viernes, 13 de septiembre de 2013

NOLI ME TANGERE de José Rizal





Este libro que tiene el lector en sus manos le ha costado la vida a su autor, José Rizal, que fue fusilado por los españoles en Filipinas en 1896. Se trata de una novela profundamente anticlerical que refleja con dramatismo pero también con humor e ironía la vida provinciana y opresiva de aquella colonia en el pasado siglo XIX. Apenas dos años después de la ejecución de Rizal, España perdería sus posesiones de ultramar. El joven heredero filipino Crisóstomo Ibarra, regresa al archipiélago tras unos años de formación en Europa, habiendo pasado algún tiempo en Suiza y en España. La muerte de su padre en la cárcel y las circunstancias de su entierro despertarán en el hijo un sentimiento de odio hacia el omnipotente padre Damián que acabarán por acarrear su perdición. Una historia sorprendentemente parecida a la del propio Rizal.

El héroe nacional filipino José Rizal nació en Calambá en 1861 en el seno de una familia ilustrada. Estudió en los jesuitas de Manila y a continuación Filosofía y Letras en la Universidad de Santo Tomás, de la misma capital. Cuando su madre comienza a perder la vista toma la decisión de estudiar también oftalmología, licenciándose en Madrid. Tras unos meses en París, se establece en Alemania, donde ejerce la medicina ocular. En ese país publica en el año 1886 "Noli me tangere", que es inmediatamente prohibida en Filipinas. En 1888 regresa Rizal al archipiélago con algunos ejemplares de la novela prohibida. En años sucesivos vive en Japón, España y Bélgica, y en 1892 regresa a su patria desde donde es exiliado a Mindanao. Tras vinculársele al movimiento independentista Katipunan en un juicio injusto, fue ejecutado el 30 de diciembre de 1896. En capilla, se casa con la joven belga Josephine Braecken y concluye su poema “Mi último adiós”.

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

En "Noli Me Tangere", el filipino José Rizal realiza una profunda y atinada disección de un microcosmos social dominado por la hipocresía, el racismo, la superstición religiosa y la desigualdad social. Aunque el joven Crisóstomo Ibarra adquiere un protagonismo estelar en la historia, lo cierto es que podíamos considerar a "Noli Me Tangere" como una novela coral en la que los usos y costumbres de una pequeña localidad filipina finisecular evidencian una importancia trascendental a lo largo de la narración.

En todo momento, está muy presente el eterno conflicto entre progreso y tradición. Ibarra piensa que gracias al progreso y la innovación se conseguirá una sociedad mejor y más justa. De igual modo, defiende la idea de que apoyando y fomentando la educación y la cultura, se formarán personas capaces de transformar el mundo y acabar con las desigualdades sociales. Por el contrario, la burguesía y el clero representan todo lo contrario: el inmovilismo, el culto a la apariencia y el esnobismo, la superstición y el dogma o el desprecio absoluto por el desarrollo del pensamiento o la reflexión.

En ese sentido, la novela me recuerda a "La Regenta" de Leopoldo Alas Clarín, no sólo porque el escenario en el cuál se desarrolla la acción argumental se me antoja como una suerte de Vetusta filipina, sino por la especial maestría que demuestra el autor a la hora de caricaturizar o satirizar a algunos personajes. Como sucedía en la Vetusta de Ana Ozores, el clero se evidencia como el Primer Poder local hasta el punto de que sus opiniones o decisiones podían invalidar acuerdos tomados en la alcaldía. También eran capaces de ensuciar la reputación de aquel que no era de su agrado mediante la excomunión y la vejación pública, tal y como le sucede a Ibarra en un segmento de la novela. En definitiva, la presencia de los personajes eclesiásticos resulta fundamental a lo largo de la narración que se presentan - en especial el Padre Dámaso .  como  auténticos "Amos de Títeres", capaces de mover todos los hilos para que las cosas sucedan como ellos desean, sin tener en cuenta los sentimientos o el perjuicio que sus turbios manejos pueden ocasionar en los implicados (Ibarra y María Clara). Existe también una turbia relación sentimental entre el Padre Dámaso y María Clara pero que no adquiere la profundidad psicológica de la mantenida por Fermín de Pas y Ana Ozores.

Con respecto al estilo narrativo, Rizal aparece como un escritor descriptivo, hábil entomólogo, eficaz satírico, escrupuloso diseccionador de una realidad social injusta e inhumana que conocía de cerca y que sufrió en sus propias carnes. Sin embargo, esgrime un estilo que visto ahora resulta algo arcaico y barroco, con caídas y subidas en cuanto a ritmo e interés. Se implica en lo que cuenta y en los temas que aborda o denuncia pero, desde mi punto de vista, describe con cierto distanciamiento y frialdad, por lo que con frecuencia me resultó bastante complicado empatizar con los personajes o llegar a conmoverme o emocionarme cuando la situación o el conflicto así lo requería.

JOSEPH B MACGREGOR

2 comentarios:

  1. Hola Josephb,
    como siempre, estupenda reseña. Hay tantos libros que leer, que creo que las reseñas además de orientarnos un poco acerca de los libros y descubrir cuáles nos pueden interesar más o menos, también son una buena fuente para abarcar un poco más de lo que la vida lectora nos permite. Conocer libros que igual no vamos a leer pero tener al menos un ligero acercamiento a ellos. Me alegra como siempre leerte, y en este caso, aunque el libro parece interesante, el que no sintieses empatía por esos personajes hace que lo guarde como referencia. Daré prioridad eso sí a La Regenta, pendiente desde no sabe cuánto tiempo. Un abrazo,
    Patricia

    ResponderEliminar
  2. Hola Patricia!
    Me alegro que la lectura de mis reseñas te provoquen todas esas reflexiones tan bonitas e interesantes.

    Aparte de no empatizar con los personajes, no me gustó demasiado el estilo arcaico con que la historia estaba contada.

    Me gustan tus visitas y me hacen mucha ilusión siempre.

    Un abrazo

    ResponderEliminar