jueves, 8 de noviembre de 2012

EL CRIADOR DE GORILAS





EL CRIADOR DE GORILAS
Roberto Arlt
Viento Simún 76
ISBN 978-84-15374-27-5
144 págs.   Pvp. 16,50 € 


ALGUNAS OPINIONES

Anteayer terminé la relectura y hoy empiezo estas páginas en caliente, un poco desolado porque Arlt se me fue de las manos con el último cuento de El criador de gorilas para dejarme solo frente a un bloc en blanco y un profundo mar azul que no me sirve de mucho. (Julio Cortázar)

Arlt lisa y llanamente inaugura la novela moderna argentina. Porque tiene una decisión estilística nueva, quiebra con el lenguaje de ese momento. Es el primer novelista argentino, y el mayor, por donde se lo mire.  (Ricardo Piglia)

Lo que en la novela europea se hizo a lo largo de quinientos años y mil escritores, en Argentina lo hizo Arlt solo, en cinco años. (César Aira)

Era, literariamente, un asombroso semianalfabeto. Nunca plagió a nadie; robó sin darse cuenta. Sin embargo, yo persisto, era un genio. (Juan Carlos Onetti)

ROBERTO ARL Y EL CRIADOR DE GORILAS

El 14 de febrero de 1935 el argentino Roberto Arlt se embarca en el buque Cabo Santo Tomé con destino a España, llegando al Puerto de la Luz, nueve días después. Durante más de un año recorrerá la península de sur a norte, pero también las ciudades de Tánger, Tetuán y Ceuta, en el norte de África. Allí descubre un mundo fascinante que –a cuatro horas de España- mantiene costumbres medievales, donde “se mueve una muchedumbre espesa y pintoresca, materialista, poética, cruel y con rasgos de extraña generosidad”. Fruto de aquel viaje es esta colección de cuentos, publicados entonces en la prensa argentina y recogidos después (en 1941) en un volumen. Son historias misteriosas o terribles, pero siempre divertidísimas que beben de la tradición oral y que significan una rareza maravillosa en la obra del escritor porteño. 

 De padre prusiano, Roberto Arlt nació en el barrio de Flores, en Buenos Aires en 1900. Pronto abandona el hogar familiar para ganarse la vida en múltiples oficios: pintor, peón de una fábrica de ladrillos, ayudante de librería, etc. y comienza a colaborar en prensa. En 1926 publica su primera novela, El juguete rabioso, a la que seguirían Los siete locos (1929), Los lanzallamas (1931), El amor brujo (1932) y El jorobadito (1933). Durante un viaje a España en 1935/36 va publicando en El Mundo sus Aguafuertes españolas y los cuentos de lo que iba a ser El criador de gorilas (1941). Escribió también numerosas obras de teatro. Falleció en su ciudad natal en 1942.



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OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Roberto Arlt es considerado en Argentina como un autor de culto y lo es por derecho propio ya que la mayor parte de sus obras se descubre a un creador con un universo propio de tonos kafkianos, hábil en crear con escasos recursos y una presunta sencillez estilística un tipo de literatura pura, llena de fuerza, original y sorprendente, especialmente indicada a lectores que aún no ha perdido la capacidad de asombro. En su obra más conocida, El Juguete Rabioso, la cuál comparte un cierto malditismo con su autor y su condición de obra de culto, Roberto Arlt nos narra la crónica de un superviviente; una novela excepcional que aunque evidencia (y no disimula) sus influencias barojianas (en especial de La Busca) se nos antoja como una obra de personalidad apabullante  y en apariencia simple pero que deja un profundo poso en el lector.

En comparación, El Criador de Gorilas, da la impresión de ser un libro más convencional, de un evidente clasicismo que, sin embargo, no empaña para nada el resultado final; muy al contrario,  Arlt nos ofrece un conjunto de relatos magistrales, a cual mejor y más sorprendente. La mayoría adopta la forma de cuento oral - al estilo de Las Mil y una Noches o de algunos relatos de Kipling -, acordes con la cultura africana en  la que éstas se desarrollan (en un alto porcentaje, en ambiente musulmán; en menor medida, en el África Negra). 

Una muerte violenta sirve en algunas ocasiones como punto de partida de la narración, y en otras como consecuencia lógica de todo lo sucedido anteriormente; en ambos casos, "el ojo por ojo" suele ser el motivo principal y casi exclusivo de dichos crímenes. De igual modo, el carácter de la mayor parte de dichas agresiones no tienen nada de convencional y en su truculencia y crueldad reside curiosamente su "atractivo"; situaciones bastante desagradables en las que el autor hace gala de su magistral habilidad para ofrecer descripciones llenas de fuerza, que impactan por su escalofriante frialdad o por la ausencia de subrayado; sin recrease sádicamente en las muertes pero mostrándolas con la cruel alevosía en la que acontecen. 

En realidad, el gran tema del libro es el castigo, y éste puede llevarse a cabo a veces en forma un asesinato o en otras ocasiones mediante una cruel y meditada venganza que resulta  ser siempre peor que la muerte, como sucede en el relato de la orquídea, por ejemplo.

De igual modo, con una eficaz claridad expositiva dibuja los escenarios en los cuales transcurre la acción, consiguiendo trasmitir a la perfección ambientes o atmósferas, así como sensaciones de cualquier calibre: calor, claustrofobia, angustia, cansancio, dolor, temor, incertidumbre, etc.; logrando sorprendernos con inesperados desenlaces o con hábiles desvíos argumentales. igualmente insólitos aunque siempre coherentes y lógicos.

En definitiva, un pequeña gran joya de lectura casi obligatoria.

JOSEPH B MACGREGOR


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