viernes, 25 de diciembre de 2015

ÚLTIMAS PALABRAS DE YUKIO MISHIMA de T. Furubayashi & H. Kobayashi



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

ÚLTIMAS PALABRAS DE YUKIO MISHIMA recoge dos entrevistas realizadas por dos de los más reputados críticos literarios de Japón de la época (finales de los 60/ principios de los 70), Hideo Kobayashi y Takashi Furubayashi, al escritor y dramaturgo Yukio Mishima, personaje controvertido y polémico no sólo por su extensa obra literaria sino también por sus ideas ultranacionalistas y radicales.

Mishima propugnaba un retorno al Japón Tradicional sustentado por una suerte de militarismo nacionalista, gobernado, como antaño, por un Emperador absolutista; se declaraba opuesto a la progresiva occidentalización sufrida por su país tras la posguerra (1945-1955), manifestada en la instauración de la Democracia y el auge creciente del Capitalismo. Sus convicciones no eran solo teóricas sino que las llevó a la práctica con el ascetismo y autodiscilpina propia del samurai - se consideraba así mismo como un hombre de acción - y la creación de un grupo paramilitar llamado <<Sociedad del Escudo>> (en japonés Tate no kai), asociación no armada compuesta por universitarios seguidores del ideario ultranacionalista de Mishima. En 1970, el escritor, con el apoyo de tres de sus miembros, ocuparon el cuartel general de las Fuerzas de Autodefensa de Japón en Tokio, y tras un discurso a los oficiales desde el balcón, practicaría el ritual del harakiri y se suicidaría con ayuda de sus colaboradores. 




La  entrevista de Hideo Kobayashi  se realizo en 1957- aunque curiosamente aparece la segunda en el libro -tras la publicación el año anterior de "El Pabellón de Oro" considerada por el entrevistador más como una oda poética que una novela al uso. Estaba inspirada en un suceso real: un pirómano prendió fuego al Pabellón de Oro de Kioto. En esta conversación, el entrevistador toma como punto de partida el libro de Mishima para tratar con éste diversos aspectos de la creación literaria: como la diferencia entre novela y oda poética, la belleza, las posibles influencias o evocaciones que provoca la lectura del libro en Kobayashi (Paul Valery, Dostoyevski, Balzac), la falta de descripción en la narrativa de Mishima, etc. Se trata por tanto de una entrevista en la que se evidencia una mayor complicidad entre entrevistador y entrevistado. 





Sin embargo, estas ÚLTIMAS PALABRAS DE YUKIO MISHIMA cobran mucho más sentido en la entrevista realizada por Takashi Furubayashi, ya que tuvo lugar días antes de su suicido ritual. Éste conocido crítico literario, se muestra durante la conversación opuesto a las ideas radicales de Mishima. Resulta la entrevista más extensa y más controvertida de las dos y en ella abordan temas diversos.

En primer lugar Mishima polemiza con Furubayashi, de manera amable y sin perder nunca la calma ni la sobriedad, sobre su ideario político y sus convicciones ultranacionalistas, a las que el entrevistador se oponía con contundencia. Para Mishima, la posguerra trajo consigo la degradación de la sociedad japonesa a través del auge del consumismo y el materialismo y, como consecuencia de lo anterior, la perdida de de las virtudes tradicionales como el honor o la familia. Sin embargo, para el entrevistador el final de la guerra supuso el fin de los gobiernos autoritarios y de la división en clases sociales; trajo consigo además la democratización del país a través de una Constitución, el aumento de las libertades civiles (la libertad de expresión, por ejemplo) y la promulgación de una necesaria y oportuna Reforma AgrariaSin embargo, Mishima no cejaba ni un ápice en su idea de la instauración de un Japón Medieval, ya que consideraba que el país estaba siendo fagotizado por la occidentalización y el aumento creciente de nuevas libertades sociales y políticas.





Sin embargo, ambos no sólo abordan el tema de posguerra sí o no. Por ejemplo, con respecto a su concepto de la creación artística, Mishima específica y subraya aquellos aspectos que consideraba fundamentales en la creación literaria, belleza-erotismo-muerte, en contraposición con la narrativa clásica japonesa o europea en la que importaba más la trama o el conflicto. En ese sentido, la obra de Mishima se desvela como un reflejo fidedigno de su pensamiento o su concepción del arte. En ocasiones, partía de anécdotas o sucesos reales a los que remodelaba para dotarles de su propia perspectiva o estilo. Por último, para Mishima la literatura no era algo separado de su vida, sino que ésta se complementaba directamente con su ideario político o su vida ascética. Letras y armas formarían así un todo armónico. En ese sentido, Furubayashi se muestra como admirador de su obra, aunque sin desdeñar la crítica ni la admiración incondicional de un fanático.

También Furubayashi y Mishima abordan temas políticos-sociales de actualidad en aquellos momentos:  la guerra del Vietnam, los pilotos kamikaze (nada que ver como lo representaban en el cine japonés), el amor libre (con el que Mishima se muestra a favor pero con matices), el feminismo (en opinión de Mishima culpable de la degradación de la familia tradicional), las revueltas universitarias, etc. ; así como la opinión de Mishima sobre algunos temas literarios: el escritor ruso Solzhenitsyn, galardonado con el Nobel, la  pronta defunción de la novela (según Mishima), sus influencias literarias más marcadas (Bataille, Nietzche) o la decadencia del teatro tradicional por culpa de actores mal preparados o mediocres.





Pero lo que otorga realmente un interés adicional a esta entrevista reside en que se evidencia como claramente profética sobre su posterior inmolación. Mishima expresa algunas afirmaciones que podría hacer pensar que ya planeaba su muerte:

"A mi parecer, vivir sin hacer nada, envejecer lentamente, es una agonía, es desgarrarse el propio cuerpo. Todo esto me ha llevado a pensar que como artista que soy debo tomar una decisión". 

Más adelante confesará que se siente como una mesa a la que han desaparecido las cuatro patas o que está agotado.




En definitiva, un libro de entrevistas muy clarificador sobre la controvertida y turbulenta personalidad de Mishima, escritor-artista, fiel a sus convicciones. Ambas entrevistas se centran no sólo en el ámbito de la creación literaria, sino que también profundizan en su ideario político. Pero en donde adquieren verdadero interés es cuando Mishima describe su particular y radical concepto sobre la existencia humana en la que arte y vida aparecen como conceptos inseparables y que se retroalimentaban uno del otro, formando un todo armónico que lo convertía en un hombre de acción.

JOSEPH B MACGREGOR


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