miércoles, 11 de diciembre de 2013

INDY, UNA MOTO DE CUENTO de Celia Santos


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR


El tándem que tan buenos resultados consiguió con la publicación de El Faro de de los Corazones Extraviados (Toro Mítico, 2011) formado por Celia Santos (Texto) y Sonia Sanz (Ilustraciones) se vuelve a reunir para ofrecernos en esta ocasión un nuevo álbum ilustrado en el que la conjunción entre narración e imagen resulta impecable. 

En esta ocasión, Celia Santos nos ofrece una historia no tan sentimental como la anterior, aunque sí están presentes algunas sensaciones fácilmente reconocibles por todos. A partir de la narración de las peripecias de Indy, una vieja moto que permanece oxidada y olvidada en una tienda, se nos ofrecen algunas conclusiones tan discutibles como interesantes. Celia Santos opina que la juventud no es una cuestión de años sino que ésta depende de como se encuentre uno interiormente. En el caso de Indy, ha perdido cualquier tipo de motivación y se avergüenza de su estado; se encuentra en plena crisis existencial hasta que el "rescate" de un anciano motero que la pone a punto de nuevo le hace recuperar la fe en sí misma. 

Como ilustradora, Sonia Sanz realiza un trabajo en el que está presente la oscuridad y la luz como símbolos del momento "depresivo" que padece Indy durante la primera mitad de la historia por un lado y de la posterior recuperación final. En ese sentido, las primeras páginas ofrece imágenes oscuras y ocres mientras que las últimas resultan mucho más luminosas y menos claustrofóbicas, más positivas, tal y como corresponde al periodo de recuperación y renovación que está experimentando.

La conjunción final entre texto e imagen resulta espectacular, eficaz y sumamente emotiva, consiguiendo un álbum ilustrado de gran belleza y perfecto acabado, que pueden disfrutar tanto pequeños como adultos.

Sí piensas que la juventud no es un asunto de años o de edad sino que depende de la actitud y el modo en como encaremos la vida, éste es tu álbum y en caso de que pienses lo contrario, lo disfrutarás igualmente.

JOSEPH B MACGREGOR

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