viernes, 26 de diciembre de 2014

VERTEDERO de Manuel Barea


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Vertedero (I Premio Valencia de Novela Negra) es la primera novela de Manuel Barea y en ella une con suma habilidad la trama policíaca con el retrato social, asociado a la marginalidad y la delincuencia juvenil. La trama la protagonizan tres quinquis (El narrador, DDC  y el Lolo), de barrio pobre y marginal, acostumbrados a buscarse la vida rebuscando en contenedores o vertederos de basura, cuyo destino parece estar ligado para siempre a operar fuera de la ley, subsistiendo a base de dar el "palo" o siguiendo las ordenes de dos grandes traficantes del barrio, El Flaco y el Choco, que son los que manejan y dominan el contrabando de droga de la zona, enmarcada en la costa gaditana, cercana a Chipiona.




Vertedero es de la historia de una venganza, la del joven narrador de la historia, contra sus dos compañeros de faena (el DDC y el Lolo) y contra los narcotraficantes (El Flaco y El Choco), principales responsable de su estancia durante seis años en la cárcel, por culpa de un robo en un chalet mal planteado y resuelto, y en el que terminó siendo abandonado a su suerte por sus colegas; una venganza perfectamente orquestada y planeada ya desde la cárcel y que ejecutará a la perfección, sin ningún escrúpulo por su parte. 



Un tanto por ciento de la historia está narrada en primera persona por uno de ellos, mientras que otros capítulos se nos cuentan en tercera, y estos se nos ofrecen como piezas desordenadas de un puzzle, cuya trama el lector debe ir reconstruyendo, poco a poco, conforme avanza en la lectura de la novela. Así, Barea nos ofrece una historia narrada con constantes saltos en el tiempo, tanto hacia delante como hacia atrás. La trama se centra principalmente en tres sucesos esenciales: la preparación del golpe a un chalet y una sucursal de Bankia y la posterior salida de la cárcel del narrador y de El DDC, a la que se añade la  cruel venganza de un niño contra su "padre" (El Hombre Alto), el cuál maltrata a su madre y a él mismo. la  Estructurada en tres partes, la segunda de ella se ocupa de narrar además una peripecia en la que un sujeto al que denominan El Contacto frustra una operación orquestada por El Flaco, eliminando a todos los implicados en ella y apoderándose de una maleta con una importante suma de dinero. Esta historia, que parece en principio que no posee conexión alguna con el resto de los sucesos narrados, encontrará en el desenlace de la historia un sentido y un por qué. 



El protagonista es un sujeto que desea cambiar su suerte pero considera que está ligado a un barrio y a unas gentes y le resulta casi imposible dejar de ser quién es. La ejecución de su venganza no sólo es una cuestión personal, sino que va enfocada además como una forma de cambiar un poco las cosas no sólo para él sino para todo el barrio, que vive dominado por la omnipresencia de los dos narcotraficantes. Barea utiliza largos párrafos, al estilo Vargas Llosa, que avanzan por acumulación de oraciones subordinadas o separadas por comas, que intentan reflejar el pensamiento del narrador, y en los que evidencia una hermosa poética de lo sucio y marginal. Esto se traduce en una cuidada descripción de los distintos escenarios en los que se desarrolla la acción, trasmitiendo de manera excelente toda la podredumbre y miseria - que podemos respirar y sentir a lo largo de la lectura - en la que se mueven o sobreviven todos y cada uno de los personajes de la historia, desde los principales a los más secundarios.




JOSEPH B MACGREGOR

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