sábado, 24 de mayo de 2014

DOCTOR ZIBELIUS de Jesús Ferrero



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

En Doctor Zibelius, (VII Premio Logroño de Novela), Jesús Ferrero parte de un planteamiento a priori bastante interesante: el protagonista de la historia, Juan Sebastián Zibelius, experimenta con la posibilidad del trasplante de cerebro en seres humanos. Sucede que Ferrero posee una personalidad peculiar que refleja en todas sus creaciones y está impronta se evidencia como muy presente a lo largo de la narración, de tal modo que lo que principio se nos ofrece como una mezcla entre el documental de ficción y la novela de género fanta-científica, pronto se nos muestra como una excusa para que Ferrero los temas que siempre le han interesado o motivado. 



Sucede lo mismo en cine por ejemplo con Pedro Almodóvar: un film como "La piel que habito" - película que en mi opinión tiene bastantes puntos en común con esta novela- puede ser contando de muchas maneras, pero el realizador manchego opta, como de costumbre, por salpicar la trama con elementos que tienen que ver con sus obsesiones o con su particular o peculiar modo de entender las relaciones humanas, especialmente las que tienen que ver con la sexualidad o la identidad personal. 





En ese sentido, tanto "La piel que habito" como "Doctor Zibelius" utilizan tramas más propias del género de la ciencia-ficción o del terror para exponer su visión particular sobre una serie de asuntos que resultan una constante en la mayor parte de sus creaciones. Así tanto Ferrero como Almodóvar defienden la idea de que la sexualidad no es más que una forma como otra cualquiera que tenemos que relacionarnos, no necesariamente aparejada con los sentimientos o con la pasión. En la novela de Ferrero, se acude a los chimpancés y al modo que tienen que relacionarse sexualmente como ejemplo cercano que evidencia dicha teoría; al fin  y al cabo, no somos más que primates evolucionados. Los personajes de "Doctor Zibelius", aparte de experimentar o ser objeto de experimentación, mantienen relaciones sexuales con absoluta naturalidad y de este modo son también expuestas en la novela. Tan sólo el protagonista expresa una absoluta apatía ante el acto sexual.






La identidad personal es otro de los temas que están presentes tanto en la novela de Ferrero como el film de Almodóvar. En el caso del texto que nos ocupa, el doctor Zibelius se interesa también por la siguiente cuestión: ¿Cómo reaccionaria un cerebro de una persona injertado en el cuerpo de otra? Mientras que en "La piel que habito" se produce una transformación sexual, en la novela de Ferrero el paciente experimenta la extraña sensación de vivir con los sentidos y el cuerpo de otra persona, estableciendo además relaciones con los allegados de ésta (familia, amante, etc.); el vértigo es aún mayor ya que el intercambio se ha producido entre dos personajes del todo opuestos: mientras, el cerebro pertenece a un profesor, culto y educado, inteligente y con un alto sentido de la moral, el cuerpo es el de un mentiroso, embaucador y seductor de mujeres.Tanto el personaje de Elena Anaya como el paciente objeto del trasplante experimentan la sensación de vivir en otra piel diferente, con todas las trágicas consecuencias que semejante cambio lleva aparejado.



Otro aspecto que llama bastante la atención en "Doctor Zibelius" es la ambientación de la historia; un argumento más propio de una obra de H.G. Wells o de finales del siglo XIX, se desarrolla en los años 80; hasta prácticamente la mitad de la novela la acción sucede en París y posteriormente en el Madrid de Tierno Galván y de La Movida, aunque Ferrero no se mete a fondo en el asunto, sino que más bien lo aborda de pasada y más como un elemento curioso o exótico que en el fondo no tiene demasiada importancia en la historia.

Con respecto al estilo narrativo, Ferrero opta por una manera de contar las cosas clara y sencilla, eludiendo el barroquismo o la descripción minuciosa. En ese sentido, nos ofrece una novela que se lee bastante bien pero que con frecuencia se desvía del tema central para tratar otros asuntos de interés relativo, aunque el balance en líneas generales resulte bastante positivo.

JOSEPH B MACGREGOR

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