lunes, 11 de agosto de 2014

TIERRAS ROJAS de Joe Abercrombie


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Leer TIERRAS ROJAS de Joe Abercrombie me ha resultado una experiencia extraña que se traduce en un sentimiento contradictorio: por un lado, me ha gustado bastante pero por otro, no tanto. 




TIERRAS ROJAS se plantea como una historia de género épico, ubicada en una región imaginaria en la que se desarrolla una suerte de "Juego de Tronos"; sin embargo, la mayor parte de las situaciones y conflictos, así como personajes y escenarios aparecen como un continuo homenaje a las novelas o películas ambientadas en el Oeste Americano.  Así, Joe Abercrombie intenta reunir en una sola novela a Frodo con Clint Eastwood.



La caravana de Oregón

Todos los tópicos que hemos visto o leído en miles de historias del "Far-West" aparecen a lo largo de la trama: la fiebre del oro, las  peleas en las cantinas, la caravana de Oregón, el duelo, el pueblo enfangando en barro en continua construcción, los forajidos - que en la novela actúan como mercenarios de clara inspiración "shakesperiana,- y por supuesto las tribus de indios salvajes, que en esta ocasión reciben el nombre de "Fantasmas". Incluso hay una suerte de "Hombre Tranquilo" - el homenaje a John Ford está servido - escondido en el personaje de Lamb. Así, tanto los personajes principales como los secundarios adoptan usos y maneras de héroes épicos pero también del Oeste americano: Calamity Jane, Annie Oakley, Buffalo Bill, Wild Bill Hickock. Estos aparecen de manera más o menos velada a lo largo de la novela, incluso de manera satírica.

Annie Oakley


Con respecto, al estilo narrativo de Joe Abercrombie, éste sabe combinar con bastante pericia situaciones humorísticas e incluso un poco naif con otras mucho más bizarras y gorés, sobre todo en los momentos épicos (batallas, combates, duelos, etc.) en los que el autor no escatima detalles y se nos muestra excesivo pero eficaz. 

 Joe Abercrombie

Creo que el homenaje al "Far-West" resulta tan potente que termina apagando un poco lo épico, y lo es de un modo tan intenso que nunca tuve la sensación de estar leyendo una novela de fantasía épica sino una historia del Oeste. En ese sentido, el libro me gustó pero por otro no terminó de convencerme que la historia se desarrolle en un escenario imaginario en el que a veces se sustituye el Colt-45 por la espada o la daga. La experiencia me resultó estimulante en un tanto por ciento elevado (hasta que abandonan el pueblo) y un poco menos conforme la trama se acercaba al desenlace que, desde mi punto de vista, se dilata demasiado y no me pareció tan motivador.


JOSEPH B MACGREGOR


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