martes, 8 de mayo de 2012

XINGÚ de Edith Wharton



OPINIÓN DE JOSEPH B MACGREGOR

Esta pequeña joya, editada con suma delicadeza y cuidado por Contraseña Editorial, habla en primer lugar sobre la tontería, el snobismo, la falsa cultura provinciana; un grupo de mujeres de la alta burguesía se reúnen en torno a un Ateneo Literario y Cultural (El Club del Almuerzo" el Club del Almuerzo), una suerte de Club de Lectura; ellas se sienten la élite intelectual de la localidad, la salvaguarda de la cultura. Sin embargo, sus conversaciones y debates demuestran precisamente todo lo contrario, lo vacuo de su discurso, que hablan sobre temas y asuntos de los que no saben absolutamente nada - en la mayoría de las ocasiones no tienen ni repajolera idea de lo que están hablando -; sin embargo ellas parecen vivir felices inmersas en esa especie de auto-engaño en que el se encuentran sumergidas; absolutamente entregadas y comprometidas con la "causa". Las conversaciones que mantienen entre ellas me parecieron divertidísimas ya que ninguna es capaz de reconocer delante de las demás su ignorancia sobre el tema a debatir, por lo que se producen diálogos de un hilarante surrealismo.

Pero esto no tendría mayor importancia sino fuera porque además han creado un círculo cerrado al que resulta difícil acceder hasta el punto de que a una mujer de mundo, diferente a ellas en cuánto a formación, cultura o experiencias como la señora Roby (de todos, el personaje posiblemente más cercano a la autora) no terminan de aceptarla como parte del club, demostrando así su miserable naturaleza. Y todo porque es una mujer con personalidad y con criterio propio. 

La visita de Osric Daneuna célebre escritora al Club del Almuerzo se convertirá en un auténtico revulsivo para el grupo de pseudo-intelectuales y pondrá al descubierto lo ridículas y patéticas que son en realidad. Y todo por una simple palabra: Xingú. Los diálogos que se producen durante la (frustrada) tertulia con la famosa autora no tienen precio, impagables; momento en el que Wharton parece poner toda la carne en asador, descargando todo su sentido crítico y caricaturesco sobre una realidad social - la alta sociedad neoyorkina - con la que no comulgaba ni en la que consiguió nunca sentirse bien integrada ni comprendida pero que conocía de primera mano. En ese sentido, resulta sumamente ameno, interesante y clarificador el prólogo firmado por Eva Puyó en el cuál se insiste mucho en este punto como aspecto esencial que permite explicar gran parte de su obra literaria.

Al igual que su amigo Henry James su narrativa surge de la fusión de lo norteamericano y lo europeo. Buscaba siempre la claridad manifestada en buscar siempre la manera más sencilla de contar las cosas o de describir a las personas. Para muestra un botón; así comienza la historia:

"La señora Ballinger pertenece a esa categoría de damas que persigue la Cultura en cuadrillas, como si fuera peligroso encontrársela a solas."
No se puede explicar mejor y con menos palabras como es la Señora Ballinger, en que consiste el Club del Almuerzo y porque razón se ha creado: se trata de "buscar la Cultura en cuadrillas", la cultura como un pretexto para reunirse y merendar ya que al parecer resulta "peligroso encontrársela a solas", porque así es mucho más "aburrido". Todo el cuento está narrado de esa manera, aportando nulas descripciones y contando como son las personas a través de lo que dicen o de sus actitudes o reacciones. No hace falta contar como van vestidas, peinadas, ni extenderse en grandes explicaciones acerca de la vida de estas mujeres fuera de ese club. Esta es la literatura que me gusta de verdad y que desgraciadamente no está demasiado de moda en la actualidad, época de grandes tochos que cuánto más gordos sean o más páginas tengan parece que son mejores o más interés despiertan entre los lectores actuales. 

Y por último, no puedo terminar mi reseña sin hacer una breve mención a la labor como ilustradora de esa monstrua de la naturaleza, ese ser de sensibilidad infinita llamada Sara Morante, que una vez más hace a través de sus imágenes una lectura personal del texto de Wharton, mostrando mujeres de época, pálidas y de grandes ojeras, que parecen sacadas de un film mudo; hijas secretas y bastardas de Theda Bara, una suerte de brujas elegantes, de enormes sombreros años 20,  dispuestas a encontrar una víctima propiciatoria para su próximo aquelarre.

JOSEPH B MACGREGOR

7 comentarios:

  1. Me encantó tu reseña, muchas gracias, es un placer leerte!!

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    1. Gracias Virtudes!!! Me hace mucha ilusión tu comentario.
      Espero leerte mucho por aquí. Un abrazo.

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  2. Hola Joseph ¿nos la prestas para publicarla en los próximos días con enlace a tu página?

    Un Abrazo

    Pepe

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    1. Ningún problema,Pepe. Y cuándo quieres enviarme libros para reseñar en vuestra página ya sabes mi email. Un abrazo.

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  3. Gracias Joseph, te preparo una lista para que elijas y te la envío por email.

    Abrazos

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  4. Llegué a tu blog por twitter, jijiji.

    Magnífica reseña, en Edith Wharton se puede confiar siempre, es una grande. Por desgracia no ha llegado a mi país, ni en inglés ni traducido, qué triste.

    En fin, frecuentaré tu blog, me ha gustado bastante.

    Saludos desde México

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    1. Gracias por tu visita! Espero leerte con frecuencia por aquí.

      Saludos desde España. Un beso.

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