sábado, 7 de julio de 2012

EL INVITADO DE DRÁCULA







OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Como se explica en el prefacio del libro (firmado por su mujer,  Florence Balcombe) y en la contraportada del mismo, El Invitado de Drácula reúne una selección de cuentos de terror o de temática sobrenatural que fueron publicados dos años después de la muerte de Bram Stoker, por expreso deseo del propio autor. 

El relato que da título a la recopilación - El invitado de Drácula - ha aparecido con frecuencia a modo de texto apócrifo en la mayor parte de las últimas ediciones en español publicadas de Drácula, la novela, ofrecida como introducción a la narración y sin conexión con el resto de la historia; por lo que para algunos fans del libro - como es mi caso - su lectura no resultará demasiado novedosa. Lo que sí me parece más interesante es la reunión de todos estos cuentos en un sólo volumen y tal como lo concibió el autor, ya que algunos de ellos han sido publicados anteriormente por otras editoriales o en colecciones de libros de terror de manera caprichosa y desordenada, como es el caso de LA CASA DEL JUEZ, EL INVITADO DE DRÁCULA o EL ENTIERRO DE LAS RATAS, aparecidas en forma de libros de relatos o adaptadas  al formato de cómic o novela gráfica.

De El INVITADO DE DRÁCULA (relato), cada destacar su condición de "escena eliminada por el director", es decir fue un texto concebido como primer capítulo de la novela pero que finalmente fue descartado por que resultaba demasiado largo. Contado en primera persona por un narrador anónimo, pero que bien podría ser Jonathan Harker, se nos describe su turbulenta y angustiosa travesía nocturna a través de un bosque tenebroso, a bordo de un carruaje, dirigido por un asustado y temeroso cochero alemán que no hace más que repetir que es muy peligroso seguir adelante porque es la Noche de Walpurgis. La historia tiene algunos puntos de contacto con el primer capítulo de Drácula, sobre todo por la presencia constante de los lobos y por el avance del carruaje a través de un paisaje inhóspito y amenazador; sin embargo, observamos también algunas notables diferencias: el cochero no es un sujeto misterioso y siniestro sino un hombre nervioso y cobarde, muy de carne y hueso; también el conflicto al que se enfrenta el protagonista es diferente, así como el desenlace de la historia. Sin desvelar demasiado, simplemente señalar que la conclusión del relato deja una puerta abierta a una continuación o a una segunda parte, por lo que no termina de funcionar como narración cerrada ya que no nos ofrece un final convincente, sino que te deja con ganas de más. 

Sin embargo, tanto El Invitado de Drácula como la mayor parte de los cuentos incluidos en la antología, funcionan perfectamente a la hora de describir situaciones de angustia o pánico a la que deben enfrentarse los personajes. Para ello, Bram Stoker los introduce  en escenarios o paisajes muy inquietantes, tenebrosos o asfixiantes (viejas mansiones abandonadas, pantanos, bosques, noches tormentosas, etc. ). De igual modo, da una enorme importancia a los  objetos (retratos, la cuerda de una campana, un hacha ensangrentada, un viejo reloj de pared, etc.) o a los animales (lobos y ratas principalmente y una espeluznante gata vengadora); aspectos que aportan una mayor tensión, suspense o angustia a las terroríficas situaciones vividas por estos. En ese sentido, resultan absolutamente magistrales La Casa del Juez, El entierro de las ratas (un precedente de La Matanza de Texas o Las Colinas tienen ojos, aunque lógicamente menos gore), La Squaw (con ecos de El Gato Negro de Poe) o Las arenas de Croocken

No todos los cuentos pueden ser calificados como puramente de terror, sino que la mayoría se nos ofrecen como historias dramáticas o humorísticas a las que se les da una solución o respuesta de tipo sobrenatural. En ese sentido, algunos de ellos adoptan la forma de cuento moral, ya que los protagonistas realizan un acto reprobable y finalmente reciben su castigo: como producto del vaticinio de una gitana (La profecía de la gitana), mediante una pesadilla obsesiva y terrible que se repite todas las noches (El sueño de las manos ensangrentadas), por la acción de las "misteriosas" fuerzas de la naturaleza o como resultado del ataque de animales furiosos, hambrientos o diabólicos.

JOSEPH B MACGREGOR


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