domingo, 12 de abril de 2015

TUS MAGNÍFICOS OJOS VENGATIVOS de Juan Ramón Biedma


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR


El profundo placer que me ha causado la lectura de TUS MAGNÍFICOS OJOS VENGATIVOS, la última novela (obra maestra) de Juan Ramón Biedma viene motivado no sólo porque se trata de uno de mis autores preferidos, el que más de los masculinos, sino también porque argumentalmente cuenta con personajes que considero imprescindibles en mi formación y gusto como lector: Sherlock Holmes y su archienemigo el profesor James Moriarty. Ahí es nada: unir las obsesiones estilísticas y temáticas de Biedma con el mundo de Conan Doyle, que está presente no sólo a través de sus personajes sino también con los aspectos más curiosos y misteriosos de su biografía personal. A lo largo del texto, se hace referencia a una suerte de sectas o asociaciones interesadas en la comunicación con los espíritus y en retratar fotográficamente sus apariciones, empresa en la que se vio envuelto Conan Doyle, aunque se demostraría posteriormente que sus fotos de "hadas" eran una farsa, así como la mayor parte de presuntos contactos con espíritus.




Para ello, Juan Ramón Biedma toma como inspiración la que presuntamente iba a ser la última historia firmada por Conan Doyle sobre el célebre investigador, ya que, cansando de que Sherlock fuese más famoso que él, decidió darle muerte definitiva en "El problema final": durante una lucha encarnizada entre Holmes y Moriarty junto a unas cataratas, ambos caen (presuntamente) al vacío. Sin embargo, poco tiempo después y a petición de sus lectores tuvo que resucitarlo en "El misterio de la casa vacía" en la que Sherlock explica a un sorprendido Watson cómo consiguió sobrevivir a su presunta caída a las cataratas y por qué se mantuvo largos años en silencio. 


El problema final es uno de los 56 relatos cortos sobre Sherlock Holmes escrito por Arthur Conan Doyle. Fue publicado originalmente en The Strand Magazine y posteriormente recogido en la colección Memorias de Sherlock Holmes.



Ilustraciones de Sidney Paget para “La Casa Vacía” en que se muestra el arresto del coronel Moran, según aparecieron en The Strand Magazine en 1903.



Biedma imagina para Tus magníficos ojos vengativos, - título tomado de un verso de un poema firmado por Oscar Wilde - una serie de peripecias que tienen su origen en "El problema final" en una arriesgada operación en la que intenta rellenar huecos vacíos; es decir: contar todo aquello que no se contó en dicha historia, todo lo que permaneció oculto a los lectores. Por ello, los acontecimientos que se narran en la novela de Biedma tienen como protagonista principales a Sherlock y Moriarty; el primero, intenta conseguir pruebas que incriminen al profesor para poder entregarlo a la policía y así desarticular su organización. Para conseguir su propósito, deberá encontrar a una misteriosa mujer, relacionada con una extraña secta relacionada con la comunicación con los espíritus, quién tiene quizá la clave que le permitiría conseguir la prueba definitiva contra su archienemigo.  


                        Sherlock y Moriarty frente a frente en la magnífica serie de la BBC.

A su vez, James Moriarty pretende no sólo librarse de la captura del detective sino también tratar de encontrar a un sujeto desaparecido, cómplice de éste en el rapto de varias niñas, ya que a partir de estos raptos de crías, el Profesor pretende realizar un chantaje a grandes personalidades británicas, incluida la Reina Victoria. Moriarty es presentado por Biedma como un visionario que ha sido capaz de crear un nuevo tipo de sociedad humana utópica y de tipo comunal - con ecos de la <<Alternativa Dharma>> ideada para la serie "Perdidos" - que de momento ha fracasado pero que gracias a estos chantajes pretende extender por todo el mundo.



Junto a ellos, Biedma inventa un nuevo personaje: Cox, un revientacadaveres, un tipo atormentado y amargado, que se dedica a profanar tumbas para vender los dientes a doctores interesados en piezas dentales, quien se vio empujado a dicha situación debido a una falsa acusación de violación a una joven; trágico suceso que destruyó su vida y su reputación para siempre. Dicha joven  precisamente, de nombre Rambalda es quien le pedirá que le ayude a encontrar a su hija desaparecida, una de las crías raptadas por la organización de Moriarty.



Una vez más, Biedma deja un espacio para la excentricidad y la extravagancia - o su gusto por lo "freak" -  ya que uno de los escenarios en los cuáles se desarrollan algunos pasajes de su novela tienen lugar en El Jardín Zoológico de Aclimatación Hagenbeck. En él, se mantienen en jaulas a indígenas de diferentes tribus de todas partes del mundo, traídos expresamente de su lugar de origen para su exhibición. El zoo humano permanece prácticamente abandonado y descuidado, ya que hace muchos años que no recibe visita alguna. En este lugar, tiene lugar además una trama subsidiaría a las tres anteriores y que aporta el elemento más impactante y extraño dentro de un texto que, aunque pretende ofrecer el reverso tenebroso de las clásicas aventuras de Sherlock Holmes, es en este aspecto en donde su gusto por lo macabro o lo anómalo adquiere mayor relieve o densidad. 





Lo curioso del caso es que estos zoológicos existieron y fueron creados a finales del siglo XIX por Carl Hagenbeck, importador de animales exóticos para los zoos, quién se le ocurrió la idea de exhibir indígenas africanos encerrados en jaulas. El primero de ellos se inauguró en Hamburgo en 1874, para después importar la moda a Francia e Inglaterra. Fueron los empresarios de estos zoos, quién decidieron ampliar la variedad étnica de las tribus indígenas exhibidas más allá del continente africano, organizando expediciones de captura a través de Asia y América. La novela de Biedma se ambienta en un periodo de decadencia, cuando estos zoológicos han dejado de provocar el interés y la curiosidad de los londinenses. 


En Chile, en el año 1889, un grupo de Onas fueron raptados y llevados por Johann Wilhelm a París para ser exhibidos en el Jardín de Aclimatación.



El autor demuestra una vez su excelente pulso narrativo a la hora de alternar y entrecruzar diversas tramas sin que el lector se pierda en ningún momento, manteniendo el interés, la intriga y el suspense, en una novela que se torna en más y más apasionante, conforme nos vamos introduciendo en ella. De nuevo, el texto sobresale - como todos los suyos - por un especial cuidado por encuadrar a sus personajes y acontecimientos en atmósferas malsanas, oscuras y sombrías, asfixiantes y tenebrosas en escenarios marginales o del lumpen. 

JOSEPH B MACGREGOR

miércoles, 1 de abril de 2015

RELOJES MUERTOS de Eva Mª Medina


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR



Original y absorbente podrían ser dos buenos calificativos para definir "Relojes muertos", la nueva novela de Eva Mª Medina. Se trata además de una obra sólida, perfectamente estructurada y contada, que no deja indiferente; de esos textos que traspasan al lector, lo perturban e impresionan, hasta la médula.  Y es que la autora sabe manejar con eficacia todos los resortes para conseguir el grado de suspense adecuado desde prácticamente las primeras páginas de la narración, consiguiendo un texto que te atrapa sin remedio y del que resulta difícil desembarazarse incluso después de concluir la lectura. De hecho, cuando concluí el último capítulo, me sentí por completo defraudado al comprobar que la historia terminaba; quería y necesitaba más, algo que me sucede muy pocas veces.




La compleja trama está narrada en primera persona por el protagonista estelar de la historia, un sujeto que ha estado ingresado en un centro de salud mental un largo periodo de tiempo y que por fin se incorpora a la vida social y laboral. A lo largo de los capítulos, éste nos va contado, en un principio, aspectos de su acontecer cotidiano, centrado básicamente en la convivencia con Susana, su pareja sentimental, y su difícil reincorporación al trabajo. Aunque se encuentra presuntamente recuperado, parece que no ya que en la narración de sus peripecias evidencia una clara deformación de la realidad y de los acontecimientos en los que interviene o de los que es testigo. Pronto, da la impresión de que este hombre se encuentra inmerso en una pesadilla, ya que lo que en lo que nos cuenta se mezcla lo onírico con lo real, de tal modo que al lector le resulta bastante difícil saber delimitar la frontera entre fantasía y realidad; el sujeto parece vivir en un permanente estado de alucinación, en el que afloran sus obsesiones, manías y paranoias; sus sentidos parecen más agudizados que nunca y percibe todo como reflejado en una suerte de espejo de feria. 



Este proceso de autodestrucción, en el que finalmente el protagonista quedará atrapado  y fagotizado sin remedio, está narrado con un pulso increíble en una trama cercana al fantástico pero también a la novela de terror. La autora consigue unas imágenes impactantes e increíbles, de una fuerza arrolladora. De igual modo, la peripecia del perturbado mental impone una narrativa cambiante, en la que constantemente se nos obliga a dudar de la naturaleza real de lo que se nos cuenta, de tal manera que cada lector podrá expresar su propia opinión al respecto e incluso dar su propia versión del argumento de la novela. La propia esencia de "Relojes muertos" exige un lector activo, con ganas de participar en el juego que la autora nos propone; un lector con la iniciativa suficiente como para querer encajar todas las piezas del puzzle y construir así su propia versión de la historia.






JOSEPH B MACGREGOR

lunes, 30 de marzo de 2015

Jaque al Azar: el destino no está escrito por Sonia Tomás Cañadas



OPINIÓN DE JOSEPH B MACREGOR

La joven escritora  Sonia Tomás Cañadas nos ofrece en Jaque al azar: el destino no está escrito, un trepidante thriller, narrado con rapidez, ritmo y eficacia, centrado en las peripecias del ex-empleado de un gran casino que, tras una injusta condena penal, se une a una banda de estafadores, especializados en casinos y liderada por un atractiva y enigmática mujer llamada Sofía. Sin embargo, debajo de su aparente afán de ganar dinero gratis se esconde una calculada y meditada venganza contra los responsables de su encarcelamiento.





Sonia Tomás adopta un estilo cinematográfico, muy visual y con gran capacidad de síntesis en cuya narración todo sucede muy deprisa. La trama está narrada en primera persona por el protagonista estelar de la historia, el vengativo crupier, y resulta de lectura fácil, nada indigesta.



Al igual que en los films centrados en estafadores, tipo Ocean's Eleven, lo que caracteriza a este tipo de thrillers es el gusto por incluir a lo largo de la trama mil y un vueltas de tuerca argumentales, en la que cada sorpresa lleva aparejada otra más y otra más. En Jaque al azar: el destino no está escrito, también sucede ya que la autora plantea una historia sobre el juego con una evidente vocación lúdica y de puro entretenimiento. Así, como novela de evasión el libro de Sonia Tomás cumple a la perfección su objetivo, presentando una historia interesante y muy adictiva.



viernes, 27 de marzo de 2015

EL VAGABUNDO QUE SE CREÍA SHERLOCK HOLMES (MI QUERIDO GUASÓN Nº 1) de Felipe Santa-Cruz


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Con EL VAGABUNDO QUE SE CREÍA SHERLOCK HOLMES (MI QUERIDO GUASÓN Nº 1), el joven autor Felipe Santa-Cruz parece continuar con su gusto por la literatura de humor de corte costumbrista que ya evidencia en Rutinas , su anterior libro de relatos cortos. Ésta novela supone el primer título de una serie, de la que hasta el momento sólo se han publicado dos. Además, de alguna manera, supone también una continuación de aquellos cuentos breves, ya que muchos de los peculiares personajes que pululan por la novela fueron protagonistas estelares de aquellos originales y divertidos relatos. 





La ciudad de Sevilla más típica y popular se convierte en escenario fundamental en la que se mueven los personajes de la novela en la que se mezcla el humor más delirante con la investigación detectivesca que inicia este "Guasón" en compañía de un sacerdote, centrada en la extraña muerte de un joven poeta sevillano. En ese sentido, Santa-Cruz parece inspirarse en el ciclo de novelas firmadas por Eduardo Mendoza e iniciada con El misterio de la cripta embrujada, en las que el interno de un manicomio se convierte en improvisado investigador, a las órdenes del Inspector Flores, protagonizando situaciones esperpénticas e hilarantes. Tanto el loco, creado por Mendoza, como el de Santa-Cruz poseen una personalidad peculiar y además evidencian una percepción de la realidad caprichosa y muy sui-generis




Aparte de esta mezcla entre costumbrismo surreal y humor, Santa-Cruz ofrece un especial interés por los personajes más prototípicos y populares, cada cuál con su manía y con su historia, que pululan por un bar sevillano, trianero hasta la médula, y que parecen extraídos de la realidad más cercana, debido al grado de humanidad y autenticidad que desprenden. En ese sentido, el autor esgrime una especial habilidad para dibujar personajes de carne y hueso pero sin perder por ello su esencia caricaturesca. Un punto fuerte, por tanto, de El vagabundo que se creía Sherlock Holmes son los personajes, no sólo Guasón, el jorobado que se cree la encarnación del célebre detective británico, sino todos los que forman parte del largo elenco de freaks sevillanos que frecuentan el bar. 




Consigue así una narración entretenida y bastante divertida, que no se olvida tampoco que para que una novela de misterio funcione debe cuidarse además el suspense y la intriga, algo que también tiene en cuenta Santa-Cruz. Así, El Vagabundo que se creía Sherlock Holmes funciona tanto en el ámbito de la comedia como en el género de misterio, consiguiendo un eficaz equilibrio narrativo, algo que siempre agradece el lector.





JOSEPH B MACGREGOR


BOOK- TRAILER DE LA NOVELA




miércoles, 25 de marzo de 2015

SEPTIMIO DE ILÍBERIS de Jorge Fernández Bustos



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR



"Septimio de ILíberis" es el resultado de un escrupuloso cuidado por la forma y estética del texto en el que cada palabra está expresamente escogida; ardua labor la de Jorge Fernández Bustos, teniendo en cuenta además que la historia se ubica en la España / Andalucía Visigoda, durante el periodo en que el arrianismo y el cristianismo pugnaban por conseguir un papel preponderante envla Península Ibérica como única religión. Cercano estaba la celebración del III Concilio de Toledo en el cuál se reconocería al cristianismo como única religión verdadera. Semejante escenario histórico, invita al autor a optar por utilizar palabras y un tipo de narrativa, intencionadamente rebuscada, acordes con la época en la que ambienta la narración, con resultados más que sobresalientes, sin parecer por ello pedante ni demasiado denso. Sí es cierto que nos enfrentamos con un texto de lectura lenta y atenta pero que sin embargo resulta entretenido y sumamente motivador.





Aunque hay un especial interés por reflejar la época de la España / Andalucía visigoda (escenarios, usos y costumbres, acontecimientos y personajes históricos) lo cierto que se nos ofrece una novela de género histórico bastante peculiar, a la que semejante calificativo se le queda bastante estrecho ya que también hay lugar para la fantasía, la magia, lo surreal y absurdo, el humor, lo increíble y lo asombroso. Podríamos hablar entonces de una suerte de Realismo Mágico, pero no al estilo de García Márquez sino que más bien nos evoca la célebre Trilogía "Nuestros antepasados", creada por Italo Calvino, compuesta por "El barón Rampante", "El Vizconde Demediado" y "El Caballero Inexistente", fábulas maravillosas con las que "Septimio de ILíberis" posee más de un punto en común: el protagonista de la historia es un joven que, por una serie de circunstancias, se ve obligado a cargar con su propia cabeza, desprendida de su cuerpo, en compañía de personajes más que peculiares, a través de una peregrinación hacia ninguna parte de Sur a Norte de Hispania, a través de la Vía de la Plata, en un periodo histórico concreto. Finalmente, sus pasos le llevaran a ser testigo de la celebración del III Concilio de Toledo en compañía de Serenus, un monje filósofo, interesado por la Teología.




El personaje de Septimio, protagonista de la historia, me pareció realmente muy conseguido, provocando enseguida la complicidad y simpatía en el lector. Por su nobleza e ingenuidad nos evoca al "Cándido" de Voltaire, no sólo por su carácter de optimismo infatigable sino también por lo surrealistas y absurdas peripecias de las que es testigo o protagoniza.



Lo mágico y surreal acontece desde los primeros capítulos, centrados en narrar y describir las peripecias de la peculiar familia de Septimio y se desarrolla a través de la peregrinación de Septimio por la Vía de la Plata, a lo largo de la cual tanto éste como sus compañeros de fatiga protagonizaran acontecimientos de estas características. La lectura por tanto resulta en líneas generales bastante entretenida y a la vez profundamente clarificadora sobre el periodo histórico en el cuál se ubica la acción. Posee por tanto las cualidades de una buena novela histórica – la divulgación de una serie de personajes y hechos históricos concretos, así como los usos y costumbres de la época en cuestión – y por otro de la literatura fantástica. Semejante mezcolanza se produce sin que se noten las costuras, con el equilibrio perfecto y sin que chirrie ni salidas de tono. El sentido del humor con el que autor narra la novela es otra de los aspectos que convierten a "Septimio de ILíberis" en un libro de lectura amena y muy placentera.





JOSEPH B MACGREGOR

domingo, 8 de marzo de 2015

EL VIENTO DE VIENA por HELENA COSANO

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Hay veces que, y en contadas ocasiones, leer una novela te produce un placer inusitado, se convierte en un experiencia sumamente gratificante y enriquecedora por su originalidad y frescura, porque no se parece a ningún otro libro que has leído antes, porque es diferente y sus personajes son todos entrañables, dibujados por sumo cariño y comprensión por, en esta caso, su autora. Cuando se cumplen todas estas premisas, leer una novela como El Viento de Viena de Helena Cosano, me provoca una profunda y conmovedora emoción tanto por la sensibilidad como la autora narra su historia como por el difícil equilibrio que consigue entre la parodia o la caricatura y la profundidad de los temas que aborda. 



Helena Cosano, mujer de fuertes creencias espirituales, de gran cultura, infatigable viajera, comprometida hasta la médula con la defensa de los animales y cuya vida está repleta de  grandes experiencias personales y emocionales, nos presenta a una chica como Eleonor, -una joven estudiante universitaria de psiquiatría que decide realizar sus estudios en la ciudad de Viena, - que resulta ser más que su alter-ego, su reverso (¿la mujer que fue en el pasado quizá?); ella sólo cree en lo que ve, atea y racionalista al máximo pero que sin embargo a lo largo de la novela intenta creer en algo, buscar un sentido a su vida y tratar de encontrar alguna prueba de que existe un mundo más allá de la realidad palpable. Sin embargo, siempre se muestra escéptica ante las experiencias esotéricas que dicen vivir algunos personajes de la novela o con las que experimenta ella misma en su propia piel como por ejemplo las vividas en una presunta escuela de Tantra o en la secta de los Luciferinos.






Por eso, a lo largo de la novela su camino hacia la espiritualidad estará lleno de baches y de malas experiencias que lejos de hacerla avanzar en su proceso, la volverán cada vez más racional y escéptica. Eleonor en su búsqueda de la felicidad pasará por diversas organizaciones o sectas espiritualistas y algunas de ellas resultarán ser un fraude. Por otro lado, su personalidad cuadriculada le impide conectar, comprender o empatizar con los postulados de otras por la que sale bastante decepcionada. De igual modo, vive varias experiencias sentimentales que le resultan algo frustrantes o que no llegan a llenarla lo suficiente. 






 Aunque la mayor parte de la historia se ubica en la ciudad de Viena, existen otros escenarios como el desierto de Israel al que viajan Liubka, su amiga de alma, y Eleonor al principio de la novela.





Durante gran parte de la trama, Eleonor acapara todo el protagonismo de la historia que parece girar en torno a sus peripecias personales. Sin embargo, a mitad de la narración otros personajes (casi todos mujeres), que en un principio parecían poseer tan sólo un carácter adyacente a la protagonista, comienzan a adquirir también voz propia, transformandose entonces en una historia coral en la que las experiencias de cada uno de estos personajes adquieren gran importancia dentro de la trama. Se nos muestran entonces otras mujeres muy diferentes unas de otras; Liubka,una chica convicciones tradicionales (cree en "el amor, fundar una familia, tener hijos felices"),compañera de fatigas de Eleonor; Susi, una loca maravillosa  que encuentra en el sexo la razón de su existencia y sus tres hijas: Sarah, una chica introvertida y espiritual, Salomé, que comparte con su madre su afición por "follar" y Samantha (gemela de Salomé), quién piensa que lo más importante en la vida es tener dinero para gastar en lujos o en ropa de marca y que está a punto de pescar a un millonario. Aparte de ellas, nos encontramos con Ariel, un joven israelita que dice ver y hablar con los espíritus de los muertos y que experimenta una curiosa historia de amor con Sarah a través de los sueños que ambos comparten, y que resulta ser el único hombre que posee un mayor protagonismo a lo largo de la trama. Otros, como el psiquiatra Raffi, David, hermano de Ariel, Paolo, amigo íntimo de Liubka, o Alfonso, el novio "oficial" de Eleonor, evidencian, sin embargo, una presencia más anecdótica o pasajera.



 Y es que aunque la peripecia personal de Eleonor parece ser el eje central sobre el que pivota toda la trama, lo cierto es que en realidad tanto ella como el resto de personajes están al servicio de la tesis que intenta trasmitir la autora a lo largo de toda la novela: la cordura no existe y por lo tanto todos estamos de alguna manera locos. En opinión de Helena Cosano, cuerdo sería toda aquella persona que consiguiera captar la Realidad en su totalidad, algo que sólo está reservado a  muy pocos, al Gran Maestro Espiritual que  es el único que puede abarcar la Realidad Absoluta y a la Divinidad (léase Dios u otra potencia divina). 



Por eso, cada uno de ellos denotan un grado de locura que tiene que ver con su forma de vivir la existencia humana, sus creencias, sus apetencias o adicciones. Todos estamos locos porque de alguna manera somos producto de una sociedad enferma y caótica, donde todo se vive muy deprisa, debe conseguirse de inmediato y que nos convierte muchas veces en títeres de un tenebroso gran teatro de marionetas. El Viento de Viena nos hace reflexionar de cuánto estamos de alienados o manipulados y lo infelices que somos en realidad, buscando quizá en un mundo más allá del real o la espiritualidad respuestas a nuestras preguntas o una tabla de salvación que no permita escapar un rato de una realidad fea, deprimente, surrealista y/o absurda. 

JOSEPH B MACGREGOR

sábado, 28 de febrero de 2015

EL ESCRITOR QUE MATÓ A HITLER de Javier Ruiz Portella



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR


Novela que me produce una sensación ambigua, "El escritor que mató a Hitler" de Javier Ruiz Portella presenta, no obstante, un doble interés: uno que tiene que ver con su estructura narrativa y otro en el curioso planteamiento argumental que se nos ofrece en el que combina una suerte de ucronía a la española, - una especie de parodia de "Un mundo feliz" de Aldous Huxley - , con una novela de género, concretamente, la de espías, ambientada en los albores de un conflicto bélico, la Segunda Guerra Mundial. 



Narrativamente, la historia se ambienta en dos épocas diferentes: la Alemania de los años 30, en los albores del Nazismo, y la España Futura del 2048. La trama de ambas épocas se ofrece en forma de capítulos alternos, narrados en estilo de prosa diferentes e incluso utilizando un tipo de letra distinto. 



El planteamiento inicial parte del año 2048, en el cuál Ilona, la nieta de Alexander Von Hunterbrand recupera el diario de éste en el cuál narra sus esfuerzos por derrocar a Hitler del poder. Ambientar la trama en un España futura, le sirve a Ruiz Portella para describirnos una sociedad en la que todos los problemas políticos y sociales de hoy en día han conseguido ser solucionados. Aunque los ciudadanos viven en un sistema presuntamente justo e igualitario, son vigilados permanentemente por el Ojo Igualitario (una especie de Gran Hermano). En ese afán por conseguir la igualdad social y de sexos, el lenguaje ha experimentado una gran transformación. De igual modo, la división territorial de España ha cambiado y los hogares están diseñados de tal manera que no existe televisión, sino unas pantallas que se conectan automáticamente y que incitan a los ciudadanos a consumir, mediante mensajes publicitarios que se repiten durante todo el día. 




A través de Ilona y su pareja Julio Alberto vamos conociendo en que consiste la sociedad en la que les ha tocado vivir (de la que sólo he señalado algunos aspectos) y en la que no se sienten demasiado felices. Los capítulos ambientados en este periodo futuro están narrados en un estilo simple y sencillo, casi naif, fácil y accesible, mezclando con habilidad la ironía con lo satírico o caricaturesco; combinación que, en líneas generales, resulta bastante eficaz.



Los capítulos ambientados en la Alemania de los años 30 (y en otros países europeos), reproducen las páginas del diario de Alexander Von Hunterbrand, material que servirá,  una vez que sea traducido al español, como base para un libro que piensa publicar Ilona, y en el que éste narra sus intentos por conseguir las cartas de un sobrino de Hitler, que servirían para demostrar el origen judío del dictador. En su empresa, le ayuda su amante la pintora Tamara Kolakovna, que no dudará en seducir al sobrino de Hitler (al que llaman "Hitlerito") para sacarle información sobre la ubicación de tan transcendentales documentos. Como señalé al principio, Ruiz Portella nos ofrece una novela de espías, cuyo macguffin serían estas cartas y que es narrada con agilidad y buen sentido del ritmo. Lo único que me chirrían son los diálogos de los personajes que en ocasiones utilizan expresiones más propias de nuestra época que de los años 30. Esta peripecia está narrada además con un estilo también sencillo y poco descriptivo, aunque con cierta vocación poética en algunos pasajes. 



Lo mejor de la odisea de Alexander lo encontramos en los capítulos finales de su diario, en el que descubre por qué los americanos, que son los que finalmente han conseguido las cartas, deciden no hacerlas públicas y permitir que el nazismo se imponga en Alemania y se inicie, como consecuencia, la Segunda Guerra Mundial.  El autor expone aquí una curiosa e inquietante teoría en la que los sucesos mundiales están en manos de un Círculo secreto (El Círculo de Reflexión), cuyos miembros son los que deciden que la información que derrocaría el régimen de Hitler no se haga pública, para que de este modo se fortalezca el sistema democrático. Para ellos, las trágicas consecuencias que traerán el nazismo y la Segunda Guerra Mundial a la población mundial, servirá para que las políticas radicales sean consideradas por el ciudadano como un peligro para la libertad y la democracia y por lo tanto el Sistema se haga más fuerte y más sólido. 



La conexión que se produce entre las dos épocas demuestra que la democracia tampoco es el sistema perfecto que creían los miembros del Círculo, ya que la sociedad futura que se nos presenta nos muestra a ciudadanos alienados, controlados por el Estado, es decir un régimen de raíces claramente totalitarias, en la que lo políticamente correcto se ha convertido en una obligación, no en un opción. En ese sentido, la novela desprende un evidente pesimismo en la que los sistemas políticos parecen haber entrado en crisis y no hay solución para el ciudadano de a píe que seguirá a expensas de lo que decidan los cuatro o cinco personajes que dominan el Mundo y mueven sus hilos.



La novela alterna, desde mi punto de vista, momentos de interés desigual sobre todo en los capítulos ambientados en la España Futura, que me resultaron por lo general reiterativos y redundantes, rompiendo además la tensión creada por la trama situada en los años 30. Por ese motivo, la lectura del libro me trasmitió una sensación de cierta ambigüedad, ya que aunque reconozco sus méritos, lo cierto que no todo me pareció motivador, emocionante o interesante, alternando momentos buenos con otros que no me lo resultaron tanto, aunque las reflexiones que me provocó sobre la sociedad actual salda con creces esos momentos no tan afortunados.

JOSEPH B MACGREGOR