miércoles, 25 de marzo de 2015

SEPTIMIO DE ILÍBERIS de Jorge Fernández Bustos



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR



"Septimio de ILíberis" es el resultado de un escrupuloso cuidado por la forma y estética del texto en el que cada palabra está expresamente escogida; ardua labor la de Jorge Fernández Bustos, teniendo en cuenta además que la historia se ubica en la España / Andalucía Visigoda, durante el periodo en que el arrianismo y el cristianismo pugnaban por conseguir un papel preponderante envla Península Ibérica como única religión. Cercano estaba la celebración del III Concilio de Toledo en el cuál se reconocería al cristianismo como única religión verdadera. Semejante escenario histórico, invita al autor a optar por utilizar palabras y un tipo de narrativa, intencionadamente rebuscada, acordes con la época en la que ambienta la narración, con resultados más que sobresalientes, sin parecer por ello pedante ni demasiado denso. Sí es cierto que nos enfrentamos con un texto de lectura lenta y atenta pero que sin embargo resulta entretenido y sumamente motivador.





Aunque hay un especial interés por reflejar la época de la España / Andalucía visigoda (escenarios, usos y costumbres, acontecimientos y personajes históricos) lo cierto que se nos ofrece una novela de género histórico bastante peculiar, a la que semejante calificativo se le queda bastante estrecho ya que también hay lugar para la fantasía, la magia, lo surreal y absurdo, el humor, lo increíble y lo asombroso. Podríamos hablar entonces de una suerte de Realismo Mágico, pero no al estilo de García Márquez sino que más bien nos evoca la célebre Trilogía "Nuestros antepasados", creada por Italo Calvino, compuesta por "El barón Rampante", "El Vizconde Demediado" y "El Caballero Inexistente", fábulas maravillosas con las que "Septimio de ILíberis" posee más de un punto en común: el protagonista de la historia es un joven que, por una serie de circunstancias, se ve obligado a cargar con su propia cabeza, desprendida de su cuerpo, en compañía de personajes más que peculiares, a través de una peregrinación hacia ninguna parte de Sur a Norte de Hispania, a través de la Vía de la Plata, en un periodo histórico concreto. Finalmente, sus pasos le llevaran a ser testigo de la celebración del III Concilio de Toledo en compañía de Serenus, un monje filósofo, interesado por la Teología.




El personaje de Septimio, protagonista de la historia, me pareció realmente muy conseguido, provocando enseguida la complicidad y simpatía en el lector. Por su nobleza e ingenuidad nos evoca al "Cándido" de Voltaire, no sólo por su carácter de optimismo infatigable sino también por lo surrealistas y absurdas peripecias de las que es testigo o protagoniza.



Lo mágico y surreal acontece desde los primeros capítulos, centrados en narrar y describir las peripecias de la peculiar familia de Septimio y se desarrolla a través de la peregrinación de Septimio por la Vía de la Plata, a lo largo de la cual tanto éste como sus compañeros de fatiga protagonizaran acontecimientos de estas características. La lectura por tanto resulta en líneas generales bastante entretenida y a la vez profundamente clarificadora sobre el periodo histórico en el cuál se ubica la acción. Posee por tanto las cualidades de una buena novela histórica – la divulgación de una serie de personajes y hechos históricos concretos, así como los usos y costumbres de la época en cuestión – y por otro de la literatura fantástica. Semejante mezcolanza se produce sin que se noten las costuras, con el equilibrio perfecto y sin que chirrie ni salidas de tono. El sentido del humor con el que autor narra la novela es otra de los aspectos que convierten a "Septimio de ILíberis" en un libro de lectura amena y muy placentera.





JOSEPH B MACGREGOR

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