jueves, 27 de diciembre de 2012

UN MARIDO ADOPTADO de FUTABATEI SHIMEI

UN MARIDO ADOPTADO 
FUTABATEI SHIMEI
Editorial: ERASMUS EDICIONES 
Traductor: Cirilo Iriarte 
Colección: CLÁSICOS EN EL PRESENTE 
ISBN: 978-84-92806-96-6 
EAN: 9788492806966

Sinopsis y autor (Erasmus Ediciones )

En neto contraste con la literatura épica, truculenta y legendaria que había predominado en la era Shogun, Futabatei Shimei analizó los seres corrientes y la utilización del lenguaje habitual entre la gente. El argumento es bien sencillo: narra el conflicto existencial de un profesor dividido entre su mujer legítima y su amante. Pero el autor, mediante su vívida meticulosidad y su magistral uso del diálogo, logra hacérnoslo apasionante y absorbente. Pese al hándicap de pertenecer a una época y costumbres periclitadas, el realismo implacable con que, en la novela, es narrado el conflicto del personaje, atrapado entre sus sentimientos personales y la presión de la estructura social, hace que la obra posea un alcance universal, válido para cualquier tiempo.

 Futabatei Shimei (1864-1909) pasa por ser, dentro de la historia de la literatura japonesa, el autor de la primera novela moderna (Nubes flotantes, 1887) tras la apertura de Japón al mundo como consecuencia del concordato con el comodoro americano Perry, que favoreció la caída del régimen del shogunato, que había mantenido durante siglos al país en un riguroso régimen feudal, aristocrático. Especializado en lengua y literatura rusas en la Universidad de Tokio, Futabatei Shimei salió de ésta en protesta contra su estructura caduca, dedicándose a la crítica, la traducción y la creación literarias. Su principal aportación como traductor fue el dar a conocer en Japón la obra de Iván Turgueniev y, en general, la literatura realista que en ese momento imperaba en Occidente.

OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Un marido adoptado resulta ser la crónica de la autodestrucción de Tetsuya un hombre sencillo que ejerce de maestro y que experimenta un terrible y trágico proceso de degradación por una pasión frustrada; la que siente por su hermana-cuñada y que no puede vivir en su plenitud, más por ella que por él. En todo momento, a través de esta sencilla anécdota sentimental, el autor busca ofrecer el retrato de una sociedad que aunque empezaba a modernizarse continuaba siendo todavía tremendamente tradicional; un país casi medieval de matrimonios concertados por  intereses económicos, en los que los cónyuges "hipotecaban" su existencia  - pese a existir el divorcio - hasta extremos angustiosos. Por ejemplo, en el caso de Tetsuya y Sayoko,  los dos amantes protagonistas de la historia, aunque el divorcio del primero podía ser la solución perfecta para que ambos pudieran por fin vivir juntos y ser felices, lo cierto es que el joven profesor no termina de decidirse por dicha opción ya que eso significaría dejar a su mujer y a su madre-suegra en la indigencia.

Además de ofrecernos una suerte de fresco social, Futabatei Shimei  nos plantea además como una novela en la que los conflictos éticos de los personajes son los que impulsan, de manera eficaz, el gradual dramatismo de la trama que, paulatinamente, va tornándose cada vez más intensa y trágica, alcanzando altas cotas de patetismo y angustia en los capítulos finales. En ese sentido, una constante en los protagonistas de la historia es la irresoluble contingencia que se produce entre lo que sienten o desean hacer y entre las dudas que finalmente le producen sus decisiones o compromisos.

El retrato de Shimei hace de las mujeres no resulta demasiado positivo para ninguna de ellas. Por un lado, tenemos a la madre-suegra que actúa de mediadora interesada en el conflicto entre su yerno y su hija, pero por puro interés personal; se nos presenta como una mujer autoritaria y controladora. En segundo lugar, Tokiko, la esposa de Tetsuya manipuladora y chantajista emocional, cuyos enfermizos celos hacia su propia hermana la consumen y le hacen mucho daño. Al igual que a su madre, le mueve un interés económico y el miedo a perder su status social pero da la impresión de que todavía quiere a su esposo, pero resulta una esposa posesiva y en la que Tetsuya no encuentra la paz o el relajo que necesita.
Es posible que algunas de estas actitudes puedan responder a una realidad social en la cuál las mujeres japonesas tenían poca posibilidad de trabajar o de llevar una vida independiente de sus maridos. Sin embargo, tanto la suegra como la esposa de Tetsuya se nos dibujan como mujeres caprichosas que quieren vivir siempre por encima de sus posibilidades y que le exigen a éste que gane cada vez más dinero para seguir manteniendo su elevado status social; personajes que parecen extraídos de una novela de Balzac.
Por último,  Sayoko, la cuñada-hermana cuyos escrúpulos morales y un excesivo sentimiento de culpabilidad impiden que su relación sentimental con Tetsuya llegue a buen puerto. Es una chica generosa y buena pero insegura y demasiado sensible, lo que la impide comprometerse e implicarse del todo con la historia sentimental que está viviendo con Tetsuya. Así, las indecisiones de Sayoko, sus idas y venidas así como su definitiva huida motivarán una gradual inquietud que se tornará en él en desesperación y amargura; inconvenientes cada vez más insalvables que irán forjando, poco a poco, el proceso de autodestrucción de Tetsuya, que finalmente  se nos antoja  como la víctima propiciatoria de los intereses de unas y otras y que no llegará nunca a encontrar la felicidad ni en su casa ni con su amante. 

Con respecto a los personajes masculinos el dibujo no es menos halagüeño. Hamura y Tetsuya, ambos funcionan por contraste; es decir Hamura, amigo de Tetsuya, se nos presenta como un tipo pragmático y realista, que vive el presente y que ha aprendido a sobrevivir con una mezcla de picaresca e inteligencia; mientras que el protagonista de la novela se nos muestra como un sujeto idealista y blando que lucha en todo momento por poder hacer realidad su sueño; al principio, es un hombre bueno y amable pero que la experiencia sentimental que vive con Sayoko y el eterno enfrentamiento con su esposa, lo van transformando en un sujeto obsesionado y encerrado en una idea, absolutamente dominado por sus sentimientos. De alguna forma, el amor que siente por su hermana-cuñada se convierte al principio en una especie de válvula de escape de su  penosa situación personal pero, poco a poco, esta pasión reconfortante se va tornado en cada vez más angustiosa y desesperada, llegando a perder su personalidad y todo aquello que anteriormente conformaba su mundo o daba sentido de su existencia; tal como le sucedía al profesor del film de Fritz Lang EL ÁNGEL AZUL o a los personajes interpretados por Edward G. Robinson en LA MUJER DEL CUADROPERVERSIDAD, también de Lang, aunque en estos films se tratan de hombres dominados por mujeres manipuladoras e interesadas; características que no definen en absoluto a Sayoko, sino todo lo contrario; sin embargo, el proceso de degradación personal que viven estos pobres hombres sí  me parece muy similar al que experimenta Tetsuya.

Nos encontramos por tanto con una novela que deja un poso amargo en el lector, bien narrada, ágil y agradable de leer que nos presenta además unos personajes bien trazados que comprendemos en sus dudas, vacilaciones y contradicciones, y que se nos antojan tan humanos como cualquiera de nosotros.

JOSEPH B MACGREGOR

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