domingo, 24 de abril de 2016

PISAR CIENO de Rocío Hernández Triano



Pisar cieno 

En la luz,
en las mañanas tibias,
en la infancia más pura,
en la inocencia leve de la vida,
en la matriz pequeña de la niña que he sido

hube de pisar cieno

en medio de una playa,
en medio de la playa que fue mar y era río.

La esponja cenagosa bajo los pies pequeños,
la oscura levadura de la tierra,
la verde encarnadura de la podre,
el barro intuitivo. 

Rocío Hernández Triano


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Pisar Cieno (XXXIV de Poesía Ciudad de Badajoz), excelente poemario firmado por la sevillana Rocío Hernández Triano, podría haberse titulado como aquel film británico del año 1965, dirigido por Tony Richardson, "Los Seres Queridos"; porque estos son los protagonistas de muchos de sus poemas: aquellos que se fueron y ya no están, aunque su estela todavía permanece en nuestros corazones y en nuestra memoria. 

Dividida en tres partes: <<Libro de Familia>>, <<Carnet de Identidad>> y <<Otros Documentos>>, se nos ofrecen poemas de corte clásico y constumbrista, que funcionan como fotos antiguas, de colores desvaídos, en la que aparecen retratadas momentos cruciales de la vida de la poetisa, en un entorno rural, sin mar pero con río, junto a su padre y su madre, cuando era niña, adolescente, adulta... ; o se nos describen a esos seres queridos que marcaron su vida (familiares, amigos o compañeros de la infancia o de generación); sin olvidar (en la última parte del poemario) algunos apuntes sobre aquellos niños que vivimos la transición española, - periodo de la historia reciente española que ahora se nos antoja a algunos como demasiado mitificado - cuando todavía quedaban algunos resquicios del de aquella educación represora, de catolicismo, radical y agresiva , del franquismo en las escuelas; una generación que padecimos los últimos coletazos de la dictadura y los primeros años de una libertad que, en ocasiones, nos superaba y nos dejaba anonadados o sin saber como medir o controlar.




Rocío Hernández Triano

Pisar El Cieno es un poemario de un marcado carácter autobiográfico, en el que la autora narra en forma poética y en primer persona también sus sentimientos ante aquellos trágicos y triste avatares con que con frecuencia a todos nos golpea la vida: la enfermedad incurable de una madre, el fallecimiento de un tía que ha sido como una segunda madre, el alzheimer, el triste destino de algunos compañeros de generación, sus propias vivencias de niña, o el recuerdo de aquellos escenarios o acontecimientos que la marcaron, ya sea para bien o para mal, toda la vida. 

Memoria, melancolía, nostalgia, cariño y muerte se entremezclan y combinan en un hermoso cóctel de sentimientos a flor de piel, en carne viva, en una serie de poemas sencillos pero de cuidadosa elaboración, expresados con autenticidad y con los que resulta muy fácil reconocerse o sentirse identificado.

JOSEPH B MACGREGOR








viernes, 22 de abril de 2016

MI VECINO CERVANTES y MI PRIMER LIBRO SOBRE CERVANTES de Rosa Huertas y Beatriz Castro




OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Con motivo del <<IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes>>, y precisamente cuando mañana sábado 23 de abril se celebra el Día del Libro, resulta conveniente y necesario recomendar estos dos más que excelentes acercamientos que <<Anaya Infantil y Juvenil>>ofrece a sus pequeños y jóvenes lectores sobre la figura del creador del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha y su inseparable escudero Sancho Panza. Se trata de dos álbumes ilustrados - "Mi Primer Libro sobre Cervantes" y "Mi Vecino Cervantes" - firmados por Rosa Huertas, autora de los dos textos, y Beatriz Castro, que se encargó de las ilustraciones de ambos títulos. Desde mi punto de vista, la ilustradora ha realizado un trabajo excepcional, ya que crea unos personajes atractivos y motivadores para los pequeños y jóvenes lectores a los que los libros van dirigidos. De igual modo, consigue ilustraciones de gran colorido y con un cuidado uso del detalle, que complementan a la perfección el texto.




La diferencia entre los dos libros reside básicamente en que Mi primer libro sobre Cervantes va dirigido a lectores a partir de cinco años y Mi Vecino Cervantes se recomienda para niños y niñas de 8 a 12 años. Esto se traduce en que el primer libro resulta una versión resumida del segundo y con menor número de ilustraciones. De igual modo, el texto del álbum dirigido a los más pequeños  tiene un tamaño de caracteres mayor para facilitar su lectura. Sin embargo ambos cuentan la misma historia y comparten idéntica moraleja o intenciones.





La historia firmada por Rosa Huertas narra la amistad entre el pequeño Lucas y su peculiar vecino, el cuál se parece muchísimo a Miguel de Cervantes. Conforme el crío conoce más datos biográficos sobre el anciano, más se convence de que éste puede ser el autor de Don Quijote, La Gitanilla, el Licenciado Vidriera o Rinconete y Cortadillo. La relación que Lucas mantiene con su nuevo amigo, le provoca un interés por conocer e investigar más cosas sobre Cervantes y nace en él un mayor interés por la lectura. Gracias a este hombre tan especial y sorprendente, Lucas descubre la magia que encierra la afición por leer o narrar y escribir historias de ficción. Un bonito cuento que Huertas relata con especial cariño y cuidado, combinando situaciones divertidas con otros más sentimentales o emotivas.

Lo más destacable de ambos textos es como lo fantástico va invadiendo poco a poco, y con naturalidad, la existencia de Lucas  y precisamente es esta inmersión en lo inexplicable lo que le impulsa a encontrar la magia de la literatura de la mano de su extraordinario y fantástico compañero de aventuras.

JOSEPH B MACGREGOR

jueves, 21 de abril de 2016

JACQUES TOURNEUR de Rubén Higueras Flores


Opinión de Joseph B Macgregor

En este ensayo crítico sobre la interesante y siempre reivindicable obra del realizador Jacques Tourneur, firmado por Rubén Higueras Flores, y publicado por Cátedra en su colección <<Signo e imagen /Creadores>>, el autor nos ofrece un enfoque original y diferente al que han abordado otros críticos. Hasta ahora, se ha valorado a Tourneur precisamente por su magistral capacidad para crear verdaderas obras maestras con un presupuesto paupérrimo, afirmación que no entra en contradicción con lo expuesto por el autor, pero que sí le parece poco equivoca o incompleta. De hecho, tal consideración es acertada en el caso de los tres films fantásticos para la RKO de serie B, que realizó bajo el auspicio y colaboración del genial productor Val Lewton; hablamos por supuesto de la trilogía formada por La Mujer Pantera (Cat People,1942), I Walked With A Zombie (1943) y El hombre Leopardo (The Leopard Man); tres clásicos indiscutibles del cine fantástico, que demuestran lo que su puede hacer cuando hay ingenio con un presupuesto más que escaso.



Sin embargo, otros films como “Retorno al pasado (Out of the Past, 1947)  o Berlín Express (Berlín Express, 1948)  son considerados por muchos especialistas como obras cumbres de la Serie-B, cuando por ejemplo al parecer la primera de ellas costó aproximadamente setecientos mil dólares de la época, sin que pueda ser considerada una superproducción  si contó con un presupuesto más que aceptable; en el caso de la segunda, se trata de un film cuya producción duró más de cuatro meses y que se rodó en diferentes ciudades como Frankfurt, Berlín o París, algo que tiene poco que ver con esos films baratos, rodados en pocos escenarios (aprovechando incluso el de otras películas de mayor presupuesto) y en pocas semanas que caracteriza al cine B.



Tres son las razones que describe Higueras Flores para explicar semejante confusión: en primer lugar, el estudio incompleto o fragmentario de su cinematografía, centrando en analizar tan solo aquellas obras más destacadas o celebres, que pertenecen al cine Bis;  por otro lado, el indudable interés que ha ejercido siempre para la crítica su trilogía fantástica y otros films del mismo género como La Noche Del Demonio (Night of Demon) por encima de otras películas menos vistas o casi desconocidas, que sí son producciones de mayor presupuesto; y por último y no menos importante: el estilo sobrio y depurado de Tourneur, basado en la elipsis y en la narración fuera de campo; es decir, la economía narrativa con la que Tourneur enfoca sus historias se tiende a confundir con falta de presupuesto o de medios, cuando en realidad nos enfrentamos con un realizador que intenta contar sus películas sin redundancias, al que le gusta ir directo al grano, hasta tal punto que en sus películas no falta un plano ni sobra secuencia alguna.



 Esta aparente simpleza estética y eficacia narrativa, heredada de su periodo junto a Val Lewton en producciones de escasos medios de la RKO, se traduce en un estilo poético, basado en la sugerencia, o lo que es lo mismo: en el suspense creado por aquello que sucede fuera de campo, entre sombras o provocado por efectos sonoros. De igual modo, en sus films se produce siempre un conflicto en el que se enfrentan u oponen dos conceptos o dos miradas diferentes que entran en contradicción y que funcionan por contraste: lo científico contra lo sobrenatural, el racionalismo contra superstición, lo humano contra lo salvaje o animal, la medicina contra el vudú, el materialismo contra el ocultismo, la individualidad contra la comunidad, lo legal contra lo ilegal, la cordura contra la locura, lo masculino contra lo femenino; es decir una narrativa basada en la ambigüedad, eje central alrededor del cual gira la trama de la mayoría de sus films.



Semejante dualidad conceptual o temática se ve reflejada en el protagonismo de unos seres obsesionados e introvertidos; valientes o turbios; con una profunda lucha interior; ya sean hombres de ciencia o sujetos que se enfrentan a la legalidad, o mujeres activas, se tratan de seres oscuros y torturados. Muchos de ellos buscan evadirse de sus problemas con el alcohol, tal y como le sucedía al propio Tourneur en la vida real.


El cine de Jacques Tourneur es un cine exquisito, en el que cualquier detalle está cuidado a la perfección. Sonido, luz y color conforman un tono armónico que, con frecuencia, son reflejo de la psicología del personaje, de sus miedos y temores, situaciones de angustia o lucha interior. Estos recursos se conjugan también para crear la incertidumbre en el espectador y, sobre todo, para conseguir que éste participe de manera activa en la trama, y añada todo aquello que se le oculta o sugiere a lo largo del metraje de la película. Así, debe ser el espectador quien debe de llenar los huecos de la historia, aquello que no se puede contar o sucede más allá de lo que se le muestra, lo que convierte a Tourneur en un director profundamente moderno y original, que rompe con el estilo clásico Hollywoodense de contar las cosas.


Interesante e inestimable estudio el de Higueras Flores, que añade además un profundo y extenso análisis de cada una de las películas de la filmografía de Jacques Tourneur– desde lo cortos realizados en Francia en 1931 hasta su último film, La Ciudad Sumergida (The City Under The Sea, 1956).


JOSEPH B MACGREGOR

martes, 19 de abril de 2016

JEAN-PIERRE MELVILLE de Carlos Aguilar




JEAN-PIERRE MELVILLE de Carlos Aguilar

Opinión de Joseph B Macgregor

Gran conocedor y estudioso del <<cine-bis>>; aficionado a los realizadores-francotiradores; colaborador del espacio televisivo "Historia de nuestro cine" y del fanzine Cinema-Bis; cazador de rarezas; rescatador de films olvidados; inventor de la mítica "Guía del Vídeo-Cine" (tabla de salvación del cinéfilo de los 80 cuando aún no existía <<FilmAffinity>>); especialista en el spaghetti western; autor de novelas del Oeste, el inefable Carlos Aguilar, emprende la compleja tarea - tras un espléndido libro sobre Jesús Franco, también publicado en <<Cátedra (Colección Signo e Imagen)>> - de desentrañar los entresijos de un realizador transcendental en la evolución y fortalecimiento del cine policíaco francés de género, <<El Polar>>: Jean-Pierre Melville, cineasta de personalidad “peculiar” y que cuenta con una filmografía tan irregular como corta - trece películas en veinticinco años -; varias pueden considerarse como grandes obras de culto del Polar Francés ( y del cine en general).





Nacido como Jean Pierre Grumbach, (París; 20 de octubre de 1917 - ídem; 2 de agosto de 1973), cambia su apellido por el de Melville, movido por su admiración por el escritor Herman Melville (Nueva York, 1 de agosto de 1819 – ib., 28 de septiembre de 1891); más por "Pierre y las ambigüedades" que por "Moby Dick”.  Ya de muy pequeño lo tuvo claro: "Quiero ser director de cine", afirmaba con rotundidad. Cinéfilo impenitente, de niño llegó a pasarse más de 9 horas viendo películas en una sala de cine. Su educación cinéfila se forjó con las grandes películas norteamericanas de la edad dorada de Hollywood, - el western y el thriller eran sus géneros favoritos - mucho más que con el cine de su país, que le desagradaba profundamente.





Como de costumbre – sucedía así en sus estudios sobre Sergio Leone, Clint Eastwood o el ya citado sobre Jesús Franco (Los tres para <<Signo e Imagen>>) – Aguilar no se limita a realizar un análisis crítico sobre la filmografía de Melville, sino que además se ocupa del personaje en cuestión: un hombre de mal carácter, difícil de tratar, misántropo, solitario, individualista, misógino; en definitiva, un sujeto con un universo propio y una mirada personal nacida de una impenitente cinefilia, rasgos presentes en todas sus películas en mayor y menor medida. De hecho, a Melville no le interesaba para nada el realismo en su cine, sino que sus guiones y sus películas son producto del cine norteamericano del cual se nutrió en sus largas jornadas cinéfilas. Sus argumentos o tramas se desarrollan en un “territorio Melville”, que tiene más que ver con el cine negro americano que con la visión realista del mundo del hampa esgrimida por sus coetáneos europeos o norteamericanos. Son piezas sobrias, que destilan un brutal nihilismo y pesimismo sobre la naturaleza humana; la traición suele ser el gran tema de muchos de sus films. No hay lugar para el amor ni para el sentimentalismo, ni siquiera para el erotismo, aunque siempre aparezca en sus películas un night-club o piezas de jazz, junto al cine, su otra gran pasión.





Su personalidad individualista y autodidacta se evidenció en una producción cinematográfica irregular; algunas películas se terciaron en condiciones paupérrimas, auto-financiadas por el propio Melville, lo que no siempre se tradujo en buenos resultados ni críticos ni a nivel de taquilla, mientras que en otras ocasiones surgieron unas obras potentes, que afianzaron su prestigio como realizador fundamental del Polar Francés. De igual modo, sus películas ayudaron mucho al fortalecimiento de las carreras de actores tan importantes del cine de su país como Jean Paul Belmondo, Lino Ventura o Alain Delon. O consiguió interpretaciones insólitas de actores tan emblemáticos e internacionales como Bourvil, Gian Maria Volonté, Yves Montand, Simone Signoret, Paul Meurisse o Jean-Pierre Cassel.




Tanto por el jugoso anecdotario en torno a la gestación de cada una de las películas, que engloba también su (mala /terrible) relación con sus actores, como por el análisis crítico – en general, bastante certero – de los trece films de Melville el trabajo de Aguilar resulta a todas luces excepcional, siempre interesante, nunca redundante. Su profunda admiración por el director de El Silencio de un hombre, Círculo Rojo o El Ejército de las Sombras, no impide que el análisis de los films se traduzca en un texto inspirado por un fanatismo cegador, sino muy al contrario, el autor destaca aquellos elementos que considera dignos de reseñar, elogiar o subrayar, pero también describe errores, desaciertos, aspectos mediocres o directamente ininteligibles de aquellos films que no son de su agrado o que considera equivocados dentro de la siempre apasionante carrera de un realizador tan inclasificable y complejo como Jean-Pierre Melville.






JOSEPH B MACGREGOR



sábado, 9 de abril de 2016

LO QUE SABÍA MAISIE de HENRY JAMES



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Aunque para escribir Lo que sabía Maisie, Henry James se inspiró en una anécdota real, al escritor no le interesaba reflejar la realidad ni deseaba crear una obra realista. Como en muchas otras novelas, James optó por priorizar lo estético por lo real, aunque para ello tuvo que sacrificar la verosimilitud de la trama y optar por personajes cuyas relaciones obedecen a una lógica matemática, perfectamente estudiada por el autor de “Otra vuelta de tuerca”, en la estos se entrecruzan, se entremezclan o se unen siguiendo una dinámica cartesiana. Así sucede, en efecto, con los personajes que pululan alrededor de la pequeña Maisie, eje central de la historia, que se van emparejando entre ellos caprichosamente, impulsados no por una verosimilitud acorde con la realidad británica del momento, sino que más bien James actúa como una suerte de experto y hábil titiritero que juega a su antojo con su colección de marionetas (como una especie de <<Master of Puppets>>). Esto no implica, que sus personajes no tengan calado ni profundidad psicológica; por el contrario, son complejos, contradictorios y, desde el punto de vista de James, corrompidos, egoístas, caprichosos e incluso promiscuos o moralmente reprobables.

De igual modo, la progresión de la narración surge de la combinación de una serie de sumandos (o personajes), que van componiendo una serie de sumas, en la que sus elementos se van intercambiando, produciendo desastrosos resultados tanto para ellos mismos como para la pequeña Maisie, que a lo largo de su infancia va padeciendo los estragos de semejantes “experimentos sentimentales”. En ese sentido, algunos críticos o expertos en la obra de James definen la novela como una obra profundamente moralista, mientras que otros destacan sin embargo su carácter satírico con respecto a la sociedad británica de finales de XIX, hacia su hipocresía y su doble sentido de la moral; sus costumbres disolutas y conductas sórdidas; su corrupción y degradación más que evidentes y de las que es víctima y testigo directo la niña.  

Con todo, los personajes más ricos e interesantes son sin duda alguna el de la propia Maisie – de hecho, la novela está contada en casi su totalidad por un narrador equisciente (su punto de vista es el de un solo personaje de la historia, en esta caso Maisie), y la señora Wix, su institutriz, mujer de personalidad rígida y austera, que es la única que permanece al lado de la pequeña durante toda la novela, y su único punto de apoyo en la serie de vaivenes emocionales y vitales a los que es sometida la niña, por culpa de las caprichosas decisiones de las respectivas parejas, que surgen a lo largo de la trama, con las que se ve obligada a convivir.

Jugando de nuevo con lo verosímil, James nos describe a una Maisie que nada tiene que ver con el modelo de niño victoriano, puro e inocente (Oliver Twist, David Copperfield, Alicia) sino que, al igual que sucedía con los dos hermanos de “Otra vuelta de tuerca”, se evidencia una suerte de instinto perverso bastante inquietante en ella, no exento de sórdida ambigüedad (una suerte de precedente de la "Lolita" de Nabokov), así como actitudes, reflexiones o decisiones demasiado maduras, impropias en una niña de esa  edad y de esa época. Sin embargo, Maisie resulta tremendamente coherente con la lógica cartesiana que sirve de base a la novela y funciona a la perfección como personaje y eje central alrededor del cuál gira toda la narración, consiguiendo uno de los mejores personajes, más ricos y más interesantes, de su extensa obra literaria.

JOSEPH B MACGREGOR

domingo, 3 de abril de 2016

TENGO LOS ÓVULOS CONTADOS de RAQUEL SÁNCHEZ SILVA





OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Sin duda, lo más interesante de "Tengo los óvulos contados", la última novela de la periodista y presentadora de televisión Raquel Sánchez Silva es la perspectiva, a través de la cuál, ha optado por contar su historia. Un tema tan interesante y complejo como el problema que padecen en la actualidad muchas mujeres entre los 35 a 40 años de edad, que no consiguen quedarse embarazadas, ya que a esas edades su organismo posee menos óvulos fértiles que cuando son eran más jóvenes. La novela aborda ademas todos los problemas de presión social, psicológicos o de baja autoestima (por citar tan sólo algunos de ellos) que el problema de la afertilidad de estas mujeres lleva aparejado. Para abordar tan espinoso tema, la autora podía optado por contar la historia bajo el punto de vista de una mujer que desea ser madre y no puede serlo. Sin  embargo, la presentadora de #Likes (Canal #0 de Movistar plus) prefiere narrar su historia a partir de un ginecóloga llamada Miranda, que debe lidiar cotidianamente con mujeres, que sintiéndose todavía jóvenes, evidencian, a partir de los resultados de los análisis o pruebas a las que han sido sometidas, que tienen poca o ninguna posibilidad de quedarse embarazadas:


"Mi gran lucha en el despacho es hacer entender a las mujeres que pasan por allí que su <<edad biológica>> no tiene por qué corresponder con la edad de sus ovocitos, o lo que es lo mismo, su calidad." (P.P. 21)

Para dar solidez y una buena base a la novela, Sánchez Silva se ha documentado mucho y, sobre todo, se ha entrevistado con ginecólogos /as  y por eso el texto respira autenticidad por los cuatro costados.

Miranda nos cuenta algunos casos concretos con los que tiene que lidiar constantemente en su consulta, a la que acuden no sólo mujeres desesperadas por ser madres sino también parejas, en las que tanto ella como él llegan bastante tocados por el hecho de que el embarazo no llegue, a pesar de haberlo intentando de mil maneras. La ginecóloga es vista por sus pacientes como la única que puede conseguir, a través de la reproducción asistida, el milagro del "embarazo salvador". El que sus pacientes depositen en ella tantas expectativas le provoca cierto cansancio y stress. Miranda se nos presenta como una excelente profesional pero,sin embargo, aparece como una persona en constante estado de tensión, siempre bajo presión, aspecto éste que la dota de cierta humanidad y autenticidad.  Así, la narración y descripción de los diferentes pacientes que acuden en su consulta, se complementa con diversos problemas de su vida personal, principalmente la conflictiva relación que mantiene con Olivia, su hija adolescente. La doctora ha criado sola a su hija, ya que el padre desapareció de su vida un par de meses antes de que el bebé naciera. Olivia está en en esa edad en la que se cree que lo sabe todo y en la que se considera mejor informada que su madre en temas de relaciones sexuales o en el de la posibilidad o no de quedarse embarazada.  




Como señale anteriormente, no nos encontramos con un ensayo novelado sobre reproducción asistida, sino que la autora intenta  ir mucho más allá, ya que habla sobre todo de la presión social a la que son sometidas muchas mujeres de cierta edad cuando ven que sus amigas, hermanas, compañeras de trabajo, familiares, etc se quedan embarazadas y ella no. Existe una especie de falsa creencia en algunas mujeres de que si no son madres no son mujeres completas; de ésta y otras ideas equivocadas habla también "Tengo los óvulos contados"Para Miranda, el famoso instinto maternal no existe, sino que un producto social o cultural, algo que se ha imbuido a las mujeres a lo largo de los siglos pero que no existe como tal. Curiosamente, cree mucho más en el instinto paternal, como demuestra el caso de Lola y Marcos, en el que este presunto instinto paternal es el que finalmente salva la situación de la ansiosa pareja.

En ese sentido, la novela funciona mejor cuando adopta - a través de la voz de Miranda - el tono de una crónica de periodismo de investigación centrado sobre la reproducción asistida, que cuando se desvía en las angustias de la protagonista ya que éstas, desde mi punto de vista, no consiguen traspasar el papel, ni interesarme lo suficiente. Miranda se me antoja una persona triste y un tanto amargada, demasiado sensible para el trabajo que desarrolla ya que se siente constantemente frustrada cuando no puede cumplir las expectativas "milagrosas" que le exigen sus pacientes. A pesar de contar con el apoyo incondicional de un compañero de trabajo gay, da la impresión de que en su vida existe un vacío emocional, que no lo llena ni cuando ejerce de madre con su hija Olivia ni su trabajo. Representa muy bien a muchas mujeres actuales a las que ni la vida laboral ni la personal consiguen llenarlas lo suficiente. Pero aunque el personaje de Miranda pueda considerarse como representativo de un tipo de mujer trabajadora española y me parezca bien desarrollado por Sánchez Silva, el tono sobrio, frío y algo monótono de la narración,no consigue apasionarme ni que empatice con la protagonista cuando habla de sí misma. 

Curiosamente, ese enfoque distante sí beneficia aquellos momentos en los que Miranda nos habla de casos reales de pacientes que desean ser madres o cuando aporta datos curiosos sobre la  (o la creciente perdida de óvulos) de las mujeres maduras. La novela resulta eficaz y clarificadora además a la hora de derrumbar falsos mitos sobre la concepción milagrosa, la edad ideal en la cuál una mujer puede quedarse embarazada, qué ciclo del mes es más aconsejable para la concepción , o sobre la falsa creencia que gracias a la reproducción asistida cualquier mujer que lo desee puede quedarse embarazada con total seguridad, ya que no en todos los casos es así. Por último, me parece muy interesante que la autora subraye que una mujer que consigue ser madre no es en absoluto una mujer incompleta y que con frecuencia la presión social es fuente de frustraciones al crear en ésta falsas expectativas o vanas ilusiones.  

Pero sucede lo mismo cuando un hombre opta la soltería o cuando una persona se niega a sacarse el carnet de conducir...y lo sé por experiencia.

JOSEPH B MACGREGOR


sábado, 26 de marzo de 2016

Una Historia sin Héroes. Veinte años después Guión: Van Hamme. Dibujo: Dany



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

En 1977, el dúo formado por Jean Van Hamme, guionista, y Danny, dibujante, publicó en la revista <<Tintín>>, "Un Historia sin Héroes", todo un clásico del cómic belga, que pronto se convirtió en obra de culto entre los aficionados al género. Se trata de una historia breve, en la que se narra las peripecias de los supervivientes de un accidente de avión, un grupo tan variopinto como curioso, en un algún lugar de la selva amazónica. La trama se centra en las disputas o conflictos que se producen entre ellos y en las distintas soluciones que se proponen para sobrevivir o intentar escapar de tan inhóspito lugar. Se trata por tanto de una historia de aventuras y acción, nada complaciente, bastante bizarra y muy representativa de la novela gráfica de finales de los 70. El guión de Van Hamme me parece excelente, ya que se nos ofrece una narración trepidante, con mucha acción y repleta de momentos emocionantes, en la que el guionista acierta a combinar el suspense con la violencia de modo magistral. 




Las ilustraciones de Danny encajan perfectamente a la hora de combinar escenario con personajes y de dotar del ritmo y la agresividad adecuada al texto de Van Hamme. Ambos demuestran además un magistral dominio de la elipsis como recurso narrativo, así como de la creación de unos personajes atractivos y con fundamento, que no son un mero estereotipo, de carne y hueso y muy sólidos.



 
En 1997, guionista e ilustrador se reunieron de nuevo para publicar la continuación de la historia, "Veinte Años Después" - esta vez como álbum ilustrado en la colección <<Signé>> -, en la que se nos narra qué ha sido de los supervivientes del accidente de avión, transcurridos veinte años de aquella aventura que los unió. Sin embargo, esta nueva historia posee bastantes diferencias con la primera parte, no sólo en lo que se refiere al guión sino también en cuanto al tratamiento de la ilustración.

Sí argumentalmente "Una Historia sin Héroes" era básicamente la crónica de unos supervivientes que utilizan su ingenio para poder salir de la selva que los mantiene atrapados y sin apenas recursos, - es decir una trama en la que primaba sobre todo la acción, la violencia y la aventura -, en "Veinte años después" , el guionista prefiere abordar - sin abandonar el tono épico de la primera parte - el formato de thriller o novela de espías; de hecho, la trama recuerda un poco al "Watchmen" de Alan Moore y David Gibbons. De igual modo, la historia coral se pierde un poco, existiendo en la segunda parte un protagonista estelar claro - Laurent Drillac, quien cuando se produjo el accidente era tan sólo un niño de doce años pero que veinte años después ha heredado el imperio empresarial de su padre - el cuál es obligado a regresar al lugar de los hechos para cumplir una misión, aunque, es cierto, que no emprende su tarea en solitario, sino en compañía de algunos supervivientes del accidente. 

Aquí la referencia que enseguida se me vino a la cabeza fue el célebre álbum "Las Aventuras de Tintín: Vuelo 714 para Sidney", Sin embargo, mientras que el enfoque de la trama de Hergé es sobre todo paródico y humorístico, el guión de Van Hamme posee un tono más grave, y salvo en contadas ocasiones, está casi exento de humor. El vínculo en común que encuentro entre los dos álbumes es que ambos se centran en la reunión de una serie de variopintos personajes, supervivientes de un accidente de aviación, en un entorno hostil, obligados a convivir y a enfrentarse los unos con los otros en una trama cercana al thriller. 




Con respecto a la labor como ilustrador de Danny, se evidencia una mayor madurez a la hora de afrontar el diseño de los personajes y escenarios, así como en el tratamiento del color.  A pesar de que nos encontramos con una trama mucho más compleja y extensa que la anterior, la combinación entre las viñetas del ilustrador belga y el guión de Van Hamme resulta perfecta sobre todo en el manejo del suspense y el ritmo narrativo, lo que se traduce en una trama apasionante, que no decae en ningún momento y repleta de sorpresas para el lector.

JOSEPH B MACGREGOR