viernes, 18 de abril de 2014

EL LIBRO (de los 50 años) DE FORGES


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR


De entrañable puede calificarse este recorrido por la trayectoria como humorista gráfico de Antonio Fraguas “Forges” a través de 50 años de oficio, recogido en “El libro (de los 50 años) de Forges”, editado por Espasa recientemente a modo de homenaje a toda una carrera.


Mientras que la generación de mis padres o de mis abuelos, se pueden sentir más identificados con el humor de Mingote o Tono (o publicaciones como “La Codorniz”), para los que teníamos diez  o doce años cuando murió Franco, nombres como Forges, Manolo Summers, Chumy Chumez o El Perich (o revistas humorísticas y crítica social como “Hermano Lobo”) nos resultan mucho más cercanos por condición de cronistas de primera mano de los últimos años del franquismo así como de la transición y de consolidación democrática en nuestro país. 


A través de sus viñetas, genios como Forges expresaban su opinión sobre los acontecimientos más importantes de la realidad del momento, reflejando por ejemplo el desconcierto y desorientación del españolito medio o aspectos de la realidad laboral como el paro, el funcionariado, la liberación de la mujer o temas polémicos como el divorcio o el aborto. De igual modo, la nueva clase política eran con frecuencia objeto de crítica y mofa de estos humoristas, siendo Antonio Fraguas “Forges”, el más celebrado y aplaudido de todos ellos con diferencia, o en todo caso, el más completo en ese sentido ya que no se dejaba ningún tema por tratar con su ingenio acostumbrado (aunque la aportación de todos ellos no resulta para nada desdeñable).



Las inquietudes de Antonio Fraguas no se limitaron al ámbito de la publicación periodística o humorística, sino que creó además personajes irrepetibles e inimitables como sus “blasillos”, las ancianas vestidas de negro, Mariano (representante del españolito medio o del funcionario pertinaz) y Concha, así como expresiones propias que pronto se convirtieron de uso cotidiano. Abordó además la realización cinematográfica sin demasiado éxito con un par de pelis “Pais S.A.” y sobre todo la obra de culto “El bengador gusticiero y su pastelera madre” (así como suena). 




Los jóvenes de los 80 recordamos además con nostalgia aquellos fascículos coleccionables firmados por Forges en los que hacía un recorrido por la historia de España (“Historia de aquí”), el franquismo (“Los Forenta años”) o el Mundial 82 (“Con ustedes… Forges 82”). Entre sus últimas colaboraciones, sus ilustraciones para los libros “para torpes” editados por Anaya Multimedia S.A.



De este modo, este recorrido cronológico a través de las viñetas de Forges no resulta tan sólo una experiencia profundamente emotiva sino que nos sirve también para rememorar la historia democrática de nuestro país como una suerte de “Cuéntame…” rotulado en tinta.




El libro recoge desde sus primeros esbozos, en los que se evidencia la búsqueda de un estilo propio todavía no consolidado, pasando por sus trabajos para revistas como “Interviú” o “Diez minutos”, hasta los años más recientes como colaborador de “El País”, en los que comprobamos como sus viñetas siguen teniendo vigencia y resultan más eficaces y certeras que cualquier comentario firmado por un colaborador en su columna diaria.




 JOSEPH B MACGREGOR


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