domingo, 1 de mayo de 2016

AMORFOSIS de Ángela Sayago Martínez



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

La ilustración que se muestra en la portada de Amorfosis (Ediciones Oblicuas, enero de 2016), firmada por Adolfo Arauz, nos da algunas pistas sobre la naturaleza de este extraordinario poemario de la joven poetisa, nacida Zafra pero afincada en Madrid, Ángela Sayago Martínez. En ella, observamos el retrato deformado de una mujer, presumiblemente joven, de ojos grandes y tristes, con el torso desnudo y el corazón a flor de piel. Y eso es Amorfosis, ni más ni menos: una colección de poemas que funcionan como pequeños trozos de un espejo roto, en lo que la autora refleja sentimientos, sensaciones, reflexiones e inquietudes, en una suerte de autobiografía emocional en la que se nos muestra, como la mujer del retrato, sin armaduras ni corazas, despojada de artificios y maquillajes, con el corazón al descubierto.



Sin embargo, semejante condición, es decir el hecho de que quien firma los textos, refleje sus sentimientos en el papel, no implica necesariamente que éstos puedan considerarse poemas o al autor, un poeta. Para eso es imprescindible además que éste consiga a través de sus versos que sensaciones tan exclusivas y personales transciendan de lo particular a lo universal; que el lector se sienta identificado y conmovido por lo que el poeta transmite en sus poemas; prueba que Ängela Sayago supera con nota alta.




No sólo nos ofrece una colección de poemas, que destilan autenticidad por los cuatro costados, sino que además denotan una cuidadosa elaboración; estos no surgen de la mera improvisación. Consigue así, imágenes de una belleza estética arrebatadora, de impactante profundidad en las que la poetisa vomita, en una suerte de diario emocional, todo lo que guarda en su interior: tristeza, soledad, ausencia del amor, monotonía, nihilismo, pero también sentimientos apasionados, en los que la muerte y la vida bailan una danza macabra que no parece tener fin. 





Poemas oscuros, de una mujer introvertida, que se mueve en un escenario en los que abundan las sombras, con un rico mundo interior, pero cuya experiencia vital se basa en una constante búsqueda de sí misma y del Otro; versos simbólicos en los que combina metáforas de innegable fuerza, pero que también transmiten secretismo y misterio, que los convierte en aún más hermosos y auténticos. 

En definitiva, una experiencia única y enriquecedora, que no deja indiferente.






JOSEPH B MACGREGOR

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