jueves, 28 de junio de 2012

Papel Carbón



Opinión de Joseph B Macgregor


Papel Carbón recopila en un mismo volumen los dos primeros libros de cuentos o relatos publicados por el peruano, afincando en España,  Fernando Iwasaki entre finales de los ochenta y principio de los noventa: Tres noches de corbata (Lima, 1987) y A Troya, Helena (Bilbao, 1993). El título de la recopilación no es casual ya que todos estos textos fueron mecanografiados por  Iwasaki con su máquina de escribir por lo que tuvo que utilizar pliegos de papel carbón para poder realizar las copias.

(Más información en PÁGINAS DE ESPUMA )

La mayor parte de los cuentos fueron escritos en Lima y algunos de ellos en Sevilla. Sin embargo, hay muy pocos ambientados en España; casi todos se desarrollan en Perú o están protagonizados por limeños. 

En cuanto al género, Papel Carbón se caracteriza por una miscelanea de temáticas unidas eso sí por una personalidad o una forma peculiar de contar las cosas, propia de Iwasaki, directa, sin florituras ni grandes aspavientos o subrayados; ágiles y entretenidos en suma. Así, nos enfrentamos con cuentos humorísticos, paródicos, eróticos, taurinos, detectivescos, costumbristas, nuevas versiones de mitos clásicos o de tramas borgianas e incluso algunos resultan bastante terroríficos o escalofriantes. Pero esta variedad de tonos o estilos no se nos muestra ahogada en compartimentos estancos. Así, un relato presuntamente cómico puede congelarnos la sonrisa al final o uno trágico consigue arrancarnos la carcajada en un momento dado; de igual modo, el costumbrismo se encuentra presente en cada uno de ellos en mayor o menor medida. Pero aunque el enfoque sea diverso, resultado de una mixtura de géneros, resulta siempre agradecido y estimulante para  el lector. 

También la voz narrativa es diferente de acuerdo con lo cada texto requiere, alternando relatos en los que resulta fundamental la primera persona - así como el uso de un tipo de habla o jerga característica del personaje - con la tercera, no exenta tampoco de términos o expresiones propias del habla peruana o andaluza, consiguiendo así una mayor autenticidad y que la empatía con el lector sea mucho más fluida y constante. De hecho, no he encontrado ninguna narración que no me haya gustado por algún detalle ni he sentido que alguna desentonará del resto - ni siquiera he descubierto grandes diferencias entre los cuentos incluidos en el primer libro y en el segundo -; en ese sentido, los he disfrutado mucho ya que siendo cada uno de ellos diferentes poseen un sello propio, gran originalidad, un nexo común - el talante narrativo de Iwasaki - que los aúna y que los convierte en únicos e intransferibles. 

Pero los que los convierte en especialmente valiosos es que en ellos hay también una cierta vocación de sátira social, de describir lo esperpéntico de los seres humanos en toda su desnudez.

JOSEPH B MACGREGOR

domingo, 17 de junio de 2012

Rafael de León, un hombre de copla



Mas información en EDITORIAL ALMUZARA

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

En Rafael de León, un hombre de copla, Daniel Pineda Novo nos ofrece una biografía, que podíamos calificar de reivindicativa, sobre este olvidado poeta y letrista sevillano, autor de más de cinco mil  canciones, y que junto a Antonio Quintero y el maestro Manuel López - Quiroga, formaron el trío de compositores más potente de copla andaluza  (prácticamente fueron sus fundadores) desde la dictadura de Primo de Rivera y la Segunda República hasta gran parte de la Transición Española. 

Fallecido a comienzos de los 80, el día de su muerte sólo aparecieron un par de reseñas sobre su figura mientras que en el resto de medios de comunicación se produjo el silencio más absoluto.  Por eso, Pineda Novo. gran conocedor de la vida y obra de Rafael de León, y amigo personal del autor, intenta en este ensayo biográfico (escrito "A Mayor Gloria De...") colocarlo en su justo lugar ya que, en su opinión,  no era un simple letrista sino un poeta de alto calado, porque supo llegar como nadie al pueblo, el cual se sentía identificado con las pequeñas historias narradas en sus coplas o con sus protagonistas. 

Para ello, Pineda Novo realiza no sólo una interesante semblanza biográfica de Rafael, señalando los sucesos más destacados o curiosos de su vida sino que hace gala además de un vasto conocimiento sobre su extensa obra que incluye no sólo gran cantidad de coplas andaluzas  - interpretadas por una amplia lista de cupletistas y copleras que incluye, entre otras, a Concha Piquer, Juanita Reina, Estrelllita Castro, Rocío Jurado o una joven Isabel Pantoja - sino también libros de poemas (Pena y Alegría del  Amor); canciones flamencas para artistas tan grandes como Manolo Caracol, Luisa Ortega, Juanito Valderrama o Camarón; recitados dramáticos o trabalenguas en forma de rap, ambos para Lola Flores; y/o baladas románticas o temas pop para cantantes de los 70 como Nino Bravo o Rocío Durcal. La relación que hace de cada una de las canciones reseñadas o citadas resulta apabullante, ya que indica no sólo que artistas las interpretaron por primera vez o las versionaron, sino también en que sello discográfico las grabaron y en qué fecha, abordando todos los géneros y estilos.

Con respecto a la biografía de Rafael de León, el autor del ensayo destaca su condición de aristócrata sevillano (VIII marqués del Valle de la Reina, VII marqués del Moscoso y IX conde de Gómara), su homosexualidad, su amistad con personalidades artísticas tan importantes como Lorca, Albertí o Manuel de Falla y con políticos como Perón; su encarcelamiento durante la República española por su condición de falangista o su gusto por los ambientes del lumpén  o la bohemia. 

De Federico fue amigo íntimo y ambos se admiraban mutuamente hasta el punto que en poemas de Lorca se pueden advertir influencias de Rafael y viceversa (Romance Sonámbulo / Ojos Verdes). Pero en opinión de Pineda Novo, De León consiguió con sus poemas y coplas aquello que Lorca no llegó a ni siquiera a rozar en las poesías incluidas tanto en Poema del Cante Jondo  como en Romancero Gitano. Es cierto que ambos parten de un mismo punto de partida: un acercamiento de lo poético a lo popular a través la recuperación de coplillas  del folclore andaluz y de una cierta reivindicación de la cultura gitana en las temáticas y en el estilo. En sus versos están presentes trágicos dramas protagonizados por gitanos y términos o expresiones del argot calé; sin embargo Pineda Nova opina que Lorca realiza una mixtificación de lo andaluz, que no llega a conectar con el pueblo, mientras que De León lo consigue empleando un lenguaje mucho más cercano, menos intelectualizado. Por ese motivo el autor defiende por derecho propio y justicia poética la pertenencia de Rafael dentro del grupo de poetas de la Generación del 27, afirmación que reconoce no exenta de polémica. 

Como eficaz y suculento complemento el libro ofrece una importante cantidad de documentos fotográficos y testimoniales, así como una selección de letras a modo de cancionero en el que aparecen las coplas más célebres del autor.

JOSEPH B MACGREGOR



domingo, 3 de junio de 2012

Los Alemanes se Vuelan la Cabeza por Amor



Más información en la ficha de ALGAIDA LITERARIA

Tras el buen sabor de boca que experimenté con DICEN QUE ESTÁS MUERTA, abordé la lectura de la nueva novela de María Zaragoza con sumo entusiasmo e ilusión, expectativas que no han quedado del todo defraudadas. Más bien evidencian que nos encontramos con un autora con personalidad y estilo propio, que cada vez escribe mejor y cuenta mejor sus historias; capaz de emprender o enfrentarse a proyectos de complicada envergadura, lo que demuestra una gran valentía y capacidad de riesgo, algo que no suele ser demasiado habitual en la literatura actual. Es más corriente que cuando un autor /a tiene un gran éxito con una novela prefiera repetir más de lo mismo y no arriesgarse con algo diferente; es más infrecuente hacer lo que ha hecho María Zaragoza: conservar su manera de contar las cosas pero plantear una historia bastante diferente a la anterior, mucho más compleja y enrevesada, a la par que profunda e inquietante y que exige además una gran complicidad por parte del lector, que esté dispuesto a aceptar las reglas del juego.

La novela aparece estructurada en tres partes. En la primera de ellas, Estudio del terreno y elección de la táctica, nos enfrentamos con un enrevesado planteamiento que nos presenta un primer reto que salvar: introducirnos una serie de extrañas tramas, protagonizadas por una serie de personajes de diferentes lugares y condición interrelacionados por un nexo común: La Plaza. ¿Y en que consiste la dificultad? En que La Plaza no es un escenario real o tangible, sino que en principio se nos describe como un espacio de carácter virtual, una abstracción o como parte un sueño común, compartido por todos los participantes del drama. En ese lugar, existe un extraño café, atendido por camareros ciegos, con aspecto de muertos en vida, pero al que acuden todos ellos para conversar y beber mezcal. Ni siquiera los integrantes del grupo - al cuál a lo largo de la narración se irán añadiendo más personas- se ponen de acuerdo en cómo han llegado hasta allí y en la verdadera naturaleza de ese punto de encuentro. 

Poco a poco, descubriremos además que La Plaza se encuentra ubicada en un paisaje abstracto, rodeado de edificios de estructura surreal y cuyo escenario interior parece producto de un sueño de Cesare, el loco protagonista del film El Gabinete del Doctor Caligari (1920) de Robert Wiene, unas de las películas más representativas e importantes del Expresionismo Alemán.

Esta primera parte sirve no sólo como descripción del escenario en el cuál se va a desarrollar gran parte de la acción sino también como presentación de los personajes más   importantes de la trama. La historia además está narrada en exclusiva por Antonio, uno de los integrantes del grupo que al parecer tiene una extraordinaria visión de conjunto (al final sabremos por qué). Así, a lo largo de la novela, se alternan sucesos desarrollados en La Plaza con recuerdos o flashbacks de cada uno de ellos, presentados a modo de viajes mentales-temporales cuyo principal testigo es Antonio. 

Por tanto, la intriga que se nos plantea es ¿Qué es La Plaza en realidad? y ¿Por qué razón han coincidido estas personas en ese lugar? Sí en vez de una novela, habláramos de una partida de ajedrez o de un juego de rol, en esta primer bloque se nos describen las piezas o las características de cada uno de los roles que participan en el juego; aquí se nos plantean además las reglas del juego.

En la segunda parte, La Batalla en Sí, vamos descubriendo las relaciones comunes que  conectan a cada uno de los personajes, en las que están presentes todo tipo de sentimientos humanos: el amor, los celos, la competitividad,  la traición o el odio; algunos de ellos se nos aparecen como atrapados en un bucle sin fin, condenados a repetir una y otra vez los mismos errores. Es el caso de Violeta, la eterna víctima, y de Antonio, condenado a ser su asesino a través del tiempo. 

Como ya comenté anteriormente, se siguen desarrollando las múltiples tramas, ofrecidas al comienzo, y que en esta segunda parte llegan a su punto de ebullición. De nuevo, seguimos sin saber que es La Plaza, aunque ya se nos ofrecen las primeras pistas que pueden apuntar acerca de cual puede ser su naturaleza real. En esta segunda parte, se nos describe además el desarrollo de la partida en la que cada cuál plantea idea su estrategia para ganar o salir indemne en la batalla o en la partida iniciada al comienzo.

Pero no será hasta el último bloque, Vencedores y Vencidos, cuando se nos desvelen todas las claves del enigma y que, por supuesto, no es conveniente descubrir. Eso sí, como en cualquier batalla, habrá vencedores, algunos que saldrán heridos o magullados y por supuesto víctimas mortales, sobre todo aquellos personajes que se nos describen como atrapados en un determinismo atroz, en una pesadilla interminable. 

Novela-Puzzle que encuentra, desde mi punto de vista, en el modo en que está contada su mayor punto de interés o motivación. En ese sentido, me identifico profundamente con el estilo entre reflexivo y poético de María Zaragoza; me ha ofrecido momentos de intensa   emoción y los temas morales que plantea me parecieron muy interesantes y motivadores.

Me habría gustado quizá que las respuestas finales no hubieran sido tan claras, que se hubiera dejado una cierta ambigüedad para que el lector sacará sus propias conclusiones o interpretaciones. Como sucedía con el final de la serie Perdidos (Lost), con la que Los Alemanes se vuelan la cabeza por amor tiene más de un punto en común,muchas veces las explicaciones terminan estropeando un poco el resultado final. Sin embargo, estoy seguro que muchos lectores agradecerán todas estas aclaraciones que, por otro lado, no perjudican para nada la profunda emoción que trasmite el desenlace de la historia, y que, se evidencia a lo largo de la narración. 

Porque lo curioso del caso es que aunque la novela aparezca planteada en una suerte de sueño compartido, ubicada en una presunta abstracción, a través de las múltiples tramas  que jalonan la narración y sus protagonistas se nos habla de asuntos humanos de candente actualidad (de injusticia social, barbarie y guerra, la ética científica, etc.) así como de sentimientos de idéntica naturaleza; es decir los personajes nos son seres virtuales, construidos con técnicas de animación en 3D sino que se nos presentan en toda su humanidad, con sus virtudes y aciertos y también con sus recelos y miserias.

JOSEPH B MACGREGOR