sábado, 8 de febrero de 2014

INFIERNO DE NEÓN de J.R. Barat


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR



Infierno de Neón” de Juan Ramón Barat resultó galardonado con el XVII Premio Ciudad De Salamanca 2013, premio merecido desde mi punto de vista ya que se trata de una historia sólida, en líneas generales bien desarrollada y que no decae en interés.


Aunque Barat ha cultivado otros géneros literarios como la poesía, el teatro o novelas de diferentes temáticas o estilos, en esta ocasión aborda una narración de género negro o policial con bastante oficio y buen hacer, en la que el entretenimiento o el suspense no están reñidos con la denuncia social. “Infierno de Neón” se ocupa de un penoso asunto que desgraciadamente está a la orden del día: mafias internacionales que traen engañadas a jóvenes con profundas carencias vitales y económicas en sus países de origen, con la promesa de un falso trabajo y que obligan a prostituirse para devolver el dinero “prestado” por dicha organización.

Para ello, el autor nos ofrece una entretenida trama protagonizada por Matías Vidal, profesor de filosofía en crisis personal y sentimental, que es testigo presencial del asesinato de dos de estas prostitutas a manos de unos matones. A partir de ese momento, la vida de Matías se encuentra en peligro ya que estos asesinos lo buscarán para matarlo.

Barat demuestra una especial pericia en la descripción y narración de los sucesos de acción, de suspense o de violencia, que se nos muestran muy bien desarrollados y explicados. Crímenes y todo tipo de situaciones violentas o agresivas o humillantes para la mujer (abusos sexuales, violaciones...) aparecen expuestos en toda su crudeza, sin escatimar agresividad o truculencia hasta extremos tremendamente bizarros, desagradables o repulsivos.



De igual modo, los personajes principales resultan simpáticos, interesantes, bien trazados, con una historia detrás. Con respecto a los secundarios, el dibujo resulta algo más tópico o más superficial, aunque cumplen con su labor de manera eficaz y convincente. Además, la ambientación de la historia en tierras almerienses y murcianas dota a la historia de una gran verosimilitud y realismo. 

A la novela lo único que se le puede achacar es que se queda detenida bastante rato en el planteamiento inicial, e incluso se nos antoja un tanto apagada por el resto de sub-tramas que salpican la narración y que resultan, desde mi punto de vista, mucho más interesantes.

Así, esta trama central se entremezcla con varias subtramas que con frecuencia adquieren un mayor protagonismo que la anécdota alrededor de la cuál gira toda la narración: la lucha de Vidal por escapar y sobrevivir a la amenaza de sus perseguidores. Junto a ésta planteamiento inicial, aparece una primera subtrama, que poco a poco va adquiriendo una mayor preponderancia e interés. Ésta tiene que ver con la investigación que hace del caso el inspector Corrales sobre el asesinato de las dos prostitutas sudamericanas. Es interesante tanto por el desarrollo de la investigación en sí como por el personaje de Corrales, quizá el mejor dibujado y el más atractivo para el lector por su carácter tan peculiar y por sus excelentes dotes detectivescas. Además, sabe que Vidal está en peligro por lo que intentará protegerle, dar con el paradero de los sicarios y ya de paso conseguir desmantelar toda la organización. Sin embargo, parece que desde su propia Jefatura, un "topo" (o varios) se está encargando de boicotear su trabajo.

Paralelamente y relacionado directamente con lo anterior, se nos cuenta también las circunstancias de estos matones en su infructuoso empeño de eliminar a Vidal. De ese modo, vamos conociendo el funcionamiento de estas Mafias Internacionales, partiendo de los niveles más inferiores hasta los superiores, estos últimos integrados por multimillonarios "capos"; hombres poderosos, amorales y sin ningún tipo escrúpulo, que no dudan en iniciar todo tipo de negocios oscuros o sucios, sin importarles poner en juego la vida o el honor de seres humanos sí con ello pueden aumentar sus beneficios.



Mientras que todas estas subtramas sí parecen avanzar de manera progresiva, equilibrada y adecuada, la agitada odisea del profesor de filosofía da la impresión de justo lo contrario: de un cierto parón narrativo. Desde mi punto de vista, el asunto tarda en arrancar demasiado tiempo, concretamente hasta la página 145 aproximadamente, momento en el cuál el personaje abandona su pasividad inicial y decide actuar e implicarse más en la historia.



"Infierno de Neón" queda adscripta por derecho propio al género negro que se cultiva en la actualidad por gran cantidad de autores, en el que se combina un argumento policial o criminal con la denuncia de algún tipo de problema social de gran envergadura, en este caso: la trata de blancas o la explotación sexual.





JOSEPH B MACGREGOR

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