viernes, 18 de abril de 2014

INGENIOS de Philippe Brasseur


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Ingenios, de Philippe Brasseur, publicado por Anaya Infantil y Juvenil, es un libro especialmente indicado para pequeños lectores con inquietudes, curiosos y con ganas de aprender y ampliar sus conocimientos; de manera lúdica, intenta que estos desarrollen la investigación de su propia creatividad a partir de elementos cercanos y de fácil acceso para ellos, aportándoles además estrategias y métodos, así como actitudes, para desarrollar su razonamiento y su conocimiento creativo de las cosas.

La mezcla entre juego, razonamiento y reflexión resulta absolutamente eficaz gracias a un diseño excelente de gran atractivo no sólo para los pequeños lectores sino también para los adultos (padres, madres, profesores). Estructurado en tres bloques - estimular la curiosidad, ser imaginativo y actuar con determinación – se ofrecen una breve semblanza de veintiséis personalidades históricas, pertenecientes a todas las disciplinas tanto artísticas como científicas. Cada una de ellas aparecen asociadas a una labor concreta que los críos deben desarrollar para aumentar su inteligencia creativa: "Anota tus ideas como Leonardo Da Vinci; hazte preguntas como Charles Darwin; piensa en imágenes como Albert Einstein; trabaja con método como Agatha Christie…".





Estas personalidades se muestran a doble página, en forma de “caótico” collage en el que se combinan dibujos, fotos, caricaturas, montaje gráfico y texto; este aparente desorden se estructura en una serie de secciones que salpican caprichosamente cada página; éstas son: breve biografía; una cita formada por letras de colores del personaje; consejos prácticos relacionados con sus cualidades creativas; una o varias actividades lúdicas (adivinanzas, juegos de ingenio, propuestas de investigación, problemas de difícil solución, etc.) para desarrollar su inteligencia creativa, inspiradas en el invento/descubrimiento/aportación literaria o artística del personaje; curiosidades sobre el funcionamiento del cerebro en relación con su aportación y anotaciones sobre otras personalidades relacionadas con el “Ingenio” en cuestión.




Se trata, por tanto, de un libro lleno de colorido, muy interesante y con un diseño excelente en el que el aprendizaje y lo lúdico se conjuntan perfectamente. Tanto los niños como los adultos lo encontrarán muy interesante y entretenido; de igual modo, pienso que a los profesionales de la enseñanza les será de mucha utilidad para desarrollar la inteligencia creativa de sus alumnos/as.


JOSEPH B MACGREGOR

EL LIBRO (de los 50 años) DE FORGES


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR


De entrañable puede calificarse este recorrido por la trayectoria como humorista gráfico de Antonio Fraguas “Forges” a través de 50 años de oficio, recogido en “El libro (de los 50 años) de Forges”, editado por Espasa recientemente a modo de homenaje a toda una carrera.


Mientras que la generación de mis padres o de mis abuelos, se pueden sentir más identificados con el humor de Mingote o Tono (o publicaciones como “La Codorniz”), para los que teníamos diez  o doce años cuando murió Franco, nombres como Forges, Manolo Summers, Chumy Chumez o El Perich (o revistas humorísticas y crítica social como “Hermano Lobo”) nos resultan mucho más cercanos por condición de cronistas de primera mano de los últimos años del franquismo así como de la transición y de consolidación democrática en nuestro país. 


A través de sus viñetas, genios como Forges expresaban su opinión sobre los acontecimientos más importantes de la realidad del momento, reflejando por ejemplo el desconcierto y desorientación del españolito medio o aspectos de la realidad laboral como el paro, el funcionariado, la liberación de la mujer o temas polémicos como el divorcio o el aborto. De igual modo, la nueva clase política eran con frecuencia objeto de crítica y mofa de estos humoristas, siendo Antonio Fraguas “Forges”, el más celebrado y aplaudido de todos ellos con diferencia, o en todo caso, el más completo en ese sentido ya que no se dejaba ningún tema por tratar con su ingenio acostumbrado (aunque la aportación de todos ellos no resulta para nada desdeñable).



Las inquietudes de Antonio Fraguas no se limitaron al ámbito de la publicación periodística o humorística, sino que creó además personajes irrepetibles e inimitables como sus “blasillos”, las ancianas vestidas de negro, Mariano (representante del españolito medio o del funcionario pertinaz) y Concha, así como expresiones propias que pronto se convirtieron de uso cotidiano. Abordó además la realización cinematográfica sin demasiado éxito con un par de pelis “Pais S.A.” y sobre todo la obra de culto “El bengador gusticiero y su pastelera madre” (así como suena). 




Los jóvenes de los 80 recordamos además con nostalgia aquellos fascículos coleccionables firmados por Forges en los que hacía un recorrido por la historia de España (“Historia de aquí”), el franquismo (“Los Forenta años”) o el Mundial 82 (“Con ustedes… Forges 82”). Entre sus últimas colaboraciones, sus ilustraciones para los libros “para torpes” editados por Anaya Multimedia S.A.



De este modo, este recorrido cronológico a través de las viñetas de Forges no resulta tan sólo una experiencia profundamente emotiva sino que nos sirve también para rememorar la historia democrática de nuestro país como una suerte de “Cuéntame…” rotulado en tinta.




El libro recoge desde sus primeros esbozos, en los que se evidencia la búsqueda de un estilo propio todavía no consolidado, pasando por sus trabajos para revistas como “Interviú” o “Diez minutos”, hasta los años más recientes como colaborador de “El País”, en los que comprobamos como sus viñetas siguen teniendo vigencia y resultan más eficaces y certeras que cualquier comentario firmado por un colaborador en su columna diaria.




 JOSEPH B MACGREGOR


¡YO SOY TU PADRE! de JORGE VESTERRA


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR


“¡Yo soy tu padre!”, subtitulado “Cómo llevar a tus hijos al lado oscuro”, se presenta como un ensayo humorístico en el que Jorge Vesterra (seudónimo de un personaje público que oculta así su condición de friki confeso) nos sugiere algunas pautas para conseguir educar a los hijos en el frikismo. 


Vesterra parte del siguiente planteamiento: para conseguir pareja, el friki oculta sus hábitos y costumbres, sus aficiones y hobbies, sus manías y sus fobias a su novia; de esta manera, consigue esconder a la futura madre de sus hijos su naturaleza real, logrando así su propósito de tener pareja y formar una familia. Sin embargo, éste no podrá guardar el secreto demasiado tiempo, por lo que lo más aconsejable será trasmitir su legado friki a sus vástagos.




 “¡Yo soy tu padre!”, asesora de manera atinada sobre las diversas fases de dicho proceso así como los aspectos o temáticas en los que más conviene incidir (películas, series de televisión, dibujos animados, cómics, juegos de estrategia, de cartas, de rol, etc.) para convertir a tus hijos en el perfecto friki.  




Y esta "formación" se puede desarrollar a través de una serie de estrategias o ámbitos que van desde la lectura de cuentos a los hijos, la improvisación de juegos imaginativos (WARGAME del cordón de zapato) e incluso a la hora de conjuntar la ropa, de enseñarles a mantener la habítación ordenada, el control de las nuevas tecnologías, la presentación divertida de las comidas etc. 

  



Pero este proceso puede ampliarse mucho más ya que no se desarrolla únicamente en el hogar familiar sino que puede continuarse en el colegio e incluso a través del AMPA. 



Como curiosidad, se añaden además listas, todas a criterio del autor, de películas, series de televisión o de dibujos animados, juegos de rol o de ordenador, que pueden catalogarse de friki y que deben verse o con las que familiarizarse para conseguir el título de graduado en dicha disciplina. 




De igual modo, se aportan divertidos test para medir el nivel de frikismo o notas al margen que aportan datos curiosos (¿Alguien conoce la versión cinematográfica rusa de “EL HOBBIT”?).  Por último, se añade un glosario de términos relacionados con el tema y así conoceremos la diferencia entre Geek, Otaku o Nerd, por ejemplo.




El libro se lee en una hora ya que Vesterra esgrime un estilo fácil y ágil, mezclando humor e ironía con consejos prácticos que, lejos de lo que se pudiera pensar, no resultan para nada desdeñables. En realidad, lo que se reivindica a lo largo del texto, de manera bastante insistente, es que los padres vuelvan a jugar con sus hijos. 





De hecho, los consejos mejores que se aportan tienen que ver precisamente con juegos o actividades para realizar juntos en familia y con las que disfrutar y divertirse. De alguna manera, los padres vendrían a rescatar a sus críos de las consolas, Psp o Wii, y recuperar el juego en familia (juegos de cartas de fantasía o de tablero, etc.) o la planificación de actividades lúdicas en conjunto (viajes didácticos, parques temáticos, museos, etc.).




JOSEPH B MACGREGOR


EL INTERMEDIO ¡RESISTIRÉ!


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR



Desde marzo del 2006, el programa “El Intermedio”, emitido por La Sexta, se viene ofertando como una opción de informativo diferente. La frase con la que el Gran Wyoming introduce el programa: “Ya conocen las noticias. Ahora les contaremos la verdad” no sólo se evidencia como toda una declaración de principios, sino que parece que ha sido una constante y objetivo fundamental de redactores y equipo de “El intermedio”.


A lo largo de todos estos años, el espacio ha sufrido varios reajustes (¿o debemos decir recortes?) desapareciendo secciones y colaboradores – algunos se echan mucho de menos como la “China de Carmona” Usun Yoon - aunque la mezcla de humor con el comentario de noticias de la actualidad política española ha permanecido inalterable. Del equipo original, sólo Gran Wyoming y la periodista “hipster” Thais Villas han permanecido en el programa desde prácticamente los inicios.


Algunos experimentos como “El Intermedio International Edition”, presentado por Dani Mateo los fines de semana, o la presentación compartida entre Wyoming (De Lunes a Jueves) y Juanra Bonet (Los viernes) no terminaron de cuajar. 



Parece que la personalidad de Gran Wyoming resulta esencial para la marcha del informativo, aunque también considero fundamental que exista buena química con la co-presentadora; en el caso de Beatriz Montañez la complicidad era excelente y en el de Sandra Sabatés me parece menos conseguida, aunque su labor resulta meritoria y muy profesional ( además me parece guapísima). 




La incorporación de Dani Mateo y Gonzo aporta un humor eficaz y necesario por un lado, y por otro, la entrevista incisiva y valiente, acorde con el espíritu del programa, mezclando ironía y acidez con denuncia social.




El intermedio. ¡Resistiré!”, subtitulado como “Los mejores ganchos de izquierda”, reúne los mejores momentos del programa desde el año 2006 hasta el 2013. Estructurado en siete secciones aborda los temas más candentes de la actualidad política española de los últimos años: La teoría de la conspiración (2006-2007), ¿Por qué no te callas? (2007-2008), La que está liando Zapatero (2008-2009), Los trajes de la Gürtel (2009-2010), Los fantasmas del rescate (2010-2011), Urdangarín y el elefante (2011-2012) y Los papeles de Bárcenas (2012-2013).  Los capítulos siguen todos el mismo esquema: titular de la noticia a la izquierda y reproducción del comentario de Wyoming a la derecha, acompañado de algún montaje fotográfico (en blanco y negro) con el que introducían las secciones en el programa.



Aunque los comentarios ganan mucho más cuando Wyoming los “interpreta” en directo, la lectura de los textos me pareció muy divertida ya que están muy bien escritos a la par que ingeniosos y excelentemente rematados. Resulta, por tanto, no sólo un buen recordatorio de los momentos más destacados del programa sino también un libro fresco e hilarante que se disfruta mucho.


JOSEPH B MACGREGOR

jueves, 17 de abril de 2014

TIEMPO DE ENCIERRO de Doménico Chiappe



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Tiempo de encierro” es uno de los escasos ejemplos de literatura comprometida con la realidad española, que se ocupa de denunciar y reflexionar sobre problemas que están a la orden del día en nuestro país; una novela que, por una vez, no se centra en la narración de historias ambientadas en nuestro pasado reciente (La Guerra Civil, La posguerra, la transición) o más lejanas en el tiempo (novelas históricas), ni en cuestiones metaliterarias o presuntamente vanguardistas, ni en asuntos sentimentales o románticos protagonizados por treinteañeras burguesas adictas a las redes sociales, ni en enredosas tramas de espionaje o detectivescas; opciones todas ellas muy respetables pero que casi siempre parecen escritas de espaldas a los asuntos que preocupan a la sociedad española del siglo XXI.



Igrid, la protagonista de la historia, una mujer de clase media y profesión liberal, decide encerrarse en su casa como protesta ante el próximo desahucio del que va a ser objeto, ella y su marido; cuando comienza la novela está embarazada de pocos meses e intentará superar la sensación de claustrofobia y la soledad del encierro, conversando con el bebé que gesta en su interior a modo de auto-confesión o desahogo, trasmitiéndole también sus dudas y sus preguntas; en ocasiones, su monólogo se nos antoja como un desesperado grito de protesta, un golpe en la mesa fuerte y rotundo, un “hasta aquí hemos llegado” definitivo.


Con respecto al estilo narrativo, Chiappe alterna la tercera persona (para describir las peripecias de Igrid) con la primera (las confesiones al bebé) en una narración que discurre con cierta premura, debido al gusto por parte del autor por las descripciones minuciosas, no tanto de escenarios pero sí de actitudes, movimientos, reacciones, etc. De igual modo, existe una diferencia evidente entre los capítulos de Igrid, mucho más densos y explícitos, y los que cuentan las peripecias de un emigrante latino en nuestro país, narrados en estilo telegráfico, más agiles y sencillos y que aportan una visión más amplia del problema: la crónica de un par de supervivientes.


Como toda buena novela, ésta posee dos niveles de lectura: uno, que se centra en el desahucio en el que se Igrid realiza una valiente denuncia sobre los poderes fácticos que nos gobiernan que protegen y amparan a los banqueros, creando mecanismos para que estos siempre sean los beneficiados; en ese sentido, quien es objeto del desahucio apenas tiene armas o recursos para conseguir un plazo para pagar o soluciones más humanas para poder hacer frente a la deuda. El análisis que se hace del asunto es profundo y siempre certero. Esta apartado sirve además para reflexionar sobre los movimientos anti-sistema, el sentido de la protesta, sí este tipo de movilizaciones sirve realmente para algo. El segundo nivel de lectura es mucho más hondo y filosófico, funciona como una desesperada reflexión sobre la muerte y la vida, en  la que se plantean asuntos como el suicidio, el aborto o la razón o razones por la(s) que decidimos seguir vivos un día más de nuestra existencia. En ambos ámbitos, la novela funciona a la perfección, de manera equilibrada e interesante.





JOSEPH B MACGREGOR

sábado, 12 de abril de 2014

Última temporada. Nuevos narradores españoles 1980-1989 (Selección y prólogo de ULTIMA TEMPORADA Edición: Alberto Olmos)



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

1. Una breve introducción

Última temporada reúne veinte relatos firmados por veinte autores nacidos en la década de los 80.  El encargado de realizar la selección ha sido Alberto Olmos, el cuál se ocupa además del prólogo del libro. 


Alberto Olmos

En este texto introductorio Olmos destaca sobre todo como actualmente los escritores más importantes nacidos durante la década de los 50 son los que dictan, de manera importante, las directrices que conforman el canón literario en nuestro país. Nombres como Antonio Muñoz Molina, Juan José Millás, Javier Marías o Enrique Vila-Matas "ocupan las altas instancias del juicio moral e intelectual de nuestra sociedad" (pag.13). En comparación, la generación posterior  - es decir, autores nacidos en la década de los 70 - es descrita por Olmos como "generación átona o neutra, sin carisma propio, todo ello debido - dicen -  a sus particularidades estéticas y su desarrollo en los años 90 es, de forma dramática, víctima de ese inmovilismo de la generación anterior en puestos sociales de relevancia"(Pág. 13).

Fundación Antonio Gala
Con semejante herencia, los escritores de la década de los 80 poseen, en cambio características muy diferentes y peculiares que poco o nada tienen que ver con las dos generaciones anteriores. 

En primer lugar, muchos de ellos acceden a la creación literaria a través de becas o doctorados en universidades extranjeras, son subvencionados tanto por instituciones públicas como privadas o por "padrinos literarios". Por ejemplo: "No puede extrañar, por tanto, que seis de los veinte autores seleccionados en esta antología de escritores nacidos en los años 80 hayan pasado por la Fundación Antonio Gala, ni que varios más hayan solicitado en algún momento su ingreso en la casa social del que fuera el autor más ridiculizado y denostado de finales de los 90, y en tantas otras fundaciones, residencias o academias" (Pág. 15). Como consecuencia de lo anterior, para estos autores "los años previos a su estreno como escritores han constituido una suerte de amaestramiento, de doma, de aclimatación a la normativa literaria dominante. Por ello, nunca irrumpirán, sino que, muy exactamente serán <<presentados en sociedad>>" (Pág. 15).

 Novena Promoción de Jóvenes Creadores

Por último señalar, que todos estos escritores son hijos de su tiempo, es decir, usan el ordenador personal, se conectan a Internet, utilizan las redes sociales, publican on-line, poseen blogs personales, y les apasiona tanto el cine como la televisión, en especial las series extranjeras, de ahí el título de la antología, "Última temporada" que juega con el doble significado del concepto: por un lado la temporada final de una serie pero por otro como sinónimo de última hornada", por ejemplo.

Para realizar su selección, Olmos ha tenido en cuenta que existan un equilibrio entre autores masculinos y femeninos. Además: "se ha tenido en cuenta la obra publicada, pero también la intención que se deduce de esa obra y las pistas que el autor da- por su trabajo, por sus textos on line y por sus colaboraciones en prensa - acerca de su mayor compromiso con el oficio de escribir" (pág. 17).

Los textos aparecen reunidos en tres secciones: Relatos de asuntos marginales, relaciones de pareja o conflictos familiares, relatos largos de corte político y/o de exploración de universos pop.

Los veinte autores incluidos son: Guillermo Aguirre, Víctor Balcells Matas, Matías Candeira, Paula Cifuentes, Aixa de la Cruz, Jenn Díaz, Laura Fernández, Pablo Fidalgo Lareo, María Folguera, Salvador Galán Moreu, Daniel Gascón, Juan Gómez Bárcena, Rebeca Le Rumeur, Cristina Morales, Miqui Otero, Roberto de Paz, Aloma Rodríguez, Jimina Sabadú, Juan Soto Ivars, María Zaragoza.

2. Opinión

Leer un antología de cuentos con frecuencia lleva aparejada una cierta irregularidad cualitativa, es decir, que no todos los relatos convencen de igual manera al lector. Rara vez, me he enfrentado a una recopilación que me haya satisfecho plenamente, prefiriendo unos textos, presumiblemente más conseguidos o más redondos, por encima de otros menos convincentes. Sin embargo, con "Última temporada" me ocurrido algo muy curioso que nunca antes me había pasado: los veinte relatos incluidos, aunque temáticamente muy diferentes y con enfoques muy dispares todos ellos, me han parecido narrados en un tono monocorde, como si todos hubieran sido escritos por un mismo autor trasmutado en veinte.

 Antonio J. Rodríguez, Jenn Díaz, María Zaragoza, Pablo Muñoz, Luna Miguel, Matías Candeira, Juan Soto Ivars, Alejandro García Ingrisano, Elena Médel y Juan Gómez Bárcenas, algunos de ellos incluidos en esta antología.

Incluso autores que me resultan más familiares como Matías Candeira o María Zaragoza me parecen que no han aportado, en comparación con otros libros que he leído anteriormente de ellos, relatos demasiado destacables tampoco. María Zaragoza me convence bastante más como novelista (aunque su cuento me parece de los mejores) y de Candeira he leído cuentos que me han convencido mucho más que Zoopatías, que me parece correcto sin más.

Como consecuencia de todo lo anterior, opino que los veinte autores se me antojan como muy buenos en su oficio, es decir conocen las técnicas narrativas, como contar o estructurar una historia, pero el resultado final es tan frío como la formulación de una teoría matemática o una tesis sobre física cuántica.

Quizá sería acertado hablar en esta ocasión de una narrativa "matemática", desarrollada a partir de teorías aprendidas en talleres de escritura pero a la que le falta emoción o humanidad necesaria para conmover al lector, pese a que en muchas ocasiones aborden temáticas humanas (·Zoopatías" de Matias Candeira), conflictos sociales de última hora ("Fatoumata Tourai y veinticinco hijos de puta" de Cristina Morales) y relaciones sentimentales ("Griselle" de Juan Gómez Bárcena) o familiares ("Los gusanos de seda" de Paula Cifuentes; "Agosto, Teruel" de Aloma Rodríguez).

 Paula Cifuentes

Se evidencia además en la mayoría de ellos un profundo catastrofismo, como sí estos autores se sintieran los últimos supervivientes de una civilización decadente que presienten (que presentimos) a punto de desaparecer: por ejemplo, en "Las obras" y "Bellas Ruinas", Guillermo Aguirre y María Zaragoza respectivamente, realizan su peculiar versión del "Soy leyenda" de Richard Matheson, de manera original pero algo falta de poesía.

María Zaragoza


Destaca además la ausencia, más que en dos o tres casos, de sentido de humor. Así, el único relato que opta a cuerpo abierto por la comedia o el esperpento es "Cafetera de Otro Mundo Vanderbilt" de Laura Fernández en el que mezcla humor con ciencia ficción, en un cuento insólito, narrado con ritmo y originalidad, que parece inspirado en el universo de Eduardo Mendoza ("Sin noticias de Gurb", "El último trayecto de Horacio Dos"). En un tono menos excéntrico y más controlado podríamos destacar la broma pesada que sufre la protagonista del cuento firmado por Aixa de la Cruz, "Abu Ghraib", que parece inspirado en un episodio de "Alfred Hitchcock presenta..." ; y "¡Olé los tanques!" de Juan Soto Ivars, ambientado durante el golpe de estado del 23 F. 


"La chica zombie" la más reciente publicación de Laura Fernández.

Pese a algunos aciertos parciales, lo cierto es que ninguna historia ha conseguido destacar ni calar profundamente en mí por encima de otras; así, la lectura de este libro me ha trasmitido una molesta ambigüedad; ninguna me ha parecido mediocre, mal contada, estructurada o enfocada, ni siquiera poco interesante, pero tampoco ninguno de los cuentos ha dejado un poso en mí, sino que más bien los he olvidado muy pronto.

JOSEPH B MACGREGOR

martes, 25 de marzo de 2014

LOS PAPAS QUE MARCARON LA HISTORIA de Luis Jiménez Alcaide


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR 

En "Los Papas que marcaron la historia", Luis Jiménez Alcaide realiza un exhaustivo recorrido cronológico por la biografía de la mayor parte de los papas que han dirigido la Iglesia desde San Pedro y San Pablo hasta el nuevo Papa Francisco; el autor se muestra preciso, sintético y veraz a la hora de aportar valiosos datos o curiosas anécdotas de cada una de estas semblanzas, sin ocultar absolutamente nada y mostrándolos tal y como fueron en realidad, con sus luces y con sus sombras, con sus aciertos y con sus errores, con sus virtudes y con sus defectos.

A la hora de exponer los hechos, el autor denota una gran capacidad de síntesis lo que se traduce en un estilo ágil y rápido pero también algo apabullante. En ocasiones, son demasiados los acontecimientos que se suceden y estos se van acumulando, para mi gusto, con excesiva celeridad y sin dar un pequeño respiro al lector; en otras, a uno se le antoja que debían de estar mucho más explicados o lo que es lo mismo menos resumidos o descritos con más profundidad. No obstante, en lineas generales, el ensayo cumple su función divulgativa y resulta sumamente esclarecedor - te enteras de cosas realmente asombrosas -  e incluso invita a la reflexión.

Y es que cuando uno termina de leer "Los Papas que marcaron la historia" se pregunta "¿Dónde quedó el mensaje de Cristo?", ya que en casi todas las épocas o siglos - y salvo casos muy contados -  estos hombres eran de todo menos representantes de Cristo en la Tierra. Muchos de ellos, aparecen más como Reyezuelos o Emperadores con ansías expansionistas, delirios de grandeza, que practicaban la sinonimia o el nepotismo cuando les venía en gana, sin olvidar el asesinato, el concubinato o el envenenamiento; tenían hijos o amantes que heredaban sus riquezas o posesiones, organizaban o participaban en Cruzadas contra el infiel, acumulaban riquezas incalculables, quemaban al hereje o al brujo (que casi nunca lo era en realidad) y lo que es más grave perseguían a todo aquella corriente que buscaban vivir con la humildad y pobreza que se evidenciaba en el mensaje de Cristo. En todo momento, se buscaba el pensamiento único y se eliminaba lo que consideraban como desviaciones o sectas y que muchas veces no era más que otra manera de interpretar el evangelio. A todo aquel que iba en contra de sus aspiraciones, se le excomulgaba y punto o directamente se le quemaba en la hoguera o se le torturaba y mataba, incluso enviando un poderoso ejército para fulminarlos como en el caso de los Cátaros.

No es menos cierto que muchos de ellos fomentaron la cultura y el arte y realizaron una importante labor evangelizadora, favoreciendo la evolución de la Iglesia y haciéndola un poco mejor. Sin embargo, siempre ha sido dogmática e inflexible, ambiciosa y corrupta.

JOSEPH B MACGREGOR