermudillo resultan de lo más estimulantes, emocionantes y entretenidas, recuperando la magia de esos cuentos de toda la vida que nos contaban nuestras madres o nuestros abuelos.


JOSEPH B MACGREGOR

sábado, 21 de mayo de 2016

CABEZÓN DE ACERO de Enrique V. Vegas



OPINIÓN JOSEPH B MACGREGOR

Desde finales de los años 90, el madrileño Enrique V. Vegas, ha sido capaz de crear un universo paródico propio dentro del cómic español, inspirado en grandes éxitos del cine, en cómics norteamericanos o películas de género fantástico y de ciencia-ficción. Sí los yanquis han sabido explotar, sacar partido y hacer famoso en todo el mundo el <<Universo Marvel>> y el <<Universo DC>>, Vegas ha hecho algo parecido, aunque un ámbito más de culto, creando el <<Universo Cabezón>>, del cual la trilogía de “Cabezón de Acero”, es sólo uno más de un amplio elenco de parodias de superhéroes o películas de género, en las que el autor e ilustrador madrileño combina grandes dosis de humor con pequeños guiños y homenajes, fácilmente reconocibles por cualquier friki que se precie de serlo.



Otros títulos de Vivas (publicados primero por Dude Comics y ahora por Dolmen Editorial) dan buena muestra de ello: Vlade, Julk, La Patrulla XL, Jellboy, la Trilogía Matris, Espiderman, Bill Kill, La trilogía de los Cabezones de las Galaxias, Residente Vil, Bull Dam City, Los Cabezones del Caribe, Punicher, la trilogía de Cabezón Jones, Capitán Cabezón, Thorr, 600, Arma XI, Soy Leyendón, Cabezón de los anillos, El 8º Cabezón, Cabezones Reunidos o El Cabezón Oscuro: Vuelve. La trilogía de “Cabezón de Acero” se inspira básicamente en el film El Hombre de Acero (Man of Steel, Zack Snyder, USA, 2013), aunque aparecen también referencias claras a la más reciente “Batman V Superman: El Amanecer de la Justicia” (Batman v. Superman: Dawn of Justice Zack Snyder, USA, 2016) e incluso a los títulos clásicos de Christopher Reeve, especialmente Superman II: La aventura continúa (1980) de Richard Lester.



Comparado con otros acercamientos españoles al mítico Superman, como el siempre genial <<SuperLópez>> de Jan (seudónimo de Juan López Fernández), este “Cabezón de Acero” resulta menos agresivo y gamberro, y sí más naif (en el buen sentido de la palabra) e inofensivo. De hecho, los protagonistas del universo Cabezón poseen todos idénticas señas identificativas: son una suerte de bebés de grandes ojos, traviesos y siempre sonrientes de enorme cabeza. En el caso de esta parodia de Superman, se trata además de un superhéroe despistado, caradura y bastante desastre. Le gusta gastarle bromas pesadas al “Cabezón Oscuro”, personaje inspirado en <<Batman, el caballero oscuro>>, y tiene una novia periodista que se llama Luisa López. El matrimonio Kent, padres adoptivos de Superman, son sustituidos por el matrimonio de campesinos Cascorro; el padre está caracterizado como el célebre <<Elmer Gruñón>> (Elmer Fudd en inglés) y la madre es experta en cocinar platos asquerosos que Cristóbal (la otra personalidad de este “Cabezón de Acero”) evita tener que comer. En esta ocasión, debe enfrentarse a la constante invasión del malvado Zoff y de su vengativo hijo, que desea devolverlo a su planeta de origen, todo contado con muchísimo sentido del humor y con una narración ágil y amena, no exenta de ritmo y acción sin fin.



A lo largo de las viñetas aparecen además referencias a series de televisión (Los Teleñecos), films de humor (Aterriza como puedas) o personajes de tebeo o películas de animación (Los Minions, Angry Birds o Cars), con lo que el guiño <<freak>> es constante y muy agradecido.



JOSEPH B MACGREGOR


domingo, 1 de mayo de 2016

AMORFOSIS de Ángela Sayago Martínez



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

La ilustración que se muestra en la portada de Amorfosis (Ediciones Oblicuas, enero de 2016), firmada por Adolfo Arauz, nos da algunas pistas sobre la naturaleza de este extraordinario poemario de la joven poetisa, nacida Zafra pero afincada en Madrid, Ángela Sayago Martínez. En ella, observamos el retrato deformado de una mujer, presumiblemente joven, de ojos grandes y tristes, con el torso desnudo y el corazón a flor de piel. Y eso es Amorfosis, ni más ni menos: una colección de poemas que funcionan como pequeños trozos de un espejo roto, en lo que la autora refleja sentimientos, sensaciones, reflexiones e inquietudes, en una suerte de autobiografía emocional en la que se nos muestra, como la mujer del retrato, sin armaduras ni corazas, despojada de artificios y maquillajes, con el corazón al descubierto.



Sin embargo, semejante condición, es decir el hecho de que quien firma los textos, refleje sus sentimientos en el papel, no implica necesariamente que éstos puedan considerarse poemas o al autor, un poeta. Para eso es imprescindible además que éste consiga a través de sus versos que sensaciones tan exclusivas y personales transciendan de lo particular a lo universal; que el lector se sienta identificado y conmovido por lo que el poeta transmite en sus poemas; prueba que Ängela Sayago supera con nota alta.




No sólo nos ofrece una colección de poemas, que destilan autenticidad por los cuatro costados, sino que además denotan una cuidadosa elaboración; estos no surgen de la mera improvisación. Consigue así, imágenes de una belleza estética arrebatadora, de impactante profundidad en las que la poetisa vomita, en una suerte de diario emocional, todo lo que guarda en su interior: tristeza, soledad, ausencia del amor, monotonía, nihilismo, pero también sentimientos apasionados, en los que la muerte y la vida bailan una danza macabra que no parece tener fin. 





Poemas oscuros, de una mujer introvertida, que se mueve en un escenario en los que abundan las sombras, con un rico mundo interior, pero cuya experiencia vital se basa en una constante búsqueda de sí misma y del Otro; versos simbólicos en los que combina metáforas de innegable fuerza, pero que también transmiten secretismo y misterio, que los convierte en aún más hermosos y auténticos. 

En definitiva, una experiencia única y enriquecedora, que no deja indiferente.






JOSEPH B MACGREGOR

domingo, 24 de abril de 2016

PISAR CIENO de Rocío Hernández Triano



Pisar cieno 

En la luz,
en las mañanas tibias,
en la infancia más pura,
en la inocencia leve de la vida,
en la matriz pequeña de la niña que he sido

hube de pisar cieno

en medio de una playa,
en medio de la playa que fue mar y era río.

La esponja cenagosa bajo los pies pequeños,
la oscura levadura de la tierra,
la verde encarnadura de la podre,
el barro intuitivo. 

Rocío Hernández Triano


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Pisar Cieno (XXXIV de Poesía Ciudad de Badajoz), excelente poemario firmado por la sevillana Rocío Hernández Triano, podría haberse titulado como aquel film británico del año 1965, dirigido por Tony Richardson, "Los Seres Queridos"; porque estos son los protagonistas de muchos de sus poemas: aquellos que se fueron y ya no están, aunque su estela todavía permanece en nuestros corazones y en nuestra memoria. 

Dividida en tres partes: <<Libro de Familia>>, <<Carnet de Identidad>> y <<Otros Documentos>>, se nos ofrecen poemas de corte clásico y constumbrista, que funcionan como fotos antiguas, de colores desvaídos, en la que aparecen retratadas momentos cruciales de la vida de la poetisa, en un entorno rural, sin mar pero con río, junto a su padre y su madre, cuando era niña, adolescente, adulta... ; o se nos describen a esos seres queridos que marcaron su vida (familiares, amigos o compañeros de la infancia o de generación); sin olvidar (en la última parte del poemario) algunos apuntes sobre aquellos niños que vivimos la transición española, - periodo de la historia reciente española que ahora se nos antoja a algunos como demasiado mitificado - cuando todavía quedaban algunos resquicios del de aquella educación represora, de catolicismo, radical y agresiva , del franquismo en las escuelas; una generación que padecimos los últimos coletazos de la dictadura y los primeros años de una libertad que, en ocasiones, nos superaba y nos dejaba anonadados o sin saber como medir o controlar.




Rocío Hernández Triano

Pisar El Cieno es un poemario de un marcado carácter autobiográfico, en el que la autora narra en forma poética y en primer persona también sus sentimientos ante aquellos trágicos y triste avatares con que con frecuencia a todos nos golpea la vida: la enfermedad incurable de una madre, el fallecimiento de un tía que ha sido como una segunda madre, el alzheimer, el triste destino de algunos compañeros de generación, sus propias vivencias de niña, o el recuerdo de aquellos escenarios o acontecimientos que la marcaron, ya sea para bien o para mal, toda la vida. 

Memoria, melancolía, nostalgia, cariño y muerte se entremezclan y combinan en un hermoso cóctel de sentimientos a flor de piel, en carne viva, en una serie de poemas sencillos pero de cuidadosa elaboración, expresados con autenticidad y con los que resulta muy fácil reconocerse o sentirse identificado.

JOSEPH B MACGREGOR








viernes, 22 de abril de 2016

MI VECINO CERVANTES y MI PRIMER LIBRO SOBRE CERVANTES de Rosa Huertas y Beatriz Castro




OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Con motivo del <<IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes>>, y precisamente cuando mañana sábado 23 de abril se celebra el Día del Libro, resulta conveniente y necesario recomendar estos dos más que excelentes acercamientos que <<Anaya Infantil y Juvenil>>ofrece a sus pequeños y jóvenes lectores sobre la figura del creador del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha y su inseparable escudero Sancho Panza. Se trata de dos álbumes ilustrados - "Mi Primer Libro sobre Cervantes" y "Mi Vecino Cervantes" - firmados por Rosa Huertas, autora de los dos textos, y Beatriz Castro, que se encargó de las ilustraciones de ambos títulos. Desde mi punto de vista, la ilustradora ha realizado un trabajo excepcional, ya que crea unos personajes atractivos y motivadores para los pequeños y jóvenes lectores a los que los libros van dirigidos. De igual modo, consigue ilustraciones de gran colorido y con un cuidado uso del detalle, que complementan a la perfección el texto.




La diferencia entre los dos libros reside básicamente en que Mi primer libro sobre Cervantes va dirigido a lectores a partir de cinco años y Mi Vecino Cervantes se recomienda para niños y niñas de 8 a 12 años. Esto se traduce en que el primer libro resulta una versión resumida del segundo y con menor número de ilustraciones. De igual modo, el texto del álbum dirigido a los más pequeños  tiene un tamaño de caracteres mayor para facilitar su lectura. Sin embargo ambos cuentan la misma historia y comparten idéntica moraleja o intenciones.





La historia firmada por Rosa Huertas narra la amistad entre el pequeño Lucas y su peculiar vecino, el cuál se parece muchísimo a Miguel de Cervantes. Conforme el crío conoce más datos biográficos sobre el anciano, más se convence de que éste puede ser el autor de Don Quijote, La Gitanilla, el Licenciado Vidriera o Rinconete y Cortadillo. La relación que Lucas mantiene con su nuevo amigo, le provoca un interés por conocer e investigar más cosas sobre Cervantes y nace en él un mayor interés por la lectura. Gracias a este hombre tan especial y sorprendente, Lucas descubre la magia que encierra la afición por leer o narrar y escribir historias de ficción. Un bonito cuento que Huertas relata con especial cariño y cuidado, combinando situaciones divertidas con otros más sentimentales o emotivas.

Lo más destacable de ambos textos es como lo fantástico va invadiendo poco a poco, y con naturalidad, la existencia de Lucas  y precisamente es esta inmersión en lo inexplicable lo que le impulsa a encontrar la magia de la literatura de la mano de su extraordinario y fantástico compañero de aventuras.

JOSEPH B MACGREGOR

jueves, 21 de abril de 2016

JACQUES TOURNEUR de Rubén Higueras Flores


Opinión de Joseph B Macgregor

En este ensayo crítico sobre la interesante y siempre reivindicable obra del realizador Jacques Tourneur, firmado por Rubén Higueras Flores, y publicado por Cátedra en su colección <<Signo e imagen /Creadores>>, el autor nos ofrece un enfoque original y diferente al que han abordado otros críticos. Hasta ahora, se ha valorado a Tourneur precisamente por su magistral capacidad para crear verdaderas obras maestras con un presupuesto paupérrimo, afirmación que no entra en contradicción con lo expuesto por el autor, pero que sí le parece poco equivoca o incompleta. De hecho, tal consideración es acertada en el caso de los tres films fantásticos para la RKO de serie B, que realizó bajo el auspicio y colaboración del genial productor Val Lewton; hablamos por supuesto de la trilogía formada por La Mujer Pantera (Cat People,1942), I Walked With A Zombie (1943) y El hombre Leopardo (The Leopard Man); tres clásicos indiscutibles del cine fantástico, que demuestran lo que su puede hacer cuando hay ingenio con un presupuesto más que escaso.



Sin embargo, otros films como “Retorno al pasado (Out of the Past, 1947)  o Berlín Express (Berlín Express, 1948)  son considerados por muchos especialistas como obras cumbres de la Serie-B, cuando por ejemplo al parecer la primera de ellas costó aproximadamente setecientos mil dólares de la época, sin que pueda ser considerada una superproducción  si contó con un presupuesto más que aceptable; en el caso de la segunda, se trata de un film cuya producción duró más de cuatro meses y que se rodó en diferentes ciudades como Frankfurt, Berlín o París, algo que tiene poco que ver con esos films baratos, rodados en pocos escenarios (aprovechando incluso el de otras películas de mayor presupuesto) y en pocas semanas que caracteriza al cine B.



Tres son las razones que describe Higueras Flores para explicar semejante confusión: en primer lugar, el estudio incompleto o fragmentario de su cinematografía, centrando en analizar tan solo aquellas obras más destacadas o celebres, que pertenecen al cine Bis;  por otro lado, el indudable interés que ha ejercido siempre para la crítica su trilogía fantástica y otros films del mismo género como La Noche Del Demonio (Night of Demon) por encima de otras películas menos vistas o casi desconocidas, que sí son producciones de mayor presupuesto; y por último y no menos importante: el estilo sobrio y depurado de Tourneur, basado en la elipsis y en la narración fuera de campo; es decir, la economía narrativa con la que Tourneur enfoca sus historias se tiende a confundir con falta de presupuesto o de medios, cuando en realidad nos enfrentamos con un realizador que intenta contar sus películas sin redundancias, al que le gusta ir directo al grano, hasta tal punto que en sus películas no falta un plano ni sobra secuencia alguna.



 Esta aparente simpleza estética y eficacia narrativa, heredada de su periodo junto a Val Lewton en producciones de escasos medios de la RKO, se traduce en un estilo poético, basado en la sugerencia, o lo que es lo mismo: en el suspense creado por aquello que sucede fuera de campo, entre sombras o provocado por efectos sonoros. De igual modo, en sus films se produce siempre un conflicto en el que se enfrentan u oponen dos conceptos o dos miradas diferentes que entran en contradicción y que funcionan por contraste: lo científico contra lo sobrenatural, el racionalismo contra superstición, lo humano contra lo salvaje o animal, la medicina contra el vudú, el materialismo contra el ocultismo, la individualidad contra la comunidad, lo legal contra lo ilegal, la cordura contra la locura, lo masculino contra lo femenino; es decir una narrativa basada en la ambigüedad, eje central alrededor del cual gira la trama de la mayoría de sus films.



Semejante dualidad conceptual o temática se ve reflejada en el protagonismo de unos seres obsesionados e introvertidos; valientes o turbios; con una profunda lucha interior; ya sean hombres de ciencia o sujetos que se enfrentan a la legalidad, o mujeres activas, se tratan de seres oscuros y torturados. Muchos de ellos buscan evadirse de sus problemas con el alcohol, tal y como le sucedía al propio Tourneur en la vida real.


El cine de Jacques Tourneur es un cine exquisito, en el que cualquier detalle está cuidado a la perfección. Sonido, luz y color conforman un tono armónico que, con frecuencia, son reflejo de la psicología del personaje, de sus miedos y temores, situaciones de angustia o lucha interior. Estos recursos se conjugan también para crear la incertidumbre en el espectador y, sobre todo, para conseguir que éste participe de manera activa en la trama, y añada todo aquello que se le oculta o sugiere a lo largo del metraje de la película. Así, debe ser el espectador quien debe de llenar los huecos de la historia, aquello que no se puede contar o sucede más allá de lo que se le muestra, lo que convierte a Tourneur en un director profundamente moderno y original, que rompe con el estilo clásico Hollywoodense de contar las cosas.


Interesante e inestimable estudio el de Higueras Flores, que añade además un profundo y extenso análisis de cada una de las películas de la filmografía de Jacques Tourneur– desde lo cortos realizados en Francia en 1931 hasta su último film, La Ciudad Sumergida (The City Under The Sea, 1956).


JOSEPH B MACGREGOR

martes, 19 de abril de 2016

JEAN-PIERRE MELVILLE de Carlos Aguilar




JEAN-PIERRE MELVILLE de Carlos Aguilar

Opinión de Joseph B Macgregor

Gran conocedor y estudioso del <<cine-bis>>; aficionado a los realizadores-francotiradores; colaborador del espacio televisivo "Historia de nuestro cine" y del fanzine Cinema-Bis; cazador de rarezas; rescatador de films olvidados; inventor de la mítica "Guía del Vídeo-Cine" (tabla de salvación del cinéfilo de los 80 cuando aún no existía <<FilmAffinity>>); especialista en el spaghetti western; autor de novelas del Oeste, el inefable Carlos Aguilar, emprende la compleja tarea - tras un espléndido libro sobre Jesús Franco, también publicado en <<Cátedra (Colección Signo e Imagen)>> - de desentrañar los entresijos de un realizador transcendental en la evolución y fortalecimiento del cine policíaco francés de género, <<El Polar>>: Jean-Pierre Melville, cineasta de personalidad “peculiar” y que cuenta con una filmografía tan irregular como corta - trece películas en veinticinco años -; varias pueden considerarse como grandes obras de culto del Polar Francés ( y del cine en general).





Nacido como Jean Pierre Grumbach, (París; 20 de octubre de 1917 - ídem; 2 de agosto de 1973), cambia su apellido por el de Melville, movido por su admiración por el escritor Herman Melville (Nueva York, 1 de agosto de 1819 – ib., 28 de septiembre de 1891); más por "Pierre y las ambigüedades" que por "Moby Dick”.  Ya de muy pequeño lo tuvo claro: "Quiero ser director de cine", afirmaba con rotundidad. Cinéfilo impenitente, de niño llegó a pasarse más de 9 horas viendo películas en una sala de cine. Su educación cinéfila se forjó con las grandes películas norteamericanas de la edad dorada de Hollywood, - el western y el thriller eran sus géneros favoritos - mucho más que con el cine de su país, que le desagradaba profundamente.





Como de costumbre – sucedía así en sus estudios sobre Sergio Leone, Clint Eastwood o el ya citado sobre Jesús Franco (Los tres para <<Signo e Imagen>>) – Aguilar no se limita a realizar un análisis crítico sobre la filmografía de Melville, sino que además se ocupa del personaje en cuestión: un hombre de mal carácter, difícil de tratar, misántropo, solitario, individualista, misógino; en definitiva, un sujeto con un universo propio y una mirada personal nacida de una impenitente cinefilia, rasgos presentes en todas sus películas en mayor y menor medida. De hecho, a Melville no le interesaba para nada el realismo en su cine, sino que sus guiones y sus películas son producto del cine norteamericano del cual se nutrió en sus largas jornadas cinéfilas. Sus argumentos o tramas se desarrollan en un “territorio Melville”, que tiene más que ver con el cine negro americano que con la visión realista del mundo del hampa esgrimida por sus coetáneos europeos o norteamericanos. Son piezas sobrias, que destilan un brutal nihilismo y pesimismo sobre la naturaleza humana; la traición suele ser el gran tema de muchos de sus films. No hay lugar para el amor ni para el sentimentalismo, ni siquiera para el erotismo, aunque siempre aparezca en sus películas un night-club o piezas de jazz, junto al cine, su otra gran pasión.





Su personalidad individualista y autodidacta se evidenció en una producción cinematográfica irregular; algunas películas se terciaron en condiciones paupérrimas, auto-financiadas por el propio Melville, lo que no siempre se tradujo en buenos resultados ni críticos ni a nivel de taquilla, mientras que en otras ocasiones surgieron unas obras potentes, que afianzaron su prestigio como realizador fundamental del Polar Francés. De igual modo, sus películas ayudaron mucho al fortalecimiento de las carreras de actores tan importantes del cine de su país como Jean Paul Belmondo, Lino Ventura o Alain Delon. O consiguió interpretaciones insólitas de actores tan emblemáticos e internacionales como Bourvil, Gian Maria Volonté, Yves Montand, Simone Signoret, Paul Meurisse o Jean-Pierre Cassel.




Tanto por el jugoso anecdotario en torno a la gestación de cada una de las películas, que engloba también su (mala /terrible) relación con sus actores, como por el análisis crítico – en general, bastante certero – de los trece films de Melville el trabajo de Aguilar resulta a todas luces excepcional, siempre interesante, nunca redundante. Su profunda admiración por el director de El Silencio de un hombre, Círculo Rojo o El Ejército de las Sombras, no impide que el análisis de los films se traduzca en un texto inspirado por un fanatismo cegador, sino muy al contrario, el autor destaca aquellos elementos que considera dignos de reseñar, elogiar o subrayar, pero también describe errores, desaciertos, aspectos mediocres o directamente ininteligibles de aquellos films que no son de su agrado o que considera equivocados dentro de la siempre apasionante carrera de un realizador tan inclasificable y complejo como Jean-Pierre Melville.






JOSEPH B MACGREGOR