domingo, 12 de abril de 2015

TUS MAGNÍFICOS OJOS VENGATIVOS de Juan Ramón Biedma


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR


El profundo placer que me ha causado la lectura de TUS MAGNÍFICOS OJOS VENGATIVOS, la última novela (obra maestra) de Juan Ramón Biedma viene motivado no sólo porque se trata de uno de mis autores preferidos, el que más de los masculinos, sino también porque argumentalmente cuenta con personajes que considero imprescindibles en mi formación y gusto como lector: Sherlock Holmes y su archienemigo el profesor James Moriarty. Ahí es nada: unir las obsesiones estilísticas y temáticas de Biedma con el mundo de Conan Doyle, que está presente no sólo a través de sus personajes sino también con los aspectos más curiosos y misteriosos de su biografía personal. A lo largo del texto, se hace referencia a una suerte de sectas o asociaciones interesadas en la comunicación con los espíritus y en retratar fotográficamente sus apariciones, empresa en la que se vio envuelto Conan Doyle, aunque se demostraría posteriormente que sus fotos de "hadas" eran una farsa, así como la mayor parte de presuntos contactos con espíritus.




Para ello, Juan Ramón Biedma toma como inspiración la que presuntamente iba a ser la última historia firmada por Conan Doyle sobre el célebre investigador, ya que, cansando de que Sherlock fuese más famoso que él, decidió darle muerte definitiva en "El problema final": durante una lucha encarnizada entre Holmes y Moriarty junto a unas cataratas, ambos caen (presuntamente) al vacío. Sin embargo, poco tiempo después y a petición de sus lectores tuvo que resucitarlo en "El misterio de la casa vacía" en la que Sherlock explica a un sorprendido Watson cómo consiguió sobrevivir a su presunta caída a las cataratas y por qué se mantuvo largos años en silencio. 


El problema final es uno de los 56 relatos cortos sobre Sherlock Holmes escrito por Arthur Conan Doyle. Fue publicado originalmente en The Strand Magazine y posteriormente recogido en la colección Memorias de Sherlock Holmes.



Ilustraciones de Sidney Paget para “La Casa Vacía” en que se muestra el arresto del coronel Moran, según aparecieron en The Strand Magazine en 1903.



Biedma imagina para Tus magníficos ojos vengativos, - título tomado de un verso de un poema firmado por Oscar Wilde - una serie de peripecias que tienen su origen en "El problema final" en una arriesgada operación en la que intenta rellenar huecos vacíos; es decir: contar todo aquello que no se contó en dicha historia, todo lo que permaneció oculto a los lectores. Por ello, los acontecimientos que se narran en la novela de Biedma tienen como protagonista principales a Sherlock y Moriarty; el primero, intenta conseguir pruebas que incriminen al profesor para poder entregarlo a la policía y así desarticular su organización. Para conseguir su propósito, deberá encontrar a una misteriosa mujer, relacionada con una extraña secta relacionada con la comunicación con los espíritus, quién tiene quizá la clave que le permitiría conseguir la prueba definitiva contra su archienemigo.  


                        Sherlock y Moriarty frente a frente en la magnífica serie de la BBC.

A su vez, James Moriarty pretende no sólo librarse de la captura del detective sino también tratar de encontrar a un sujeto desaparecido, cómplice de éste en el rapto de varias niñas, ya que a partir de estos raptos de crías, el Profesor pretende realizar un chantaje a grandes personalidades británicas, incluida la Reina Victoria. Moriarty es presentado por Biedma como un visionario que ha sido capaz de crear un nuevo tipo de sociedad humana utópica y de tipo comunal - con ecos de la <<Alternativa Dharma>> ideada para la serie "Perdidos" - que de momento ha fracasado pero que gracias a estos chantajes pretende extender por todo el mundo.



Junto a ellos, Biedma inventa un nuevo personaje: Cox, un revientacadaveres, un tipo atormentado y amargado, que se dedica a profanar tumbas para vender los dientes a doctores interesados en piezas dentales, quien se vio empujado a dicha situación debido a una falsa acusación de violación a una joven; trágico suceso que destruyó su vida y su reputación para siempre. Dicha joven  precisamente, de nombre Rambalda es quien le pedirá que le ayude a encontrar a su hija desaparecida, una de las crías raptadas por la organización de Moriarty.



Una vez más, Biedma deja un espacio para la excentricidad y la extravagancia - o su gusto por lo "freak" -  ya que uno de los escenarios en los cuáles se desarrollan algunos pasajes de su novela tienen lugar en El Jardín Zoológico de Aclimatación Hagenbeck. En él, se mantienen en jaulas a indígenas de diferentes tribus de todas partes del mundo, traídos expresamente de su lugar de origen para su exhibición. El zoo humano permanece prácticamente abandonado y descuidado, ya que hace muchos años que no recibe visita alguna. En este lugar, tiene lugar además una trama subsidiaría a las tres anteriores y que aporta el elemento más impactante y extraño dentro de un texto que, aunque pretende ofrecer el reverso tenebroso de las clásicas aventuras de Sherlock Holmes, es en este aspecto en donde su gusto por lo macabro o lo anómalo adquiere mayor relieve o densidad. 





Lo curioso del caso es que estos zoológicos existieron y fueron creados a finales del siglo XIX por Carl Hagenbeck, importador de animales exóticos para los zoos, quién se le ocurrió la idea de exhibir indígenas africanos encerrados en jaulas. El primero de ellos se inauguró en Hamburgo en 1874, para después importar la moda a Francia e Inglaterra. Fueron los empresarios de estos zoos, quién decidieron ampliar la variedad étnica de las tribus indígenas exhibidas más allá del continente africano, organizando expediciones de captura a través de Asia y América. La novela de Biedma se ambienta en un periodo de decadencia, cuando estos zoológicos han dejado de provocar el interés y la curiosidad de los londinenses. 


En Chile, en el año 1889, un grupo de Onas fueron raptados y llevados por Johann Wilhelm a París para ser exhibidos en el Jardín de Aclimatación.



El autor demuestra una vez su excelente pulso narrativo a la hora de alternar y entrecruzar diversas tramas sin que el lector se pierda en ningún momento, manteniendo el interés, la intriga y el suspense, en una novela que se torna en más y más apasionante, conforme nos vamos introduciendo en ella. De nuevo, el texto sobresale - como todos los suyos - por un especial cuidado por encuadrar a sus personajes y acontecimientos en atmósferas malsanas, oscuras y sombrías, asfixiantes y tenebrosas en escenarios marginales o del lumpen. 

JOSEPH B MACGREGOR

miércoles, 1 de abril de 2015

RELOJES MUERTOS de Eva Mª Medina


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR



Original y absorbente podrían ser dos buenos calificativos para definir "Relojes muertos", la nueva novela de Eva Mª Medina. Se trata además de una obra sólida, perfectamente estructurada y contada, que no deja indiferente; de esos textos que traspasan al lector, lo perturban e impresionan, hasta la médula.  Y es que la autora sabe manejar con eficacia todos los resortes para conseguir el grado de suspense adecuado desde prácticamente las primeras páginas de la narración, consiguiendo un texto que te atrapa sin remedio y del que resulta difícil desembarazarse incluso después de concluir la lectura. De hecho, cuando concluí el último capítulo, me sentí por completo defraudado al comprobar que la historia terminaba; quería y necesitaba más, algo que me sucede muy pocas veces.




La compleja trama está narrada en primera persona por el protagonista estelar de la historia, un sujeto que ha estado ingresado en un centro de salud mental un largo periodo de tiempo y que por fin se incorpora a la vida social y laboral. A lo largo de los capítulos, éste nos va contado, en un principio, aspectos de su acontecer cotidiano, centrado básicamente en la convivencia con Susana, su pareja sentimental, y su difícil reincorporación al trabajo. Aunque se encuentra presuntamente recuperado, parece que no ya que en la narración de sus peripecias evidencia una clara deformación de la realidad y de los acontecimientos en los que interviene o de los que es testigo. Pronto, da la impresión de que este hombre se encuentra inmerso en una pesadilla, ya que lo que en lo que nos cuenta se mezcla lo onírico con lo real, de tal modo que al lector le resulta bastante difícil saber delimitar la frontera entre fantasía y realidad; el sujeto parece vivir en un permanente estado de alucinación, en el que afloran sus obsesiones, manías y paranoias; sus sentidos parecen más agudizados que nunca y percibe todo como reflejado en una suerte de espejo de feria. 



Este proceso de autodestrucción, en el que finalmente el protagonista quedará atrapado  y fagotizado sin remedio, está narrado con un pulso increíble en una trama cercana al fantástico pero también a la novela de terror. La autora consigue unas imágenes impactantes e increíbles, de una fuerza arrolladora. De igual modo, la peripecia del perturbado mental impone una narrativa cambiante, en la que constantemente se nos obliga a dudar de la naturaleza real de lo que se nos cuenta, de tal manera que cada lector podrá expresar su propia opinión al respecto e incluso dar su propia versión del argumento de la novela. La propia esencia de "Relojes muertos" exige un lector activo, con ganas de participar en el juego que la autora nos propone; un lector con la iniciativa suficiente como para querer encajar todas las piezas del puzzle y construir así su propia versión de la historia.






JOSEPH B MACGREGOR