martes, 9 de julio de 2019

EXTREMADURA SECRETA: BRUJAS, SABIAS Y HECHICERAS de Israel J. Espino




Opinión de Joseph B Macgregor


<<Extremadura Secreta>> es el nombre de una empresa de comunicación centrada en la recuperación y difusión del patrimonio mágico de Extremadura. La investigadora Israel J. Espino es la impulsora y directora de dicha asociación. Esta labor divulgativa la realiza colaborando en periódicos digitales como hoy.es, a través de la columna o sección Extremadura Secreta. También podemos escucharla en los podcast que publica en <<Podium Podcast>>, concretamente en la sección La Escóbula de la Brújula. Además ha intervenido en programas de televisión de <<Canal Extremadura>>,  relacionados con temas mágicos como Tras el mito. Por último, ha publicado numerosos libros en torno al asunto, siendo éste que dedica a "Brujas, Sabias y Hechiceras" el último hasta la fecha.

En primer lugar, la autora argumenta que son muchas las culturas antiguas que han dejado su sello en las tradiciones de Extremadura, siendo la brujería uno de ellos. De hecho, uno de los testimonios más evidentes de que los primeros chamanes extremeños fueron mujeres se encuentra en las pinturas rupestres de manos amputadas, impresa en las paredes del santuario de Maltravieso en Cáceres, que fue realizada, según la última datación, hace aproximadamente 66.700 años.




De igual modo, desde la antigüedad clásica (Babilonia, Egipto, Grecia, Roma) pasando por la Edad Media, hasta la Edad Moderna en la que se producen las primeras ejecuciones por brujería de la Inquisición, existen pruebas de la existencia de hechiceras o magas o de cultos orgiásticos femeninos dedicados  al diablo.

En <<EXTREMADURA SECRETA: BRUJAS, SABIAS Y HECHICERAS>> Israel J. Espino nos ofrece además una clasificación, bastante profusa y completa, de las diferentes tipos o clases de curanderas, hechiceras y  brujas extremeñas, quienes aún hoy en día continúan desarrollando su labor en algunas localidades, gracias a una tradición inmemorial que pasa de madres a hijas o en algunos casos, de abuelas a nietas. Esta clarificación parece bastante compleja, ya que para ello no sólo hay que tener en cuenta el modo o manera en que desarrollan su tarea estas mujeres mágicas, sino que también dependiendo de la localidad o zona de la que estemos hablando cada variante pueden presentar características o rituales propios del territorio en cuestión. Así una curandera, hechicera o bruja de las Hurdes sería diferente a la de cualquier otra región o zona extremeña. De igual modo, por ejemplo el rito realizado por una entendía para alejar el mal de ojo es diferente dependiendo de la localidad en la que nos encontremos.

Por lo general, una curandera o sabia es lo más parecido a una homeópata, aunque en realidad muchas de ellas empleen la magia para realizar sus curaciones, que incluyen remediar el mal de ojo (entendías, desaojadoras), las fatales consecuencias del influjo de la luna o la rabia transmitida por un perro (saludadoras);  incluso algunas de ellas son capaces de ver lo que permanece oculto para el resto de mortales (veoras). 

Sin embargo, las diferencias entre hechiceras y brujas son mucho más estrechas: "Autores como Caro Baroja relacionan la hechicería con la práctica solitaria y urbana, y la brujería con la práctica comuni­taria y rural, aunque en la mayoría de las ocasiones la distinción se ha efectuado en función de la magia blanca y la magia negra. Las hechiceras pueden practicar tanto la magia blanca como la magia negra y las brujas solo la magia negra." En realidad, las dos pueden invocar al diablo en sus conjuros, pero: "podemos dar por comúnmente aceptado que la diferencia entre ambas es el pacto con el diablo." Es frecuente además que en los conjuros y ensalmos utilizados por las hechiceras se mezclen lo pagano con lo religioso. Así en estos podían invocar a una Santa Marta La Diabólica o recitar ensalmos en los que se hace referencia a Dios, Cristo o la Vírgen y a la vez a entidades diabólicas como Caifás o Barrabás.

Mientras que las magas o curanderas suelen utilizar sus remedios para curar y sanar, las hechiceras se ocupan de asuntos menos filantrópicos. En el caso de las sortílegas, son capaces de encontrar objetos perdidos utilizando curiosos métodos como la coscinomancia o lectura a través de cedazos o areneros, la cleromancia o lectura de habas o la suerte del rosario.

La mayoría de ellas pueden conseguir que una persona se enamore de otra, utilizando para ello diversos métodos, a cada cual más curioso e increíble: la invocación a Santa Marta Diabólica, a San Erasmo Mártir o al Ánima Sola;  o conjurando el sortilegio de la toca. Pero lo más habitual es el uso de los quereles o polvos mágicos del querer,  elaborados con ingredientes tan  insólitos como  gotas de sangre de la menstruación, tierra del cementerio, uñas de pies,  o huesos o tuétanos de un muerto. De igual modo, con  polvos del aborrecimiento  logran justo lo contrario: que una persona te aborrezca por completo.

 Pero algunas además, "encantan y hechizan siempre para el mal".  Por ejemplo, las maléficas  mediante conjuros, hacen que los pechos de una madre dejen de dar leche para dar de mamar a su bebé, o las ligonas, que provocan, mediante diversos métodos o conjuros, la impotencia de un hombre. De igual modo, en algunos casos, fabrican muñecos vudú para transmitir dolores a sus víctimas, pinchando en zonas concretas del cuerpo del muñeco. En casos muy extremos, pueden llegar a realizar hechizos letales, es decir pueden matar a personas.

Dentro estas hechiceras malignas encontramos a aquellas que parecen estar emparentadas más directamente con las brujas: las nigrománticas que invocan a las fuerzas del mal en sus conjuros, las encomendadoras que se encomiendan al diablolas necrománticas en cuyos ensalmos se dirigen a los espíritus de los muertos, las invocadoras de estrellas y por último, las encantadoras del cerco quienes:" tienen tratos y conciertos con los demonios, y así, obran cosas que en la apariencia son muy maravillosas, porque entrando en cercos los hacen parecer y hablar, y consultan a los mismos demonios, aprovechándose de su favor y ayuda y todas sus obras, y los mismos demonios las hacen por ellos."

El bloque más interesante, pero también el más divertido, es sin duda el que Israel J. Espino dedica a las brujas. A diferencia de las curanderas y hechiceras, las brujas presentan alguna marca diabólica en su cuerpo que pueden adoptar diversas características y formas: un dedo torcido de la mano, el dibujo de un sapo en la pupila ocular o no tener ningún lunar en el cuerpo.A diferencia de las hechiceras, adquirían sus poderes gracias a un pacto diabólico, aunque la mayoría los conseguían por herencia: por ejemplo, cuando la mano de la aspirante era tocada por  una bruja agonizante. También solían aprender el oficio de alguna bruja de la localidad. 

 Las brujas poseen una serie de habilidades de carácter sobrenatural a cual más insólita o increíble: dominar las tormentas y el viento - incluso cabalgar sobre ambas- ; volar para dirigirse a los aquelarres; hacerse invisibles o transformarse en pequeñas luces esféricas; todo para torturar o asustar a sus víctimas. La mayoría actuaban de este modo por envidia, venganza o sólo para divertirse. Lo más común es que para cumplir sus malévolas ideas se transformaran también en algún animal: burro, oveja negra, cerdo, lobo, perro negro, gato negro, ratas, gallo, liebre, bastardas (culebra o bicha), escuerzo (sapo gigante) o coruja (lechuza). A veces, estas metamorfosis facilitaban que muchas de ellas pudieran alimentarse de leche - materna o de ubres del ganado -, y, en el caso de las brujas vampiras, beber la sangre de sus víctimas. 

La autora desarrolla su labor divulgativa a través de una serie de interesantes capítulos, repletos de anécdotas y casos reales, empleando para ello una prosa clara y amena. En el texto se incluyen también las fórmulas, ensalmos y oraciones mágicas utilizados por estas mujeres mágicas en sus curaciones, sortilegios y conjuros. Se describe además, con todo lujo de detalles, en qué consistían o cómo se desarrollaban los rituales sanatorios, mágicos o satánicos iniciados por cada una de ellas. Esta ingente información aparece siempre apoyada con una importante labor de documentación previa y con impagables testimonios orales de testigos presenciales y de "embrujados" extremeños, complementada además con una adecuada selección de imágenes o fotos bastante esclarecedoras.

JOSEPH B MACGREGOR