sábado, 26 de marzo de 2016

Una Historia sin Héroes. Veinte años después Guión: Van Hamme. Dibujo: Dany



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

En 1977, el dúo formado por Jean Van Hamme, guionista, y Danny, dibujante, publicó en la revista <<Tintín>>, "Un Historia sin Héroes", todo un clásico del cómic belga, que pronto se convirtió en obra de culto entre los aficionados al género. Se trata de una historia breve, en la que se narra las peripecias de los supervivientes de un accidente de avión, un grupo tan variopinto como curioso, en un algún lugar de la selva amazónica. La trama se centra en las disputas o conflictos que se producen entre ellos y en las distintas soluciones que se proponen para sobrevivir o intentar escapar de tan inhóspito lugar. Se trata por tanto de una historia de aventuras y acción, nada complaciente, bastante bizarra y muy representativa de la novela gráfica de finales de los 70. El guión de Van Hamme me parece excelente, ya que se nos ofrece una narración trepidante, con mucha acción y repleta de momentos emocionantes, en la que el guionista acierta a combinar el suspense con la violencia de modo magistral. 




Las ilustraciones de Danny encajan perfectamente a la hora de combinar escenario con personajes y de dotar del ritmo y la agresividad adecuada al texto de Van Hamme. Ambos demuestran además un magistral dominio de la elipsis como recurso narrativo, así como de la creación de unos personajes atractivos y con fundamento, que no son un mero estereotipo, de carne y hueso y muy sólidos.



 
En 1997, guionista e ilustrador se reunieron de nuevo para publicar la continuación de la historia, "Veinte Años Después" - esta vez como álbum ilustrado en la colección <<Signé>> -, en la que se nos narra qué ha sido de los supervivientes del accidente de avión, transcurridos veinte años de aquella aventura que los unió. Sin embargo, esta nueva historia posee bastantes diferencias con la primera parte, no sólo en lo que se refiere al guión sino también en cuanto al tratamiento de la ilustración.

Sí argumentalmente "Una Historia sin Héroes" era básicamente la crónica de unos supervivientes que utilizan su ingenio para poder salir de la selva que los mantiene atrapados y sin apenas recursos, - es decir una trama en la que primaba sobre todo la acción, la violencia y la aventura -, en "Veinte años después" , el guionista prefiere abordar - sin abandonar el tono épico de la primera parte - el formato de thriller o novela de espías; de hecho, la trama recuerda un poco al "Watchmen" de Alan Moore y David Gibbons. De igual modo, la historia coral se pierde un poco, existiendo en la segunda parte un protagonista estelar claro - Laurent Drillac, quien cuando se produjo el accidente era tan sólo un niño de doce años pero que veinte años después ha heredado el imperio empresarial de su padre - el cuál es obligado a regresar al lugar de los hechos para cumplir una misión, aunque, es cierto, que no emprende su tarea en solitario, sino en compañía de algunos supervivientes del accidente. 

Aquí la referencia que enseguida se me vino a la cabeza fue el célebre álbum "Las Aventuras de Tintín: Vuelo 714 para Sidney", Sin embargo, mientras que el enfoque de la trama de Hergé es sobre todo paródico y humorístico, el guión de Van Hamme posee un tono más grave, y salvo en contadas ocasiones, está casi exento de humor. El vínculo en común que encuentro entre los dos álbumes es que ambos se centran en la reunión de una serie de variopintos personajes, supervivientes de un accidente de aviación, en un entorno hostil, obligados a convivir y a enfrentarse los unos con los otros en una trama cercana al thriller. 




Con respecto a la labor como ilustrador de Danny, se evidencia una mayor madurez a la hora de afrontar el diseño de los personajes y escenarios, así como en el tratamiento del color.  A pesar de que nos encontramos con una trama mucho más compleja y extensa que la anterior, la combinación entre las viñetas del ilustrador belga y el guión de Van Hamme resulta perfecta sobre todo en el manejo del suspense y el ritmo narrativo, lo que se traduce en una trama apasionante, que no decae en ningún momento y repleta de sorpresas para el lector.

JOSEPH B MACGREGOR

martes, 22 de marzo de 2016

EL SILENCIO DE LAS TIERRAS ALTAS de STEINAR BRAGI



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

EL SILENCIO DE LAS TIERRAS ALTAS de STEINAR BRAGI resulta una más que curiosa muestra de la literatura islandesa, tan desconocida por estos pagos, aunque todo hace suponer, tras la lectura de un libro tan extraño y sorprendente, que se trata más bien de un "ejemplar único en su especie". 

Aunque por su sinopsis, en un principio, da la impresión de que nos encontramos con un nuevo autor y un título más del tan sonado "Boom" de novela negra o de suspense nórdica y escandinava  - que ya empieza a dar, pienso yo, sus últimos coletazos-, lo cierto es que ni  El silencio de las tierras altas ni Steinar Bragi tienen nada que ver con la literatura de nombres tan exitosos como el matrimonio Söwall y Wahlöö, Arnaldur Indridason, Stieg Larsson,Henning Mankell, Jo Nesbo, Mari Jungstedt, Camila Läckberg Asa Larsson o Lars Gustafsson, por citar algunos de los conocidos, que juegan claramente en otra liga. 





Sí es cierto que existe un misterio que los cuatros protagonistas desean desentrañar, y por supuesto un suspense que gradualmente se va haciendo cada vez más intenso. Pero, desde mi punto de vista, el texto de Bragi está más cerca del cine de Bergman (y más concretamente de "La Hora del lobo", una de las escasas incursiones del realizador sueco en el cine de terror), por la importancia que adquieren a lo largo de la narración, los pecados del pasado, el sentimiento de culpa, las obsesiones, la relación paterna/materna, los complejos, adicciones y miedos de cada uno de los protagonistas de la trama. De hecho, la historia pronto se adentra por los terrenos del terror y del fantástico, hasta adquirir en un su desenlace un carácter simbólico y onírico, que sin duda sería muy del gusto del realizador de "Gritos y Susurros".






Los que están acostumbrados a que al final se les den todas las respuestas a los enigmas o los extraños sucesos protagonizados por las dos parejas, se sentirán bastante decepcionados, ya que se ofrece una solución abierta a la interpretación del lector. No obstante, Bragi se cuida mucho de que la trama se desarrolle en un escenario concreto (Las Tierras Altas).con el que consigue aportar una atmósfera tan misteriosa como claustrofóbica para los protagonistas. Así, ambas parejas se enfrentan a un entorno brumoso,hostil, casi desértico, en el cuál bullen y flotan todo el tiempo leyendas de tono fantástico, de clara raigambre islandesa. A través de éstas, se pretende dar una explicación los extraños, angustiosos y terroríficos acontecimientos sufridos por los protagonistas en una misteriosa y siniestra casa, regentada por una inquietante y peculiar pareja de ancianos, en la que se alojan tras sufrir un inesperado accidente de coche y de la que parece imposible poder escapar o huir.  De alguna forma, el texto conecta con una novela española que tuvo bastante éxito hace unos años, FIN de David Monteagudo (de cuya versión cinematográfica de ocupó el realizador Jorge Torregrossa ) tanto en forma como en fondo, final abierto incluido.





Como ya señalé antes, la trama va adquiriendo un gradual tono terrorífico y angustioso, ya que resulta imposible tratar de dar respuesta a tal cúmulo de hechos misteriosos, que parecen un reflejo de los traumas de los protagonistas, prisioneros quizá en una especie de limbo en el que deben expiar sus pecados o de una pesadilla de la que les resulta imposible despertar o víctimas propiciatorias de las travesuras de un duende maligno y diabólico.


JOSEPH B MACGREGOR

jueves, 3 de marzo de 2016

EL HOMBRE QUE AMÓ A EVE PARADISE de EDMUNDO DÍAZ CONDE




OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

El Hombre que amó a Eve Paradise (XLVII PREMIO DE NOVELA ATENEO DE SEVILLA) es de esas novelas que, progresivamente, va acaparando nuestra atención pero de manera muy sutil, de tal modo que, sin apenas percatarnos, nos encontramos atrapados en una pegajosa tela de araña de la que resulta imposible despegarse. Edmundo Díaz Conde nos ofrece una trama apasionante, que gradualmente va creciendo en intensidad, en lo que a suspense e intriga se refiere. 




Ambientada en los años 20, en Estados Unidos, toma como escenario el Chicago de la Ley Seca, y se ubica en un periodo de transición muy concreto, aquel en el que el cine mudo comenzaba a ser sonoro. La historia, por tanto, parte de un época poco tratada en la literatura española. Sin llegar a ser una novela policíaca, sí posee elementos que la acercan al género negro: los gángsters  y sus particulares métodos tienen su importancia en el argumento; aparecen además una serie de crímenes relacionados entre sí, cometidos presuntamente por un <<serial-killer>>. Sin embargo, la base de la novela es fundamentalmente romántica y dramática: la crónica de un amor imposible que deriva en tragedia.


  

Los personajes no son menos interesantes y no carecen de atractivo. En primer lugar, Eve Paradise, una actriz de cine mudo, de ascendencia española., cuya tartamudez le impide conseguir papeles en el cine sonoro. Sin embargo, lo esencial del personaje es que se trata de una mujer que experimenta un hueco en su pasado, no puede recordar parte de su infancia; planea sobre ella una sombra de misterio que se traduce en una compleja y atormentada personalidad. Su vida, además, parece estar controlada por Evelyn, su madre, lo que provoca no pocos conflictos entre ambas. Otra peculiaridad de la actriz, es su gusto por los amantes jóvenes. Sucede que cada uno de ellos aparecen asesinados y mutilados brutalmente por un asesino, que acostumbra a enviar mensajes a un periodista para que las publique en su periódico.




Otro personaje destacable, en esta historia coral, es Ritchie Sandino, celebre gángster de Chicago, conectado con Al Capone, y hermano secreto de Eve, con la que no tiene relación; al parecer, ambos se han auto-impuesto un distanciamiento por razones que no conviene desvelar. Sin embargo, sin que ella lo sepa, Ritchie la vigila y cuida de los intereses de su hermana, procurando que nada ni nadie la perjudique, aunque para ello tenga que utilizar métodos poco ortodoxos.



Por último, destacamos la pareja formada por Donovan y Amos, un falso hipnotista y su ayudante, que entran en la vida de Eve cuando ésta se enamora del primero, precisamente por sus presuntos poderes hipnóticos. Sobre todo, Amos Zambrano resulta un sujeto extraño, introvertido, que parece conocer muchos secretos sobre Eve y que la vigila entre las sombras, que actúa como una suerte de Cyrano en la relación sentimental que surge entre su compañero Donovan y la actriz.




La narración aumenta en interés y suspense gracias, no sólo por el acierto a la hora de relacionar personajes tan complejos y misteriosos, cuyo pasado tiene gran importancia para la mayor parte de ellos, sino también porque el autor rompe ligeramente la linealidad clásica de la trama. Así, se alternan capítulos centrados en acontecimientos pasados con otros cuyo escenario es un juicio al presunto autor de los crímenes y que tiene lugar en el presente.

Finalmente, un desenlace magistral termina redondear la historia, sin dejar ni un cabo suelto, y provocando en el lector sentimientos encontrados y casi contradictorios, que basculan entre el patetismo y tristeza que nos provocan  algunos personajes, como la indignación o la rabia, porque, como sucede en el mundo real, al final siempre pierden los buenos.

En definitiva,  El hombre que amó a Eve Paradise no es sólo la crónica de un amor imposible, que se remonta a la infancia de algunos personajes, sino también sobre hasta donde puede llegar una persona por una pasión; un sentimiento tan fuerte y generoso que lleva hasta el sacrificio más triste y doloroso de un inocente. 

Y hasta aquí puedo leer...

JOSEPH B MACGREGOR