martes, 13 de agosto de 2013

Donde El Silencio de Luisgé Martín




El autor: Luisgé Martín

Licenciado en Filología Hispánica y MBA. Ha publicado los libros de relatos Los oscuros (1990) y El alma del erizo (2002); y las novelas La dulce ira (1995), La muerte de Tadzio (2000, galardonada con el Premio Ramón Gómez de la Serna), Los amores confiados (2005), Las manos cortadas (2009), La mujer de sombra (2012) y La misma ciudad (2013). Obtuvo el Premio Antonio Machado de relatos en el 2009 y el Premio Vargas Llosa en 2012. Es un viajero incansable y colabora habitualmente en el suplemento de El País El Viajero.

"Donde el silencio" fue galardonada con el Premio Llanes de Viajes 2013

Dotado con 30.000 euros, se trata de un premio al libro de viajes por España que es único en su género en nuestro país. Los autores premiados en las convocatorias anteriores han sido Juan Eslava Galán, Ángela Vallvey, Gustavo Martín Garzo, Espido Freire, Ricardo Menéndez Salmón, Ángeles Caso y Montero Glez. El Premio Llanes de Viajes está patrocinado por el Ayuntamiento de Llanes y por Ámbito Cultural de El Corte Inglés.

Opinión de Joseph B Macgregor

Aunque no soy muy dado a destripar el argumento de los libros que reseño, en el caso de Donde El Silencio considero necesario realizar una breve sinopsis de este ensayo firmado por Luisgé Martín, ya que se parte de un planteamiento como mínimo curioso; a todas luces interesante, profundo y motivador. En el año 2008, el autor viaja a la selva del Amazonas (concretamente, a la ciudad de Iquitos), motivado por la lectura de un libro de Vargas Llosa. Durante el recorrido del río, Luisgé Martín contempla a unos pequeños indígenas jugando y una de las niñas, sonríe. La sonrisa de la cría provoca la siguiente reflexión en el escritor: "¿Cómo es posible que una niña de una tribu indígena, perdida en la mitad de la naturaleza, apartada de las comodidades más elementales y de la mayoría de los bienes de la civilización, pueda sentir alegría?" p.p. 204

Para intentar responder a esta pregunta, el autor inicia un viaje por el norte de España en busca de aldeas o pequeños pueblos de Castilla-León, Galicia y Asturias que están prácticamente abandonados "en busca del silencio",  y convive por unos días con una serie de personas que han optado por exiliarse de la sociedad de consumo o de la vida urbana. En su viaje, el escritor intenta comprender un tipo de vida diferente y que choca tremendamente con un mundo dominado por Internet, el consumismo y el ruido, pero sobre todo por la tristeza y la infelicidad. Esas personas han conseguido ser felices subsistiendo sólo con lo necesario; sin embargo, nosotros que los tenemos todo, no lo somos; vivimos en un continuo estado de insatisfacción, el primero de todos, el propio Luisgé Martín, tal y como confiesa en algunos pasajes del texto.

El viaje, por tanto, funciona en una doble perspectiva. En primer lugar, hay un viaje exterior y físico, el más evidente y palpable por el lector, que nos regala momentos impagables, mostrándonos una realidad de la que yo mismo era ignorante hasta ahora: personas peculiares y únicas, extravagantes algunas, locos maravillosos otros, pero capaces de hacer realidad una utopía; paisajes pedestres, al borde de la decadencia; pueblos abandonados, poblados por dos o tres habitantes; la mayoría casi incomunicados, otros readaptados y rehabilitados por sus nuevos pobladores que llevan a la práctica un nuevo tipo de sociedad comunitaria en la que todo es de todos.

En segundo lugar, se nos describe la odisea interior, emocional y personal, del propio Luisgé Martín enfrentado a sus propias contradicciones, confrontando sus evocaciones de infancia en una pequeña aldea con la realidad del presente, conversando con los ascetas y exiliados voluntarios; siempre en busca de una respuesta convincente y consoladora que explique la sonrisa de la pequeña indígena; en todo momento, consciente de sus propias limitaciones y de su condición de ser urbano. La búsqueda del Paraíso Perdido por parte del autor se salda con cierta insatisfacción y sensación de fracaso - existe para otros, pero no para mí -, pero para nada inútil ni improductivo .

Donde el silencio se aprecia como un ensayo de gran belleza, escrito con sumo cuidado y sensibilidad, profundamente real y humano que merece la pena leer.

JOSEPH B MACGREGOR

5 comentarios:

  1. Hola Josephb, buena reseña de un muy apetecible libro.
    Un abrazo,
    Patricia

    ResponderEliminar
  2. Mientras lo leía, pensé en tu última reseña, en aquella en la que buscabas libros sobre paseos..

    Creo que te puede gustar mucho.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Bien visto ;-) ya he comprado "Los anillos de Saturno" de Sebald que me lo recomendaron en la librería Gil en Satander, que siempre que vengó por aquí no me voy sin entrar. Y "Kusamakura" de Natsume Soseki. El de Luisgé Martín tiene esas dos perspectivas que desglosas en el post que me recuerda a Ulises en su odisea... Y a Quijote... Todos salen, emprenden camino :-) Hay que salir a pasear jejeje
    Un abrazo,
    Patricia

    ResponderEliminar
  4. Había dejado un comentario y cuando he elegido la cuenta Google no he visto lo de la validación... Por si acaso lo vuelvo a escribir. Buena recomendación respecto a lo de los paseos, gracias por acordarte:-) En la librería Gil de Santander me han recomendado "Kusamakura" de Natsume Soseki y "Los anillos de Saturno" de Sebald. Luego he pensado, al releer el desglose de la perspectiva que haces del viaje de Luisgé en Ulises y su Odisea, y en Quijote y Sancho... Todos salen a pasear, a caminar... ;-) Gregorio Samsa no, por eso es tan raro, jejeje.
    Un abrazo,
    Patricia

    ResponderEliminar
  5. He publicado las dos entradas :) Lo del Quijote y Ulises también lo pensé.

    Un abrazo
    Josephb

    ResponderEliminar