domingo, 4 de enero de 2015

EL SÍNDROME DE MAMÁ OSA por Luz Bartivas


El síndrome de Mamá Osa
Por Joseph B Macgregor

En El síndrome de Mamá Osa, la autora, Luz Bartivas, realiza un amplio recorrido por la aventura de ser de madre: desde el embarazo hasta que los hijos comienzan el instituto y se alejan, en parte, de la protección de su Mamá Osa, o en cualquier caso, buscan más su independencia. 

La periodista Luz Bartivas 

Luz Bartivas, licenciada en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, ha publicado, entre su amplio currículo como periodista, durante diez años, variados y curradísimos artículos sobre el embarazo, parto, salud del bebé y psicología infantil en la revista Ser Padres. Además colabora y participa activamente en asociaciones de padres y madres y conoce muy bien el funcionamiento de los órganos de participación de las familias en la comunidad educativa. Así que El Síndrome de Mamá Osa vendría a ser como una especie de compendio de todos estos aspectos, ya  tratados en sus múltiples artículos, incluso en su blog personal, pero en los que Luz aporta su propia experiencia personal. Semejante perspectiva aporta un contenido autobiográfico y una personalidad al texto muy peculiar, lejos del denso manual de psicología infantil o de la aburrida erudición que a veces puede trasmitir un profesional en la materia.


Luz Bartivas con Elena Cortés, una de las prologuistas junto a Pepé Colubí del libro.

De este modo, Luz parte de su propia experiencia pero además de las personas que le rodean para describir a esta Mamá Osa cuyo principal instinto desde el embarazo es proteger a su bebé. A lo largo de los diferentes capítulos la periodista madrileña describe situaciones que se producen durante el embarazo, parto, nacimiento, primeros cuidados del bebé, llegada a la guardería, ingreso en un colegio de primaria para finalizar con el comienzo de la secundaria en un instituto. Muchos padres y madres se sentirán reconocidos /as en la mayoría de las anécdotas que Luz describe en su libro, y además aporta agudos consejos para madres primerizas (e incluso para las que ya lo son) en torno a temas del bebé y su posterior crecimiento y educación.


Lo que queda claro a lo largo del ensayo – que puede leerse también como una novela – es que sufrir el síndrome de mamá osa es prácticamente irremediable y no es malo proteger a tu hijo si se hace de manera adecuada. Por eso, Luz distingue entre las mamás osas normales (que educan a sus hijos, protegiéndolos pero sin que esto signifique que mi niño es el más bueno, el más guapo, el más listo… y nunca hace nada malo) y El Clan de Osas Cavernarias, cuyo radio de acción suele ubicarse alrededor de las vallas de los colegios, a la hora de entrada y salida de los críos (algunas incluso a la hora del recreo), o se agazapan en las asociaciones de Padres para manejarlas a su antojo y para su propio beneficio o ejecutan sus absurdas sugerencias a la hora de reunirse en grupo con el tutor/a de la clase en cuestión. En ese sentido, aunque no soy padre, sí que me he sentido bastante identificado como profesional de la enseñanza con esa descripción tan certera y afinada de estas Osas Cavernarias, de su modo de proceder y actuar, no sólo entre ellas o entre las que no consideran parte de su clan, sino con los maestros o miembros de la comunidad educativa. Lidiar con según que madres o padres resulta para el tutor/a en cuestión causa de nervios, angustias y hasta depresiones; labor muy difícil que no ésta del todo reconocida y nunca demasiado bien pagada. De hecho, en algunos colegios en lo que he ejercido mi labor como maestro, todos estábamos de acuerdo en que en muchos casos eran mucho peores las madres y padres que los propios alumnos /as.


En el libro Luz huye en todo momento de la  generalización; es decir ella aconseja que dar el pecho al bebé debe ser conveniente y apunta una serie de razones pero tampoco censura a la que opte por otro tipo de alimentación De igual modo, tampoco es un canto a la maternidad; la que deseé no tener un hijo por la razón que sea cuenta con todo el respeto y apoyo por parte de la autora. Otro ejemplo muy significativo lo encontramos cuando habla del funcionamiento del AMPA, describe a la perfección cuando un órgano como éste resulta eficaz y cuando no, pero no generaliza, no dice que todos funcionan mal. Otro aspecto muy positivo dentro del desarrollo del libro, que no dogmatiza en ningún momento.


Lo más característico de este libro de todos modos es el sentido del humor con el cuál la periodista expone las diversas anécdotas que jalonan el texto, siendo un libro de divulgación muy divertido, agradable de leer y en algunos momentos hasta emocionante, sobre todo en los últimos capítulos en los que el vástago comienza a abandonar la manada, situación en la que la propia autora no puede evitar trasmitir, desde mi punto de vista, una cierta tristeza.




JOSEPH B MACGREGOR

Nota: Todas las ilustraciones que aparecen en este artículo pertenecen al libro “El síndrome de mamá Osa”, y fueron realizadas por Marco Antonio Paraja.




1 comentario:

  1. ¡¡¡Una reseña muy bien escrita!!!
    Si ya tenía claro que me voy a regalar el libro, tras leerla, corro a comprarlo...
    Besicos!!!

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