viernes, 8 de julio de 2016

COLECCIÓN "CLÁSICOS HISPÁNICOS" de Editorial Anaya



OPINIÓN DE JOSEPH B MAGREGOR

<<Editorial Anaya>> ha publicado el pasado mes de mayo los cuatro primeros títulos de la nueva colección “Clásicos Hispánicos”, dirigida estudiantes de Secundaria y Bachillerato. La colección incluye los textos más celebrados de la Literatura Clásica Española, firmados por los más importantes autores, desde la Edad Media hasta el siglo XX. Así, en esta primera entrega nos ofrece “Rimas y Leyendas” de Gustavo Adolfo Bécquer, “Don Quijote de la Mancha” de Miguel Cervantes, “Antología de relatos fantásticos españoles” de varios autores y “Lazarillo de Tormes” de autor anónimo. Para ello, se ofrecen textos originales, no resumidos (excepto el libro dedicado a “Don Quijote de la Mancha” en el que se recopilan los mejores textos de la obra) ni adaptados al lenguaje adolescente.
Por lo tanto, la colección “Clásicos Hispánicos” resulta una propuesta, como menos, bastante sugerente y muy útil para el lector adolescente, tal y como están diseñadas y estructuradas las diferentes secciones en las que se divide cada libro. Cada uno de ellos, viene complementado por un excelente material de apoyo para una mejor comprensión de la obra por parte del estudiante: extensa y clarificadora introducción de autor y obra, notas a pie de página, análisis del texto y del autor (estructura, personajes, temática…), y actividades para fomentar su comprensión lectora y expresión escrita. 
Importante colección, desde mi punto de vista, ya que intenta acercar a nuestros clásicos a los jóvenes; cuestión en la que familias, docentes y lectores adultos no terminan nunca de ponerse de acuerdo; objeto siempre de polémica: ¿Deben leer los estudiantes estos textos o plantear mejor unas listas de lecturas más acorde con sus inquietudes, problemáticas y/o gustos personales? En mi opinión, sí lo que se quiere es fomentar la lectura en los jóvenes supongo que es más aconsejable la segunda opción. Sin embargo, tampoco estoy de acuerdo con esa demonización de nuestros clásicos, que parece estar de moda hoy en día, y que se obvien, se tachen de las listas de lectura o simplemente no se conozcan. Pienso que muchos de ellos actualmente todavía nos pueden alumbrar y decir muchas cosas importantes o interesantes, que nunca pasarán de moda.


En el caso del "Lazarillo de Tormes", en una más que clarificadora edición a cargo de Lourdes Yagüe Olmos, me parece un libro de estructura algo desconcertante. Alterna capítulos repletos de momentos divertidísimos, bastante entretenidos también (sobre todo los que narran las aventuras de Lázaro con el ciego, el clérigo, el hidalgo-escudero o el buldero), con otros de nulo impacto emocional debido a que son demasiado escuetos. En este sentido, no es difícil percibir el extraño contraste que se produce al descubrir en algunos de ellos una innegable capacidad para crear situaciones de alto calado tragicómico (el engaño de las culebras o el equívoco de “la casa lóbrega y obscura”)  y la escasa entidad dramática de otros, cuyo hilo narrativo se basa en una simple anécdota, despachada deprisa, sin detenerse tampoco en dar demasiadas explicaciones (cuando hace referencia a sus otros amos: el fraile de la Merced, el capellán, el maestro de hacer panderos o el alguacil).
De todos modos, esto no quiere decir que la novela en cuestión no me guste. Al contrario: se trata de uno de mis “clásicos” favoritos. De hecho, esa sensación de estar leyendo una obra imperfecta, bastante irregular narrativamente hablando,  es una de las características que más me motivan, ya que me permite dejar volar la imaginación acerca de cómo pudo ser esa Historia No Contada. No olvidemos que la narración de los acontecimientos vividos por el lazarillo se produce siempre desde la evocación personal de Lázaro adulto. Y como sucede en la mayor parte de las autobiografías es posible que éste omita con premeditación aquellos sucesos de su vida que puedan perjudicar su imagen o que le parezca de mal gusto o escabrosos. 
De igual modo, es posible que Lázaro realce aquellas anécdotas que piensa que pueden favorecerle (su astucia para engañar al clérigo cuando le roba el pan del arcón), que mienta según le convenga (sobre el modo de ser de sus amos, posiblemente) o que intente en la medida de lo posible justificar lo injustificable (esos “cuernos”  tolerados) de tal modo que siempre pueda salir bien parado. En definitiva: el tema del honor salvaguardado qué tan frecuente era en los autores de la época. 
Pero nada de esto tendría la menor importancia si no fuera porque además se trata de una novela divertida, fresca, con momentos sumamente entretenidos, con un sentido del ritmo impresionante, con una  evidente capacidad para el hiper-realismo en el dibujo de personajes y ambientes que la convierte en un texto moderno o vanguardista (no sólo en su época sino también en el siglo XXI) y con la que siempre resulta tremendamente placentero reencontrarse.



En lo que se refiere a las "Rimas y Leyendas" de Gustavo Adolfo Bécquer, edición a cargo de Juan Carlos Fernández Serrato, opino que en el caso de las "Rimas", no hay mejor manera que introducir a los jóvenes en la poesía, ya que los versos de Bécquer son concisos y claros, fáciles de entender y asimilar. Por otro lado, existen un enorme porcentaje de lectores adolescentes aficionados a la novela romántica, por lo que las "Rimas" de Bécquer se centran en el amor no correspondido, la ilusión de estar enamorado, el amor platónico... 
Es cierto que en ellas se abordan además otros temas como la fugacidad de la vida, la muerte, el paso del tiempo, la nostalgia... pero en general, el sentimiento amoroso es el que está más presente o más abunda en sus poemas.
Con respecto a las "Leyendas", resulta del todo injusto que autores como Poe, Lovecraft y Hoffman sean reconocidos como Maestros o referentes indiscutibles e indispensables del cuento de terror, y, sin embargo, los relatos de Bécquer no sean tan valorados o reivindicados, ni siquiera tan conocidos. Leyendas como las tres incluidas en el libro - "Los ojos verdes", "El miserere" y "Maese Pérez el organista" - demuestran lo bien que se manejaba el escritor sevillano en el género de terror - sobre todo a la hora de introducir el suspense en la narración y la creación de atmósferas angustiosas- y pueden resultan todavía enormemente motivadoras e interesantes para el lector adolescente de hoy en día. 



Impagable la selección realizada por Marina P. Aranda en la "Antología de Relatos Fantásticos", que incluye a autores de todas las épocas y corrientes literarias, desde la Edad Media hasta finales del siglo XX; desde el Infante Don Juan Manuel hasta Miguel Delibes o José María Merino. Al igual que sucede con las "Leyendas" de Bécquer, esta edición viene a reivindicar una serie de cuentos o fragmentos de obras de un género, en teoría poco cultivado en nuestro país. De este modo, salen a luz autores que cultivaron el género fantástico y otros que lo abordaron de pasada o en escasas ocasiones. La selección, en ese sentido, resulta excelente y muy clarificadora y pienso que puede resultar igual de estimulante para el lector adolescente.





Por último, Ramón F. Llorens García y Sara Fernández Tarí, nos ofrecen una antología de aquellos capítulos de "Don Quijote De La Mancha" de Miguel de Cervantes que consideran más  representativos e interesantes de la obra en cuestión. Desde mi punto de vista, la obra magna de Cervantes mezcla humor con sabiduría, parodia con aventuras, historias dentro de historias, y sobre todo un especial ingenio por parte del autor para reunir tal cantidad de personajes, sin que ninguno resulte plano o superficial, sino de carne y hueso, con entidad. 
Incluso, hoy en día la obra puede verse con un precedente de un género cinematográfico tan explotado por los norteamericanos como el de las <<Buddy Movies>>, films protagonizados por una pareja antagónica, obligada a compartir una ruta común.  
Esta magnífica edición permite que los adolescentes descubran un texto que, pese a los siglos transcurridos, no resulta caduco ni pasado de moda; la España actual todavía tiene muchos puntos de coincidencia con la de Cervantes. En mi opinión, abramos por donde abramos "EL Quijote" siempre tiene algo que decirnos, que nos invita a la reflexión pero también a lo lúdico. 

JOSEPH B MACGREGOR

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