lunes, 26 de noviembre de 2012

MEMORIA DE LA INOCENTE NIÑA HOMICIDA de ISABEL CAMBLOR



ARGUMENTO Y AUTORA en PRE-TEXTOS


OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR 


Memoria de la inocente niña homicida adopta el formato de tragicomedia amable en la que se combina ternura y humor negro en dosis adecuadas. Isabel Clambor nos ofrece en esta ocasión una historia en la que partiendo de una anécdota más o menos simpática o entrañable - protagonizada por dos niñas en los años del golpe de estado de Tejero-, ésta se convertirá con el tiempo en un hecho crucial y que marcará la vida de una de ellas. 

En ese sentido, la "inocente niña homicida" que da título a la novela - y que atiende al nombre de Elena - se nos muestra como una chica que se siente distinta y diferente al resto de sus compañeras de residencia o de estudios; este tipo de mujeres suelen ser una constante en la obra de Isabel Clambor, aunque el tratamiento de esta adolescente resulta mucho más profundo e interesante; en mi opinión, Elena es el mejor personaje creado por la autora hasta el momento; el más complejo sin duda alguna.

Cuando alguien se siente diferente, que no conecta con el resto, la imaginación o la fantasía suele ser el refugio más recurrente y por eso muchas de sus "extrañas" reacciones o conclusiones equivocadas vienen motivadas por un trauma infantil que se descubre producto de su fantasía; sustentado en algo que realmente no sucedió como ella pensaba o que quizás pasó de otra manera. 

La existencia de Elena se nos antoja tan comprensible como surrealista, y conforme la narración avanza ésta se torna de manera gradual cada vez más amarga y más triste. Parece que ni siquiera la amistad incondicional e desinteresada de Teresa le sirve a Elena de consuelo; el único resquicio para la esperanza es la evocación continuada de su abuela, la persona con la que ha vivido los momentos más felices de su vida; en mi opinión, son estos recuerdos sobre su abuela en donde Camblor pone toda la carne en el asador (en donde se nota que la autora ha puesto mucho de sí misma) y nos regala los momentos más bonitos, tiernos y entrañables de la novela.

Otro aspecto característico de las novelas de Isabel es el costumbrismo, presente en esta ocasión en las experiencias de Elena durante su infancia en los años 80 y sobre todo, en su peripecia en la residencia de estudiantes y que ocupa casi todo la novela. Aquí se hace un repaso de los usos y costumbres de la comunidad universitaria, novatadas incluidas (expuestas de manera amable, como quitándole hierro al asunto). La autora describe situaciones con gran poder de convicción de manera que parece que estuviéramos leyendo sus propias experiencias  juveniles; hasta ese punto llega el grado de autenticidad de lo que se nos cuenta que resulta veraz y nada exagerado.

Me gustaría recomendar esta novela por varias razones: en primer lugar, porque pienso que está muy bien contada; también porque me parece muy entretenida, diferente y original, repleta de momentos entrañables pero también trágicos y amargos; pero sobre todo, y lo más importante, con un personaje potente y profundamente humano que te conquistará seguro y que te resultará  imposible olvidar.

JOSEPH B MACGREGOR

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