jueves, 21 de abril de 2016

JACQUES TOURNEUR de Rubén Higueras Flores


Opinión de Joseph B Macgregor

En este ensayo crítico sobre la interesante y siempre reivindicable obra del realizador Jacques Tourneur, firmado por Rubén Higueras Flores, y publicado por Cátedra en su colección <<Signo e imagen /Creadores>>, el autor nos ofrece un enfoque original y diferente al que han abordado otros críticos. Hasta ahora, se ha valorado a Tourneur precisamente por su magistral capacidad para crear verdaderas obras maestras con un presupuesto paupérrimo, afirmación que no entra en contradicción con lo expuesto por el autor, pero que sí le parece poco equivoca o incompleta. De hecho, tal consideración es acertada en el caso de los tres films fantásticos para la RKO de serie B, que realizó bajo el auspicio y colaboración del genial productor Val Lewton; hablamos por supuesto de la trilogía formada por La Mujer Pantera (Cat People,1942), I Walked With A Zombie (1943) y El hombre Leopardo (The Leopard Man); tres clásicos indiscutibles del cine fantástico, que demuestran lo que su puede hacer cuando hay ingenio con un presupuesto más que escaso.



Sin embargo, otros films como “Retorno al pasado (Out of the Past, 1947)  o Berlín Express (Berlín Express, 1948)  son considerados por muchos especialistas como obras cumbres de la Serie-B, cuando por ejemplo al parecer la primera de ellas costó aproximadamente setecientos mil dólares de la época, sin que pueda ser considerada una superproducción  si contó con un presupuesto más que aceptable; en el caso de la segunda, se trata de un film cuya producción duró más de cuatro meses y que se rodó en diferentes ciudades como Frankfurt, Berlín o París, algo que tiene poco que ver con esos films baratos, rodados en pocos escenarios (aprovechando incluso el de otras películas de mayor presupuesto) y en pocas semanas que caracteriza al cine B.



Tres son las razones que describe Higueras Flores para explicar semejante confusión: en primer lugar, el estudio incompleto o fragmentario de su cinematografía, centrando en analizar tan solo aquellas obras más destacadas o celebres, que pertenecen al cine Bis;  por otro lado, el indudable interés que ha ejercido siempre para la crítica su trilogía fantástica y otros films del mismo género como La Noche Del Demonio (Night of Demon) por encima de otras películas menos vistas o casi desconocidas, que sí son producciones de mayor presupuesto; y por último y no menos importante: el estilo sobrio y depurado de Tourneur, basado en la elipsis y en la narración fuera de campo; es decir, la economía narrativa con la que Tourneur enfoca sus historias se tiende a confundir con falta de presupuesto o de medios, cuando en realidad nos enfrentamos con un realizador que intenta contar sus películas sin redundancias, al que le gusta ir directo al grano, hasta tal punto que en sus películas no falta un plano ni sobra secuencia alguna.



 Esta aparente simpleza estética y eficacia narrativa, heredada de su periodo junto a Val Lewton en producciones de escasos medios de la RKO, se traduce en un estilo poético, basado en la sugerencia, o lo que es lo mismo: en el suspense creado por aquello que sucede fuera de campo, entre sombras o provocado por efectos sonoros. De igual modo, en sus films se produce siempre un conflicto en el que se enfrentan u oponen dos conceptos o dos miradas diferentes que entran en contradicción y que funcionan por contraste: lo científico contra lo sobrenatural, el racionalismo contra superstición, lo humano contra lo salvaje o animal, la medicina contra el vudú, el materialismo contra el ocultismo, la individualidad contra la comunidad, lo legal contra lo ilegal, la cordura contra la locura, lo masculino contra lo femenino; es decir una narrativa basada en la ambigüedad, eje central alrededor del cual gira la trama de la mayoría de sus films.



Semejante dualidad conceptual o temática se ve reflejada en el protagonismo de unos seres obsesionados e introvertidos; valientes o turbios; con una profunda lucha interior; ya sean hombres de ciencia o sujetos que se enfrentan a la legalidad, o mujeres activas, se tratan de seres oscuros y torturados. Muchos de ellos buscan evadirse de sus problemas con el alcohol, tal y como le sucedía al propio Tourneur en la vida real.


El cine de Jacques Tourneur es un cine exquisito, en el que cualquier detalle está cuidado a la perfección. Sonido, luz y color conforman un tono armónico que, con frecuencia, son reflejo de la psicología del personaje, de sus miedos y temores, situaciones de angustia o lucha interior. Estos recursos se conjugan también para crear la incertidumbre en el espectador y, sobre todo, para conseguir que éste participe de manera activa en la trama, y añada todo aquello que se le oculta o sugiere a lo largo del metraje de la película. Así, debe ser el espectador quien debe de llenar los huecos de la historia, aquello que no se puede contar o sucede más allá de lo que se le muestra, lo que convierte a Tourneur en un director profundamente moderno y original, que rompe con el estilo clásico Hollywoodense de contar las cosas.


Interesante e inestimable estudio el de Higueras Flores, que añade además un profundo y extenso análisis de cada una de las películas de la filmografía de Jacques Tourneur– desde lo cortos realizados en Francia en 1931 hasta su último film, La Ciudad Sumergida (The City Under The Sea, 1956).


JOSEPH B MACGREGOR

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